lunes, 4 de julio de 2011

NADA NUEVO BAJO EL SOL

            El canon digital no es un curro nuevo,como a continuación verán, es un refrito de viejas prácticas.

Patente Selden
Permítanme que les presente a George Baldwin Selden (1846-1922), un avispado abogado estadounidense que, durante tres lustros, fue considerado oficialmente como el inventor del automóvil. Un príncipe de la picaresca que consiguió no solo retorcer a su favor la ley de patentes de Estados Unidos, sino que además obtuvo pingües beneficios durante su breve reinado.
Ningún fabricante de EE.UU. podía construir un coche sin pagarle los correspondientes derechos de autor, un “canon mecánico” (para diferenciarlo del “canon digital” tan en boga en la actualidad) que ascendía a 15 dólares por vehículo. Pero Henry Ford le plantó cara… y finalmente consiguió derrotarlo.  Se cumplen 100 años de aquella victoria.
Patente Selden
Selden era un abogado especializado en derecho de patentes con ciertas inquietudes sobre mecánica e ingeniería que en 1876 tuvo ocasión de contemplar el motor de combustión interna inventado por George Brayton. Inmediatamente se puso a trabajar en una versión más ligera que pudiera servir para propulsar carros sin necesidad de utilizar caballos, una idea que flotaba en el ambiente de la época pero que aún no había dado resultados interesantes.
Convencido de haber dado con la solución, solicitó una patente el 8 de mayo de 1879 para un vehículo de cuatro ruedas propulsado por ese tipo de motor. Pero gracias a triquiñuelas legales promovidas por el propio Selden la patenteno le fue concedida hasta el 5 de noviembre de 1895, demostrando con ello muy poco interés por la tecnología pero un gran querencia por el dinero.
Una cosa debería quedar clara desde el primer momento: Selden patentó el automóvil, pero desde luego no lo inventó. Construyó un único prototipo sin plantearse inciciar ningun tipo de actividad industrial. Cuando presentó su solicitud, la era del automóvil daba sus primeros pasos, y Selden era consciente de que su patente podría llegar a caducar (la concesión del derecho era por 17 años) antes de que la industria automovilística se hubiera convertido en un negocio rentable, especialmente para él.
Dilató deliberadamente el proceso de obtención de su patente con enmiendas y apurando los plazos legales con el fin de sacarla a la luz pública cuando ya hubiera constructores fabricando coches bajo demanda y así poder exigirles el “canon” que le otorgaba la ley. Mientras tanto, eran otros los que solucionaban los problemas técnicos que dificultaban la producción de coches sin caballos.
Patente Selden
Una vez concedida la Patente Selden (Patent No. 549.160), la mayor parte de los incipientes fabricantes de coches no tuvieron más remedio que cumplir la ley y pagar. Las condiciones eran bien claras: 15 dólares por cada unidad construida y el compromiso de que, independientemente del número de coches fabricados, el pago anual nunca sería inferior a 5.000 dólares. Entre las compañías que aceptaron las leoninas condiciones de semejante “canon” se encontraban Packard Motor Co., Cadillac Motor Co., Studebaker, Waltham, Berg, y así hasta una treintena de sufridos contribuyentes.
De hecho, la práctica totalidad de automóviles fabricados en Estados Unidos durante esos años lucía una placa de bronce donde se podía leer la inscripción. “Licensed under Selden Patent”. Un pequeño detalle ornamental que no solía faltar en ningún vehículo, excepto si había sido adquirido a un tal Henry Ford. El inventor de la fabricación en serie se negó a pagar un solo penique en concepto de royalties, a pesar de que en un primer momento había solicitado su inscripción en la ALAM (Association of Licensed Automobile Manufacturers). Otros cuatro fabricantes más siguieron sus pasos.
Patente Selden
La batalla entre ambos grupos se extendió por todos los rincones de la sociedad: la ALAM amenazaba con iniciar acciones legales contra todo aquél que adquiriera un coche de Ford o de alguno de sus seguidores. “No compre una demanda judicial junto con su coche” rezaba su publicidad. Ford, por su parte, incluía un seguro contra demandas jurídicas en cada coche que vendía.
Huelga comentar hacia qué lado se decantaron las simpatías del público, que observaba la refriega con creciente expectación. Ford no quería regalarle beneficios a un advenedizo, pero además vió que le resultaba más barato querellarse contra Selden que pagar sus regalías y pudo comprobar que la guerra publicitaria le beneficiaba enormemente.
El asunto llegó a los tribunales, convirtiéndose en un procedimiento de más de 14.000 folios. Los diarios escribían largo y tendido sobre el tema y, para sorpresa de muchos, el juicio en primera instancia se saldó con una victoria de Selden. El juez le daba la razón alegando que su patente cubría cualquier vehículo propulsado mediante el uso de “vapores de gasolina”. Ford, por supuesto, no estaba de acuerdo con el fallo judicial y apeló.
Patente Selden
Su apelación se fundamentó en que sus coches no utilizaban motores de dos tiempos derivados del ciclo Brayton sino que se basaban en el ciclo Otto de cuatro tiempos. La patente de Selden era en realidad un puñado de generalidades sobre el automóvil, pero específicaba claramente que el motor que lo propulsaba empleaba “vapores de gasolina” y era una mejora del motor de Brayton que había visto casi 20 años antes.
Aquel pequeño detalle acabó volviéndose contra Selden. El tribunal de apelación le dió la razón a Henry Ford un día como hoy hace 100 años, el 10 de enero de 1911. La patente Selden perdió su validez apenas un año antes de que expirara de forma legal. Aún así, al “abogado-inventor” le dió tiempo a recaudar varios cientos de miles de dólaresdurante los 16 años en los que la ley estadounidense lo encumbró como el “inventor del automóvil a gasolina”.
Selden perdía así su rentabilísima fuente de ingresos viéndose obligado a poner en marcha su primera fábrica de automóviles, y la industria automovilística se quitaba de encima una absurda ley de propiedad intelectual que solo hubiera servido para limitar su desarrollo tecnológico. Henry Ford se convirtió en un héroe y en el mayor fabricante de automóviles de Estados Unidos.
Por cierto, una curiosidad añadida: la patente de Selden llevaba la firma de recepción de un funcionario llamado George Eastmann, por entonces un auténtico desconocido que posteriormente recibiría reconocimiento mundial como fundador de la compañía Eastmann Kodak y como inventor, esta vez de verdad, del rollo de película fotográfica y de la primera cámara que lo utilizó.
Fuente:

18 comentarios:

Abel dijo...

Tenía que ser abogado!
Dicen (las malas lenguas) que las empresas farmacéuticas se apropian del conocimiento ancestral que poseen distintas comunidades acerca del uso medicinal de algunas plantas. Esas mismas malas lenguas afirman que esas industrias patentan a esas plantas como si fuera un descubrimiento propio, y que las farmacéuticas cuentan con la OMC que les da la razón.

Un abrazo!

edgardo dijo...

como de costumbre, completito el post. Me hizo acordar a Leon Gieco cuando en una entrevista reconocía que los acordes de un tema suyo eran afanados a Dylan.

Moscón dijo...

Abel:
Actualmente está pasando con la estevia,un edulcorante no calórico vegetal,hice un post al respecto: http://carnespodridas.blogspot.com/2011/04/si-no-sabe-que-es-la-esteviaenterese.html
La reyna Isabel la Católica en el primer decreto sobre las nuevas tierras descubiertas,prohibió que lo habiten judíos y abogados.

Los vampiros siempre al acecho.

Moscón dijo...

Edgardo:
¿Quien no se tiró un pedito en la mano y se lo olió?
Ahora resulta que cuando la tecnología dejó de favorecer a ciertos panzones apelan a argumentos retorcidos para no perder privilegios.

argentinolibre@hotmail.com dijo...

Lindo garca este Selden. Aunque siendo Ford el estafado... yo declararía un empate técnico.
El tema de Gieco al que alude Edgardo es 'Hombres de hierro', y diría a favor de León que siendo por entonces un músico tan joven y de aún escaso conocimiemto compositivo, es bastante lógico que evoque en sus primeros pasos las experiencias auditivas que más lo hayan impresionado, vicio que corrige honestamente con su sincera aceptación, como Edgardo bien señala. No es el caso de Linda Eastman, primera esposa de Mc Cartney, que se hacía la distraída con el frecuente error de alguna prensa que la emparentaba con el señor que mencionás en tu entrada, que no tuvo descendencia.

Saludos

Moscón dijo...

Argentino:
Terrible hijoeputa ese Ford,pero fue el que se le plantó.
Ahora bien,las fábricas de hielo dejaron de vender cuando casi todos tuvieron una heladera en su casa,¿entonces en ese tiempo si los dueños de las fábricas de hielo proponían un plus sobre los fabricantes de heladeras,porque ellos habían abierto el camino del consumo refrigerado,plus que por supuesto terminarían pagando los consumidores,porque a los hieleros se les terminaba el queso,alguien le hubiera dado bola?No hermano,jodete,la tecnología te pasó por encima.
"Creadores de contenidos"se autodenominan los garcotes,¿la tecnología te cagó el negocio?ajo y agua brother.
Ni se viene el mundo abajo ni se terminan los artistas,todo lo contrario.

Abrazo

Ricardo dijo...

Pobre Selden, Ford lo acostó. :P

No, ahora fuera de joda. Acá (http://elmagma.blogspot.com/2011/07/el-canon-digital-fracasa-en-espana.html) leí que estarían por dar marcha atrás con el Canon en España. Lo que debería decretar la muerte del proyecto en nuestro país.
Hay un lindo chiste también en ese post.

Abrazo.

Moscón dijo...

Ricardo:
Ahora le pego el ojo al enlace.

Abrazo

paola dijo...

Y si el boga ganaba? qué hubiera pasado con ford y el resto de nuestra larga hitorieta?
Saludos!

Moscón dijo...

Paola:
¿Y si Eva se comía una sandía?No quiero ni imaginarme.

Abrazo

Sibaris dijo...

Impecable entrada Moscón, nos hace muy bien, de vez en cuando, repasar algunas oscuridades históricas!!
Un abrazo.

Moscón dijo...

Sibaris:
Gracias.La Historia está llena de esta clase de eufemismos y siempre con el mismo fin:chuparle la sangre al prójimo.

roberto dijo...

Estoy pensando patentar alguna cosa, pero no soy boga seguro que me cagan.

Excelente posteo como siempre Moscón,
(no a cualquiera le chupo las medias).

Un abrazo

Moscón dijo...

¡Ahí está el filón Roberto! Patentar comentarios chupamedias! Y para los de agravio un canon especial.

Un Abrazo

Hilda dijo...

Muy buena entrada!!
Por mi cabeza jamás pasó ser abogada... Es más, no sé si es por los abogados que conozco o por mi incapacidad intrínseca pero los manejos leguleyos nunca los voy a entender.
¿Será porque las leyes las elaboraron los dueños del poder?
¿Ustedes no notan que siempre castigan a los mismos? (que no son ellos, somos nosotros)
Me gustaría tanto tener leyes justas!!!!
Ya me fui para otro lado... (no conocía el tema)

Hilda dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Moscón dijo...

Hilda:
Hay un par de leguleyos,cagatintas,manyapapeles o,en fin,"dotores"en mi flia. y varios mas conocidos y amigos,todos coinciden que su carrera es un compendio de agachadas para favorecerse y no una búsqueda de la justicia.
Casi que si no hubiera abogados el planeta sería mejor.

Sil dijo...

Che moscote! estoy haciendo el blog para lectorees invitados por un tiempo, dejame tu gmail.