domingo, 27 de enero de 2013

HOMEOPATÍA DE URGENCIAS


El tema no lo tocó Pacho en su programa" ¿Que hubiera pasado si...? "
Aquí le damos lugar a una visión si la medicina no alopática manejara un hopital de urgencias.

martes, 22 de enero de 2013

EL THINK TANK GLOBAL


Doctora Ghislaine Lanctôt

La Mafia Médica, el  de crear enfermedades 
“La Mafia Médica” es el  del libro que le costó a la  Ghislaine Lanctot su expulsión del colegio de médicos y la retirada de su licencia para ejercer medicina. Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el Sistema Sanitario y la industria farmacéutica. 

El libro expone, por una parte, la errónea concepción de la salud y la enfermedad que tiene la sociedad occidental moderna, fomentada por esta mafia médica que ha monopolizado la salud pública creando el más lucrativo de los negocios. 

Además de tratar sobre la verdadera naturaleza de las enfermedades, explica cómo las grandes empresas farmacéuticas controlan no sólo la investigación sino también la docencia médica, y cómo se ha creado un Sistema Sanitario basado en la enfermedad en lugar de en la salud, que cronifica enfermedades y mantiene a los ciudadanos ignorantes y dependientes de él. El libro es pura artillería pesada contra todos los miedos y mentiras que destrozan nuestra salud y nuestra capacidad de autorregulació n natural, volviéndonos manipulables y completamente dependientes del sistema. A continuación, una estupenda entrevista a la autora que realizó Laura Jimeno Muñoz para Discovery Salud: 

Medicina significa negocio 

La autora de La mafia médica acabó sus estudios de Medicina en 1967, una época en la que -como ella misma confiesa- estaba convencida de que la Medicina era extraordinaria y de que antes del final del siglo XX se tendría lo necesario para curar cualquier enfermedad. Sólo que esa primera ilusión fue apagándose hasta extinguirse. 

-¿Por qué esa decepción? 

Porque empecé a ver muchas cosas que me hicieron reflexionar. Por ejemplo, que no todas las personas respondían a los maravillosos tratamientos de la medicina oficial. Además, en aquella época entré en contacto con varios ’terapeutas suaves’ -es decir, practicantes de terapias no agresivas (en francés Médecine Douce) - que no tuvieron reparo alguno en abrirme sus consultas y dejarme ver lo que hacían. Y llegué pronto a la conclusión de que las medicinas no agresivas son más eficaces, más baratas y, encima, tienen menores efectos secundarios. 

-Y supongo que empezó a preguntarse por qué en la Facultad nadie le había hablado de esas terapias alternativas no agresivas 

Así es. Luego mi mente fue más allá y empecé a cuestionarme cómo era posible que se tratara de charlatanes a personas a las que yo misma había visto curar y por qué se las perseguía como si fueran brujos o delincuentes. Por otra parte, como médico había participado en muchos congresos internacionales -en algunos como ponente- y me di cuenta de que todas las presentaciones y ponencias que aparecen en tales eventos están controladas y requieren obligatoriamente ser primero aceptadas por el ’comité científico’ organizador del congreso. ¿Y quién designa a ese comité científico? Pues generalmente quien financia el evento: la industria farmacéutica. ¡Sí, hoy son las multinacionales las que deciden hasta qué se enseña a los futuros médicos en las facultades y qué se publica y expone en los congresos de medicina! El control es absoluto. 

-Y eso fue clarificador para usted… 

Y tanto. Darme cuenta del control y de la manipulación a la que están sometidos los médicos -y los futuros médicos, es decir, los estudiantes- me hizo entender claramente que la Medicina es, ante todo, un negocio. La Medicina está hoy controlada por los seguros -públicos o privados, da igual- porque en cuanto alguien tiene un seguro pierde el control sobre el tipo de medicina al que accede. Ya no puede elegir. Es más, los seguros determinan incluso el precio de cada tratamiento y las terapias que se van a practicar. Y es que si miramos detrás de las compañías de seguros o de la seguridad social... encontramos lo mismo. 

-El poder económico 

Exacto, es el dinero quien controla totalmente la Medicina. Y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio es ganar dinero. ¿Y cómo ganar más? Pues haciendo que la gente esté enferma.... porque las personas sanas no generan ingresos. La estrategia consiste, en suma, en tener enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos paliativos, es decir, para tratar sólo síntomas; medicamentos para aliviar el dolor, bajar la fiebre, disminuir la inflamación.. . pero nunca fármacos que puedan resolver una dolencia. Eso no es rentable, no interesa. La medicina actual está concebida para que la gente permanezca enferma el mayor tiempo posible y compre fármacos; si es posible, toda la vida. 

Un sistema de enfermedad 

-Infiero que ésa es la razón de que en su libro se refiera al sistema sanitario como ’sistema de enfermedad’ 

Efectivamente. El llamado sistema sanitario es en realidad un sistema de enfermedad. Se practica una medicina de la enfermedad y no de la salud. Una medicina que sólo reconoce la existencia del cuerpo físico y no tiene en cuenta ni el espíritu, ni la mente, ni las emociones. Y que además trata sólo el síntoma y no la causa del problema. Se trata de un sistema que mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia, y al que se estimula para que consuma fármacos de todo tipo. 

-Se supone que el sistema sanitario está al servicio de las personas 

Está al servicio de quien le saca provecho: la industria farmacéutica. De manera oficial -puramente ilusoria- el sistema está al servicio del paciente pero, oficiosamente, en la realidad, el sistema está a las órdenes de la industria que es la que mueve los hilos y mantiene el sistema de enfermedad en su propio beneficio. Se trata, en suma, de una auténtica mafia médica, de un sistema que crea enfermedades y mata por dinero y por poder. 

-¿Y qué papel juega el médico en esa mafia? 

El médico es -muchas veces de forma inconsciente, es verdad- la correa de transmisión de la gran industria. Durante los 5 a 10 años que pasa en la Facultad de Medicina el sistema se encarga de inculcarle unos determinados conocimientos y de cerrarle los ojos a otras posibilidades. Posteriormente, en los hospitales y congresos médicos, se les refuerza en la idea de que la función del médico es curar y salvar vidas, de que la enfermedad y la muerte son fracasos que debe evitar a toda costa y de que la enseñanza recibida es la única válida. Además se les enseña que el médico no debe implicarse emocionalmente y que es un ’dios’ de la salud. De ahí que incluso exista caza de brujas entre los propios profesionales de la medicina. La medicina oficial, la ’científica’, no puede permitir que existan otras formas de curar que no sean serviles al sistema. 

-El sistema, en efecto, pretende hacer creer que la única medicina válida es la llamada ’medicina científica’, la que usted aprendió y de la que ha renegado. Precisamente en el mismo número en que va a aparecer su entrevista publicamos un artículo al respecto 

La medicina científica está enormemente limitada porque se basa en la física materialista de Newton: tal efecto obedece a tal causa. Y, por ende, tal síntoma precede a tal enfermedad y requiere tal tratamiento. Se trata de una medicina que además sólo reconoce lo que se ve, se toca o se mide y niega toda conexión entre las emociones, el pensamiento, la conciencia y el estado de salud del físico. Y cuando se la importuna con algún problema de ese tipo le cuelga la etiqueta de ’enfermedad psicosomática’ al paciente y le envía a casa tras recetarle pastillas para los nervios. 

-Es decir, que a su juicio, la medicina convencional sólo se ocupa de hacer desaparecer los síntomas. 

Salvo en lo que a cirugía se refiere, los antibióticos y algunas pocas cosas más, como los modernos medios de diagnóstico, sí.. Da la impresión de curar pero no cura. Simplemente elimina la manifestación del problema en el cuerpo físico pero éste, tarde o temprano, resurge. 

-A su juicio, pues, dan mejor resultado las llamadas medicinas suaves o no agresivas 

Son una mejor opción porque tratan al paciente de forma holística y le ayudan a sanar... pero tampoco curan. Mire, cualquiera de las llamadas medicinas alternativas constituyen una buena ayuda pero son sólo eso: complementos. Porque el verdadero médico es uno mismo. Y cuando uno es consciente de su soberanía sobre la salud deja de necesitar terapeutas. El enfermo es el único que puede curarse. Nadie puede hacerlo en su lugar. La autosanación es la única medicina que cura. La cuestión es que el sistema trabaja para que olvidemos nuestra condición de seres soberanos y nos convirtamos en seres sumisos y dependientes. En nuestras manos está, pues, romper esa esclavitud. 

-Y, en su opinión, ¿por qué las autoridades políticas, médicas, mediáticas y económicas lo permiten? ¿Por qué los gobiernos no acaban con este sistema de enfermedad, costosísimo por otra parte? 

A ese respecto tengo tres hipótesis. La primera es que quizás no saben que todo esto está pasando... pero es difícil de aceptar porque la información está a su alcance desde hace muchos años y en los últimos veinte años son ya varias las publicaciones que han denunciado la corrupción del sistema y la conspiración existente. La segunda hipótesis es que no pueden acabar con ello... pero también resulta difícil de creer porque los gobiernos tienen el suficiente poder. 

-Y la tercera, supongo, es que no quieren acabar con el sistema 

Pues lo cierto es que, eliminadas las otras dos hipótesis, ésa parece la más plausible. Y si un Gobierno se niega a acabar con un sistema que arruina y mata a sus ciudadanos es porque forma parte de él, porque forma parte de la mafia. 

La mafia médica 

-¿Quiénes integran, a su juicio, la ’mafia médica’? 

A diferentes escalas y con distintas implicaciones, por supuesto, la industria farmacéutica, las autoridades políticas, los grandes laboratorios, los hospitales, las compañías aseguradoras, las Agencias del Medicamento, los colegios de médicos, los propios médicos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) -el Ministerio de Sanidad de la ONU- y, por supuesto, el gobierno mundial en la sombra del dinero. 

-Tenemos entendido que para usted la Organización Mundial de la Salud es ’la mafia de las mafias 

Así es. Esa organización está completamente controlada por el dinero. La OMS es la organización que establece, en nombre de la salud, la ’política de enfermedad’ en todos los países. Todo el mundo tiene que obedecer ciegamente las directrices de la OMS. No hay escapatoria. De hecho, desde 1977, con la Declaración de Alma Ata, nadie puede escapar de su control. 

-¿En qué consiste esa declaración? 

Se trata de una declaración que da a la OMS los medios para establecer los criterios y normas internacionales de práctica médica. Se desposeyó así a los países de su soberanía en materia de salud para transferirla a un gobierno mundial no elegido cuyo ’ministerio de salud’ es la OMS. Desde entonces ’derecho a la salud’ significa ’derecho a la medicación’. Así es como se han impuesto las vacunas y los medicamentos a toda la población del globo. 

-Una labor que no se cuestiona 

Claro, porque, ¿quién va a osar dudar de las buenas intenciones de la Organización Mundial de la Salud? Sin embargo, hay que preguntarse quién controla a su vez esa organización a través de la ONU: el poder económico. 

-¿Cree que ni siquiera las organizaciones humanitarias escapan a ese control? 

Por supuesto que no. Las organizaciones humanitarias también dependen de la ONU, es decir, del dinero de las subvenciones. Y, por tanto, sus actividades están igualmente controladas. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras creen que sirven altruistamente a la gente pero en realidad sirven al dinero. 

-Una mafia sumamente poderosa 

Omnipotente, diría yo. Ha eliminado toda competencia. Hoy día a los investigadores se les ’orienta’. Los disidentes son encarcelados, maniatados y reducidos al silencio. A los médicos ’alternativos’ se les tilda de locos, se les retira la licencia o se les encarcela también. Los productos alternativos rentables han caído igualmente en manos de las multinacionales gracias a las normativas de la OMS y a las patentes de la Organización Mundial del Comercio. Las autoridades y sus medios de comunicación social se ocupan de alimentar entre la población el miedo a la enfermedad, a la vejez y a la muerte. De hecho, la obsesión por vivir más o, simplemente, por sobrevivir ha hecho prosperar incluso el tráfico internacional de órganos, sangre y embriones humanos. Y en muchas clínicas de fertilización en realidad se ’fabrican’ multitud de embriones que luego se almacenan para ser utilizados en cosmética, en tratamientos rejuvenecedores, etc. Eso sin contar con que se irradian los alimentos, se modifican los genes, el agua está contaminada, el aire envenenado.. . Es más, los niños reciben absurdamente hasta 35 vacunas antes de ir a la escuela. Y así, cada miembro de la familia tiene ya su pastillita: el padre, la Viagra; la madre, el Prozac; el niño, el Ritalin. Y todo esto, ¿para qué? Porque el resultado es conocido: los costes sanitarios suben y suben pero la gente sigue enfermando y muriendo igual. 

Las autoridades mienten 

-Lo que usted explica del sistema sanitario imperante es una realidad que cada vez más gente empieza a conocer pero nos han sorprendido algunas de sus afirmaciones respecto a lo que define como ’las tres grandes mentiras de las autoridades políticas y sanitarias’ 

Pues lo reitero: las autoridades mienten cuando dicen que las vacunas nos protegen, mienten cuando dicen que el sida es contagioso y mienten cuando dicen que el cáncer es un misterio. 

-Bien, hablemos de ello aunque ya le adelanto que en la revista no compartimos algunos de sus puntos de vista. Si le parece, podemos empezar hablando de las vacunas. A nuestro juicio, afirmar que ninguna vacuna es útil no se sostiene. Otra cosa, que sí compartimos, es que algunas son ineficaces y otras inútiles; a veces, hasta peligrosas. 

Pues yo mantengo todas mis afirmaciones. La única inmunidad auténtica es la natural y ésa la desarrolla el 90% de la población antes de los 15 años. Es más, las vacunas artificiales cortocircuitan por completo el desarrollo de las primeras defensas del organismo. Y que las vacunas tienen riesgos es algo muy evidente; a pesar de lo cual se oculta. Por ejemplo, una vacuna puede provocar la misma enfermedad para la que se pone. ¿Por qué no se advierte? También se oculta que la persona vacunada puede transmitir la enfermedad aunque no esté enferma. Asimismo, no se dice que la vacuna puede sensibilizar a la persona frente a la enfermedad. Aunque lo más grave es que se oculte la inutilidad constatada de ciertas vacunas. 

-¿A cuáles se refiere? 

A las de enfermedades como la tuberculosis y el tétanos, vacunas que no confieren ninguna inmunidad; la rubéola, de la que el 90% de las mujeres están protegidas de modo natural; la difteria, que durante las mayores epidemias sólo alcanzaba al 7% de los niños a pesar de lo cual hoy se vacuna a todos; la gripe y la hepatitis B, cuyos virus se hacen rápidamente resistentes a los anticuerpos de las vacunas. 

-¿Y hasta qué punto pueden ser también peligrosas? 

Las innumerables complicaciones que causan las vacunas -desde trastornos menores hasta la muerte- están suficientemente documentadas; por ejemplo, la muerte súbita del lactante. Por eso hay ya numerosas protestas de especialistas en la materia y son miles las demandas judiciales que se han interpuesto contra los fabricantes. Por otra parte, cuando se examinan las consecuencias de los programas de vacunaciones masivas se extraen conclusiones esclarecedoras. 

-Le agradecería que mencionara algunas 

Mire, en primer lugar las vacunas son caras y le suponen a los estados un gasto de miles de millones de euros al año. Por tanto, el único beneficio evidente y seguro de las vacunas... es el que obtiene la industria. Además, la vacunación estimula el sistema inmune pero, repetida la vacunación, el sistema se agota. Por tanto, la vacuna repetida puede hacer, por ejemplo, estallar el ’sida silencioso’ y garantizar un ’mercado de la enfermedad’ perpetuamente floreciente. Más datos: la vacunación incita a la dependencia médica y refuerza la creencia de que nuestro sistema inmune es ineficaz. Aunque lo más horrible es que la vacunación facilita los genocidios selectivos pues permite liquidar a personas de cierta raza, de cierto grupo, de cierta región... Sirve como experimentació n para probar nuevos productos sobre un amplio muestrario de la población y es un arma biológica potentísima al servicio de la guerra biológica porque permite intervenir en el patrimonio genético hereditario de quien se quiera. 

-Bueno, es evidente que hay muchas cosas de las que se puede hacer un buen o mal uso pero eso depende de la voluntad e intención de quien las utiliza. Bien, hablemos si le parece de la segunda ’gran mentira’ de las autoridades: usted afirma que el Sida no es contagioso. Y perdone, pero así como el resto de sus afirmaciones en este ámbito nos han parecido razonadas y razonables, no hemos visto que argumente esa afirmación 

Yo afirmo que la teoría de que el único causante del sida es el VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida es falsa. Ésa es la gran mentira. La verdad es que tener el VIH no implica necesariamente desarrollar sida. Porque el sida no es sino una etiqueta que se ’coloca’ a un estado de salud al que dan lugar numerosas patologías cuando el sistema inmune está bajo. Y niego que tener sida equivalga a muerte segura. Pero, claro, esa verdad no interesa. Las autoridades nos imponen a la fuerza la idea de que el Sida es una enfermedad causada por un solo virus a pesar de que el propio Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, co-descubridor oficial del VIH en 1983, reconoció ya en 1990 que el VIH no es suficiente por sí solo para causar el sida. Otra evidencia es el hecho de que hay numerosos casos de sida sin virus VIH y numerosos casos de virus VIH sin sida (seropositivos) . Por otro lado, aún no se ha conseguido demostrar que el virus VIH cause el sida, lo cual es una regla científica elemental para establecer una relación causa-efecto entre dos factores. Lo que sí se sabe, sin embargo, es que el VIH es un retrovirus inofensivo que sólo se activa cuando el sistema inmune está debilitado. 

-Por cierto, usted afirma en su libro que el VIH fue creado artificialmente en un laboratorio 

Sí. Investigaciones de eminentes médicos indican que el VIH fue creado mientras se hacían ensayos de vacunación contra la hepatitis B en grupos de homosexuales. Y todo indica que el continente africano fue contaminado del mismo modo durante campañas de vacunación contra la viruela. Claro que otros investigadores van más lejos aún y afirman que el virus del sida fue cultivado como arma biológica y después deliberadamente propagado mediante la vacunación de grupos de población que se querían exterminar. 

-También observamos que ataca duramente la utilización del AZT para tratar el sida 

Ya en el Congreso sobre SIDA celebrado en Copenhague en mayo de 1992 los ’supervivientes del sida’ afirmaron que la solución entonces propuesta por la medicina científica para combatir el VIH, el AZT, era absolutamente ineficaz. Hoy eso está fuera de toda duda. Pues bien, yo afirmo que se puede sobrevivir al sida... pero no al AZT. Este medicamento es más mortal que el sida. El simple sentido común permite entender que no es con fármacos inmunodepresores como se refuerza el sistema inmunitario. Mire, el sida se ha convertido en otro gran negocio. Por tanto, se promociona ampliamente combatirlo porque ello da mucho dinero a la industria farmacéutica. Es así de simple. 

-Hablemos de la ’tercera gran mentira’ de las autoridades: la de que el cáncer es un misterio 

El llamado cáncer, es decir, la masiva proliferación anómala de células, es algo tan habitual que todos lo padecemos varias veces a lo largo de nuestra vida. Sólo que cuando eso sucede el sistema inmunitario actúa y destruye las células cancerígenas. El problema surge cuando nuestro sistema inmunitario está débil y no puede eliminarlas. Entonces el conjunto de células cancerosas acaba creciendo y formando un tumor. 

-Y es en ese momento cuando se entra en el engranaje del ’sistema de enfermedad’ 

Así es. Porque cuando se descubre un tumor se le ofrece de inmediato al paciente, con el pretexto de ayudarle, que elija entre estas tres posibilidades o ’formas de tortura’: amputarle (cirugía), quemarle (radioterapia) o envenenarle (quimioterapia) . Ocultándosele que hay remedios alternativos eficaces, inocuos y baratos. Y después de cuatro décadas de ’lucha intensiva’ contra el cáncer, ¿cuál es la situación en los propios países industrializados? Que la tasa de mortalidad por cáncer ha aumentado. Ese simple hecho pone en evidencia el fracaso de su prevención y de su tratamiento. Se han despilfarrado miles de millones de euros y tanto el número de enfermos como de muertos sigue creciendo. Hoy sabemos a quién beneficia esta situación. Como sabemos quién la ha creado y quién la sostiene. En el caso de la guerra todos sabemos que ésta beneficia sobre todo a los fabricantes y traficantes de armas. Bueno, pues en medicina quienes se benefician son los fabricantes y traficantes del ’armamento contra el cáncer’; es decir, quienes están detrás de la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía y toda la industria hospitalaria. 

La mafia, una necesidad evolutiva 

-Sin embargo, a pesar de todo, usted mantiene que la mafia médica es una necesidad evolutiva de la humanidad. ¿Qué quiere decir con esa afirmación? 

Verá, piense en un pez cómodamente instalado en su pecera. Mientras tiene agua y comida, todo está bien pero si le empieza a faltar el alimento y el nivel del agua desciende peligrosamente el pez decidirá saltar fuera de la pecera buscando una forma de salvarse. Bueno, pues yo entiendo que la mafia médica nos puede empujar a dar ese salto individualmente. Eso sí, habrá mucha gente que preferirá morir a saltar. 

-Pero para dar ese salto es preciso un nivel de conciencia determinado 

Sí. Y yo creo que se está elevando mucho y muy rápidamente. La información que antes se ocultaba ahora es pública: que la medicina mata personas, que los medicamentos nos envenenan, etc. Además, el médico alemán Ryke Geerd Hamer ha demostrado que todas las enfermedades son psicosomáticas y las medicinas no agresivas ganan popularidad. La mafia médica se desplomará como un castillo de naipes cuando un 5% de la población pierda su confianza en ella. Basta que ese porcentaje de la población mundial sea consciente y conectado con su propia divinidad. Entonces decidirá escapar de la esclavitud a la que le tiene sometida la mafia y el sistema actual se derrumbará. Tan sencillo como eso. 

-¿Y en qué punto cree que estamos? 

Pues no sabría cuantificarlo pero pienso que probablemente en menos de 5 años todo el mundo se dará cuenta ya de que cuando va al médico va a un especialista de la enfermedad y no a un especialista de la salud. Dejar a un lado la llamada ’medicina científica’ y la seguridad que propone para ir a un terapeuta es ya un paso importante. También lo es perder el respeto y la obediencia ciega al médico. El gran paso es decir no a la autoridad exterior y decir sí a nuestra autoridad interior. 

-¿Y qué es lo que nos impide romper con la autoridad exterior? 

El miedo. Tenemos miedo a no acudir al médico. Pero es el miedo, por sí mismo, quien nos puede enfermar y matar. Nos morimos de miedo. Se nos olvida que la naturaleza humana es divina, es decir, concebida para comportarnos como dioses. ¿Y desde cuándo los dioses tienen miedo? Cada vez que nos comportamos de manera diferente a la de un dios nos ponemos enfermos. Esa es la realidad. 

-¿Y qué cree que pueden hacer los medios de comunicación para contribuir a la elevación de la conciencia en esta materia? 

Informar sin intentar convencer. Decir lo que sabéis y dejar a la gente hacer lo que quiera con la información. Porque intentar convencerles sería imponer otra verdad y de nuevo estaríamos en otra guerra. Se necesita sólo dar referencias. Basta decir las cosas. Luego, la gente las escuchará si resuenan en ellos. Y si su miedo es mayor que su amor por sí mismos dirán: ’Eso es imposible’. En cambio, si tienen abierto el corazón, escucharán y se cuestionarán sus convicciones. Es entonces, en ese momento, cuando quieran más, cuando se les puede dar más información. 


Fuente:
http://argentina.indymedia.org/uploads/2009/04/la_mafia_m_dica__el_negocio_de_crear_enfermedades.pdf

lunes, 14 de enero de 2013

NOSTALGIA DE CUESTA ABAJO



A raiz de este post me acordé de un editorial de Enrique Sims.Parece una ironía pero para mi está mas próxima a un oxímoron si trasladamos el terreno histórico.
Ahí va:


(Publicado en la revista Cerdos y Peces número 11, abril de 1987)


                             NO TENGO NADA PARA DECIR


Esto que usted está comenzando a leer es lo que en el lenguaje sórdido del periodismo se llama "copete". Su importancia consiste en demostrar que los copetes tienen que existir. La función es anticiparle de qué se trata el tema de la nota. Cumplo con la obligación de contarle que la próxima nota trata de cosas que es imposible contar en este copete. En cuanto al título, es falso: todas las palabras que están escritas en estas dos páginas las dije yo.


Quizá deba escribir otra excelente nota sobre los presos (incluyendo una discusión sobre si son políticos o sociales) para que igual sigan presos pero para que la conciencia de usted (tú, vos) lector se tranquilice y se diga, esquizofrénicamente, a sí mismo: "Ellos al escribir la nota y yo al leerla hemos hecho lo posible" y una vez acordada la complicidad no se le ocurra al lector ayudar al preso a escapar, matar al juez que lo condenó, destruir la sociedad que lo propició o asesinar el espíritu público que convalida, día a día, siglo a siglo, esa farsa social que admite el castigo ajeno como mecanismo que nos libere de la culpa propia.
¿O sería preferible una nota sobre el SIDA? Para que todos los infelices que nunca cojen o que cojen para la mierda y tienen ganas de dejar de cojer o que ni siquiera se hacen la paja pero tienen un vecino que es puto se preocupen, obsesionen y encuentren nuevos motivos para justificar su impotencia, ese hastío hereditario que los hizo nacer convalecientes. Una buena nota sobre el SIDA para que el lector se acurruque como un gato fláxido sobre la falda de su parejita-mamita-papito-hagamos un hijito y no salgamos a la calle querida, que viste como está el mundo.
Son temas muy pálidos, he escuchado que esta revista está muy trágica, muy dura, muy de onda muerte. Mejor entonces podría ser una nota, viste, sobre los rulos que le crecen a la nada, antes de ayer, te fijaste, jugando en la playa con el castillo de cocaína, mientras salías de Funk, con el walkman derritiendo pedazos de Dead Kennedys (o preferirías The Cure?) sobre el sordo insensible que vive en el fondo de la oreja de eso que antes fue tu alma, ibas caminando muy loco hacia el próximo teléfono para llamar a nadie y preguntarle nada sobre algo, pero no porque te cope, sino para saber si te podés colar en el recital del día y, porque está de moda, pelearte con la policía, ofrecerle un porro o hacer de cuenta que bailás.
No estoy convencido. Quizá lo mejor sea hablar mal del psicoanálisis para joderlos más a los pacientes que ya, sin darse cuenta, se sienten para el carajo por tener que pagarle al diller de la culpa para que los provea de de la droga más adictiva que se conoce.
El reto para un buen periodista es hacerle sentir a usted el viaje: una nota tan vívida que usted es el jefe de la barra brava, usted se siente la pija del violador del colectivo, usted es la bala del policía y es el chico de la calle que chupa pija por sanguches, para usted va a ser muy emocionante porque sabemos cuánto le interesan los problemas ajenos.
También es cierto que los temas sociales están un tanto gastados. Tenemos lectores más exigentes que necesitan reflexión. Hay que proponerles que Foucault sea el dentífrico de cada mañana, demostrarle que Baudrillard es mejor que Parliament y que Bukowski tiene más onda que tomar una gaseosa. Tenemos una encuesta para usted: ¿Cree que el uniforme de las madres de la plaza se pondrá de moda en las discotecas o cree que esta pregunta es un exceso y por tanto debe ser juzgada? ¿Y si le demostráramos que usted es incapaz de llorar sobre su propio cadáver? Créalo, tenemos datos y estadísticas de la OTAN que lo demuestran, y el Doctor Favaloro, en una entrevista exclusiva, lo ha confirmado. Todo indica que usted simularía no estar muerto, se preguntaría si vale la pena emocionarse y hasta se diría si, en definitiva, algo ha cambiado.
Eso es lo más difícil: escribir una nota que le haga sentir miedo. Hemos probado con chupaderos, terremotos, enfermedades, desastres nucleares, guerras y hasta con sectas satánicas sin que nada lo conmoviera.
No podemos conseguir que sienta miedo porque eso fue lo primero que perdió y si quiere saber el motivo nosotros se lo daremos: la fórmula del agua es H2O. Clarín lo ha escrito con grandes titulares, lo denuncia Aliverti, lo confirma el sexólogo: no te obsesiones, ya te hemos dicho que el agua es H2O.
Atiéndenos, ahora estamos pasando el replay de tu vida, sabemos que estabas muy ocupado cuando Maradona hizo el gol, cuando picaneaban a tu hija, cuando Reagan decidió que lo pasaras mal, cuando el coche se abalanzó sobre ti. Nuestra función es decirte lo que ya sabías. Estamos aquí para hacer una nota que consiga que hagas lo mismo que hubieras hecho de no haberla leído.
Eres un lector moderno. No quieres saber nada del mundo. Escribiremos sobre tu vida cotidiana para que te sientas identificado y que el héroe no sea el Papa, ni el cantante, ni el jefe de policía. Te gusta este titular: "A Roberto González ayer no le pasó nada". Podemos contar cómo te levantás a la mañana sin darte cuenta y, sin darte cuenta, sales a la calle y comienza ese maravilloso y sorprendente día en donde no te pasa nada con nadie, mientras una manifestación de explicaciones protesta frente a la Casa Rosada de tu mente inquiriendo sobre los motivos de tanta injusticia en el mundo, de tanta anestesia que sientes cuando coges.Lo siento, no podemos contarte aquello de lo que no tenemos pruebas. La lluvia de instantes incandescentes que refrescan tu alma de la continua presión de los fenómenos no son reporteables, esa emoción insensata, destartalada que se anuda en los sótanos no quiere declarar, esas ganas de ese día de levantarte de la butaca y dejar de asistir a la obra de teatro en donde asesinaban tu inocencia no tiene ganas de hablar. Fue imposible ubicar a ese miserable detective que habita entre sus sospechas.
Hace muchísimos años, estaba en una quinta de verduras y vi a un rabanito que intentantaba arrancarse de la tierra: me explicó rápidamente que estaba tratando de escapar de su destino de ensalada. En el momento que estaba por ayudarlo a escapar, la voz de una mujer sonó a mi espalda y dijo:"Nene!". Me dí vuelta y no reconocí a la mujer, tuvo que insistir varias veces hasta que comprendí que era mi madre.
Después el mundo no fue más mundo sino un diario. Me enseñaron a leer y escribir el mundo. Me enteré que los rabanitos no hablaban y que mucho menos podían escapar. Que las ensaladas no eran un depósito de cadáveres de rabanitos, lechugas y tomates. Que mi madre era esa mujer que decía que era mi madre. Nunca tuve verdaderas pruebas de nada de eso.
Acepté, sin convencerme, que el mundo era lo que todos los demás decían que era el mundo.
Hoy las cosas están mucho peor. No sólo los rabanitos no me piden ayuda, sino que no escucho la voz de nada que esté vivo. Sólo escucho el ronroneo metálico de las máquinas que fabrican las letras que se convierten en voces que me recuerdan constantemente la mecanicidad de mi existencia.
Por eso, realmente estas dos páginas las he usado para no decir nada que ya no supieras.