jueves, 8 de septiembre de 2016

PERSONAS MODELICAS

Resultado de imagen para PERSONA CON DEDO INDICE
Resultado de imagen para PERSONA CON DEDO INDICE







Calvino tenía una profunda desconfianza hacia la música. Entre otras lindezas afirmó: “Al igual que el vino se vierte con el embudo en el barril, con la melodía se filtran el veneno y la corrupción hasta las mayores profundidades del corazón. ¿Qué hemos de hacer, entonces? Tendremos que conseguir canciones que sean no solo rectas, sino santas, que nos inciten a rezar a Dios y alabarlo, meditar sobre sus obras, temerlo, honrarlo y glorificarlo”.
Sin embargo, para Lutero, la música tenía la máxima importancia. La consideraba un regalo de Dios y, por ello, todos los que fueran ordenados debían saber cantar y tener conocimientos musicales. El mismo Lutero tocaba varios instrumentos y compuso una serie de himnos y corales.
Esta diferente forma de pensar de los dos reformistas tuvo evidentes consecuencias: mientras que en los países de influencia luterana se instaló el respeto a la música y el cultivo de la cultura musical, lo que dio lugar al surgimiento de grandes compositores e intérpretes, en los países calvinistas se produjo el fenómeno contrario. Queda en el aire la pregunta de cuántos músicos hubieran surgido en los países calvinistas sin la demoledora influencia de los pensamientos del líder religioso.
Todavía está por estudiar cómo las ideas que nutren y soportan a los distintos modelos sociopolíticos y económicos determinan la forma de pensar, las prioridades vitales y emocionales de las personas que viven en esos modelos. En definitiva, cómo el modelo sociopolítico se inventa un determinado concepto de ser humano, que nos hace tragarnos a pies juntillas desde un sistema educativo uniformado y generalizado.
En el antiguo régimen, dominado por los dogmas religiosos, el hombre estaba adoctrinado para pensar que todo poder y la propia organización social venían legitimados por una figura divina: el poder procedía de ese Dios y lo ejercían sus vicarios en la tierra, ya fueran seculares o religiosos. Las leyes humanas y las decisiones del soberano eran necesariamente legítimas porque se inspiraban en las leyes divinas. La moral religiosa regía la vida de las sociedades y todos la acataban por convicción y/o miedo al castigo divino, ya fuera en la otra vida o en esta por mediación de los poderes divinamente instituidos.
Aparte de los desmanes, abusos y excesos cometidos por las organizaciones e instituciones eclesiales, la sociedad religiosa convencional entró en crisis cuando se percibió que sus organizaciones jerárquicas y su dogmatismo se habían convertido en carcasas vacías de toda autenticidad y alejadas del mensaje original. Además, las jerarquías llenaron el mundo de dogmas estáticos que frenaron la evolución y el progreso; obligando incluso a Galileo a renegar de sus revolucionarias ideas para suavizar su condena por herejía (“y sin embargo se mueve”).
Fue por ello inevitable el replanteamiento de todo: la tabla rasa de Descartes. Todas las certezas desaparecen y se abren todos los interrogantes. Surge la seductora posibilidad de descubrir, mediante la inteligencia, los misterios que nos rodean.
Sin embargo, el ser humano seguía necesitando unos referentes firmes y, en el nuevo modelo surgido de la Revolución francesa, la legitimidad divina es sustituida por la legitimidad racional. Muerto Dios, se divinizó la Razón, como nueva prisión de la inteligencia.
Elevada la razón a la categoría divina era “racional” que toda persona se percibiera como individuo y que se ocupara fundamentalmente de la satisfacción de sus propias necesidades o deseos. Si la razón de cada individuo es Dios, nada mejor que rendirle pleitesía colocando la satisfacción de las necesidades y deseos surgidos de esa razón en el centro de la vida de cada uno.
Los modelos económicos se elaboran a partir de la premisa de que los integrantes de la sociedad se comportan racionalmente y que ese comportamiento racional les conduce a tratar de maximizar la satisfacción de sus propios deseos y necesidades.
Este cambio de modelo conduce al ser humano individualista, utilitarista y pragmático, que cree en su propia razón y en la satisfacción de su ego. El choque de razones y deseos individuales y colectivos, convertidos en  ideologías, genera los graves conflictos que jalonan la historia de Occidente desde la Revolución Francesa y están en la base de la fuerte conflictividad que percibimos en las sociedades de nuestro entorno.
Además, la divinización de la razón supuso la caída de la moral religiosa, que mantenía la cohesión en las sociedades, limitaba el choque de deseos y necesidades individuales y reducía los conflictos. Desaparecida la moral como fuente de legitimidad de la ley, filósofos como Kant se esfuerzan en consagrar la ética como nueva ligazón de la sociedad basada en la razón. Sin embargo, el fundamento de la obediencia a la moral, en la sociedad religiosa se encontraba en la convicción o el temor al poder divino. La ética carece de ese poder intimidatorio y la razón se coloca al servicio de la satisfacción del propio interés, por lo que la imposición de la ética requiere del respaldo de un poder estatal fuerte que obligue a su cumplimiento. Con esta funcionalidad, crecen superestructuras estatales monstruosas que todo lo controlan. Ese Leviatán que caracterizó Hobbes.
La nueva concepción del ser humano surgida de la razón humana divinizada, aunque respondiera a una lógica reacción a los abusos de las instituciones religiosas, presenta no pocos inconvenientes que se encuentran en la raíz de las sucesivas crisis que venimos viviendo desde su instauración.
El nuevo modelo nos ha hecho creernos el concepto del ser humano entendido únicamente como herramienta útil para aumentar sus posesiones, su dominio y, en definitiva, su poder.
Esta concepción ha prescindido y negado elementos tan sustanciales de la naturaleza humana que han conducido al hombre moderno a una verdadera situación depresiva, como brillantemente explicaba Carlos Peiró en uno de los primeros artículos de este blog.
Así, se ha amputado la vocación hacia la felicidad a través de la búsqueda de la belleza en la perfección estética, que, con todos sus defectos, cultivó la Grecia clásica. El pseudo arte utilitarista busca, como en el resto de ámbitos de la vida, el beneficio económico que aumente el poder del autor, en lugar de tratar de hacer volar el alma y la inteligencia del espectador hacia rincones desconocidos.
La vocación científica renacentista de ir al encuentro de la felicidad mediante la aspiración de un entendimiento global del cosmos a través del progresivo crecimiento del círculo de lo conocido, ha sido suplantada por la superespecialización y la investigación útil para aumentar el dominio y el poder sobre el mundo. En consecuencia el sistema educativose ha llenado de almas en pena que sueñan con ser banqueros, en lugar de buscar la sabiduría como fuente de felicidad.
Y qué decir de la vocación anímica o espiritual del hombre, presente desde siempre como búsqueda de una realidad trascendente más allá de la pura apariencia de las cosas, y que, sin embargo, con no poco sufrimiento, ha sido suplantada por un Estado divinizado.
Para salir de la crisis endémica en la que seguimos retozando, quizá sea preciso reconocer la presencia de elementos esenciales en la naturaleza humana que han sido negados y suplantados por una única deidad. Mientras tanto ¿cuántos brillantes poetas, artistas, sabios o científicos se habrán malogrado bajo el lema utilitarista de “déjate de tonterías y lábrate un buen futuro”?

sábado, 3 de septiembre de 2016

El rugby es un deporte de contacto, sin delicadezas, pura ganas de avanzar contra el que sea, los tantos es lo de menos.
Pero tanta pasión , tanto ahínco, tanto fragor desequilibra y hace meter mano en espacios intersticios bastantes complicados:

Duendes debía disputar partidos por el Litoral de Rugby ante CRAI de Santa Fe.

Después de ver esa mano que no se ve,  y que uno de sus integrantes terminó con un paro y un kilombito en la cervix, llamaría a la reflexión para que tanto empuje no parezca el precalentamiento de una orgía multisexual; muchachos, gobierna(¿gobierna?) el globoludo pero a pesar de eso mantengamos los principios básicos tácticos y estratégicos o este deporte se va a la mierda.

lunes, 29 de agosto de 2016

SECRETOS DE AULAS VIP, los colegios donde se formó la élite de poder




Casi todo el gabinete PRO estudió en escuelas de congregaciones católicas extranjeras. La antropóloga  Victoria Gessaghi explica como funciona la red educativa de la clase alta.

"La comunidad toda del Colegio Cardenal Newman, respondiendo a Jesucristo en el llamado actual de la Iglesia Católica y el carisma del beato Edmundo Rice, fundador de la Congregación de los Christian Brothers, se compromete a acompañar a los niños y jóvenes para que logren un desarrollo armonioso como personas." Esa es la misión declarada de la institución en cuyas aulas estudió el "grupo de amigos" que hoy gobierna el país: el presidente Mauricio Macri, sus compañeros Pablo Clusellas (secretario legal y técnico) y Nicolás Caputo (empresario, principal beneficiario de la obra pública PRO) y alumnos de otras promociones, los ministros Jorge Triaca (Trabajo)Ese colegio y otros 15 o 20, nucleados en su mayoría en San Isidro, Recoleta o Belgrano, conforman desde hace décadas el exclusivo circuito educativo donde se han formado las familias “patricias” y los nuevos ricos que, vía alianzas matrimoniales o por el sólo imperio del dinero, buscan sumarse a esa élite., Alfonso Prat-Gay (Hacienda y Finanzas) y Rogelio Frigerio (Interior).
Ese colegio y otros 15 o 20, nucleados en su mayoría en San Isidro, Recoleta o Belgrano, conforman desde hace décadas el exclusivo circuito educativo donde se han formado las familias “patricias” y los nuevos ricos que, vía alianzas matrimoniales o por el sólo imperio del dinero, buscan sumarse a esa élite.
De hecho, pasando revista al Gabinete de Macri es posible inventariar buena parte de esos colegios que hoy cobran cuotas mensuales de hasta 20 mil pesos. Sobre todo, aquellas escuelas católicas fundadas por congregaciones religiosas o por docentes extranjeros que originalmente enseñaban idiomas a los hijos de la clase alta. El jefe de Gabinete Marcos Peña fue alumno del marista Champagnat (adonde estudiaron, entre otros, Fernando de la Rúa y Mariano Grondona). Esteban Bullrich, ministro de Educación, asistió al colegio Saint Leonard’s, de Vicente López. Carolina Stanley, titular de la cartera de Desarrollo Social, fue estudiante del St. Catherine’s Moorland School, que hoy tiene sedes en Belgrano R y Tortuguitas. Y Ricardo Buryaile, ministro de Agroindustria, es un orgulloso “old georgian”, egresado del St. George’s College, de Quilmes. Más exclusivo aún es la institución donde se recibió en 1991 el secretario de Comercio Miguel Braun: la Escuela Escocesa San Andrés, o St. Andrew’s, fundada en 1838.
El libro La educación de la clase alta argentina. Entre la herencia y el mérito (Siglo XXI), de la antropóloga Victoria Gessaghi, investigadora del Conicet e integrante del Núcleo de Estudios sobre Elites y Desigualdades Educativas de la Flacso, ilustra los modos en que los sectores privilegiados han desarrollado espacios propios para la educación de sus hijos, como parte de un proceso de diferenciación social que hace frente a discursos igualitaristas muyarraigados en el imaginario de los argentinos, como el de la escuela pública, laica y gratuita. “El primer signo de pertenecer es el colegio al que vas”, dice una señora de “apellido” entrevistada por Gessaghi. Estas escuelas, explica la investigadora, han funcionado y funcionan como el espacio de sociabilización interpares en el que las redes de parentesco, donde se repiten y entrelazan los apellidos de los grandes terratenientes, construyen un “espíritu” de clase y, con el tiempo, una trama que multiplica las relaciones, los recursos y los negocios. Abuelos, padres e hijos de estas familias suelen mantener la tradición y cubren con su genealogía la historia de cada uno de estos colegios. Es raro que cambien, aunque puede pasar: las hijas mayores de Mauricio Macri fueron al Northlands, donde estudió la reina Máxima Zorreguieta, pero para Antonia eligió otro colegio de la élite, el Liceo Franco-Argentino Jean Mermoz.

La educación genealógica
“Este circuito de instituciones se forma muy tempranamente –advierte Gessaghi–. De hecho, estas familias patricias, muchas de las cuales apelaban tradicionalmente a la educación domiciliaria con maestras de idiomas y desde luego a la educación religiosa, católica, abandonan la escuela pública en las primeras décadas del siglo XX, cuando la educación media comienza a democratizarse y el sistema deja de permitirles, por ejemplo, estudiar en la casa o en el colegio Salvador y luego dar exámenes libres en el Buenos Aires. Las escuelas que durante generaciones siguen eligiendo estos sectores sociales fueron fundadas, en su gran mayoría, a finales del siglo XIX, por maestras inglesas o francesas o por congregaciones religiosas. Y a la hora de elegirlas, la cuestión académica no está en el centro de la escena, sino que se privilegia lo que llaman la formación “en valores”, es decir, la religión católica y eventualmente el trabajo pastoral, pero sobre todo la centralidad de la idea de familia, que contribuye a reproducir las redes de parentesco y la trama de privilegios. Lo central es construir esas redes de sociabilidad entre pares. Para los que tienen “apellido” y una gran antigüedad dentro de ese grupo social, significa seguir perteneciendo, consolidar el tejido de relaciones, y para los “nuevos” supone la posibilidad de ingresar a esa red: los hijos y, a través de ellos, sus padres. Y el colegio, mediante un mecanismo de selección que incluye cartas de recomendación y el poder de veto de los de adentro respecto de los recién llegados, también participa de esa construcción.
–¿Te googlean la genealogía?
–No creo. Ya saben quién es la tatarabuela de quién, conocen la marca que confiere cada apellido. La permanente reconstrucción de la memoria genealógica es un elemento constitutivo de las herramientas de legitimación de este grupo social, es precisamente lo que permite acceder a ventajas de clase que no tienen otros sectores.
–El colegio sería entonces la etapa inicial de la construcción de redes que más tarde posibilitan concentrar negocios, riqueza y, eventualmente, poder.
–Bueno, es lo que posibilita que hoy tengamos un Gabinete formado por varios, dicho por ellos mismos, “amigos del colegio”. El colegio es el epicentro de esta consolidación de redes de pertenencia a un grupo selecto; el club y hasta los cursos de primera comunión refuerzan ese patrón y afianzan una red transversal entre los colegios.
–¿Cómo manejan estos grupos la tensión entre los conceptos de herencia y mérito?
–La clase alta siempre ha debido construir una idea del mérito asociada a la justificación de su lugar en la sociedad, que fue cambiando de sentido. En un principio se refería a los patricios, “aquellos que habían forjado la Patria”, luego viró hacia la profesionalización, en general de empresarios del agro que lograron reconvertir sus modos de generar riqueza. Y aunque, fruto de estas redes de las que hablábamos, los sostenes y apoyos del entramado familiar y de amistades son centrales en cualquier emprendimiento, la idea de herencia casi siempre está invisibilizada.
–¿Qué te decían de Macri tus entrevistados?
–De hecho, lo primero que escuché era que “Macri no”, que no pertenecía a la clase alta. Habría que preguntarles qué piensan ahora. En todo caso, los diez empresarios más ricos de la Argentina, que no tienen apellidos tradicionales, están en su gran mayoría vinculados con estas familias a partir de alianzas matrimoniales y lazos de parentesco.
–Macri fue al acto de La Rural a hablar de su tío materno, Jorge Blanco Villegas.
–Exactamente. Bueno, cada vez que mencionaron a Macri, era para dirimir si pertenecía o no. Los que reivindican la idea de patriciado, decían que no. Pero los que atendían más al proceso de construcción de esa pertenencia, por ejemplo a qué colegio asistió o al hecho de que su primera esposa (Ivonne Bordeu) provenía de una familia tradicional, decían que sí.
–Peña, Braun, Blaquier, Bullrich, son los nombres del llamado “patriciado” que están en el gobierno. ¿Pensás que es posible que sea su educación, tras los muros de esos colegios exclusivos, la que no les permite sentir empatía con la gente de a pie?
–A ver. Efectivamente, este es el grupo social que hoy gobierna. Señalemos primero que para las familias tradicionales, la idea de involucrarse en partidos políticos es por lo menos una novedad, algo que no había sucedido en décadas, desde la precandidatura a presidente de Robustiano Patrón Costas en los ’40. Resurge a partir del PRO, con gente formada en fundaciones y organizaciones de la sociedad civil. Nosotros nos formulamos esa pregunta: ¿de qué modo, a partir de haber accedido al manejo del Estado por la vía democrática, toman decisiones estos individuos, surgidos de esa matriz sociohistórica que describimos? Sin embargo, y de movida, tenemos que aceptar que hay algo que evidentemente supieron hacer: interpelar al 51% de la población. Nuestros supuestos sobre la construcción de hegemonía aquí no estarían funcionando. 

domingo, 29 de mayo de 2016

NO NOS PREPARAN PARA LO IMPREVISTO

Resultado de imagen para alumnos

Constantino subió al trono del Imperio Romano en el año 306 d.C.
En ese momento el cristianismo era tan solo una secta oriental con escasa implantación que se caracterizaba por lo molesto que resultaba el fanatismo de sus miembros, que se negaban a aceptar muchos aspectos de la autoridad imperial que desde Roma se exigían.
El Imperio Romano pre-cristiano fue un imperio esclavista y sanguinario al que se pueden achacar muchos pecados, pero nunca se caracterizó por la intolerancia religiosa; es más, aceptaba de buen grado que sus súbditos rezasen al Dios que les viniese en gana, lo que no podía permitir es que se negase la autoridad del Emperador, que es lo que hacían en algunos aspectos los fanáticos seguidores de Cristo, y lo que provocó las persecuciones de Nerón, Domiciano, y en menor medida Trajano. A Domiciano le importaba bastante poco en qué Dios creían sus súbditos, mientras pagasen impuestos, pero quería que se le llamase “Divino”, y los cristianos preferían morir antes que hacerlo. Con todo, se estima que en las cuatro persecuciones generales del Imperio Romano contra los cristianos, que tuvieron lugar a lo largo de 300 años, murió menos gente por motivos religiosos que, por poner un ejemplo, durante la Matanza del Día de San Bartolomé, cuando el 23 de agosto de 1527 los católicos franceses masacraron a más de 10.000 protestantes en menos de 24 horas.
Si alguien hubiese levantado la voz en el momento de la entronización de Constantino y hubiese predicho que esa secta fanática aún perseguida estaba a punto de convertirse en la religión oficial del Imperio más grande del mundo todavía estarían resonando las carcajadas de los que le rodeasen: sería algo parecido a insinuar ahora que la religión Yedi será el credo oficial de Arabia Saudí en 2025 y, por cierto, una locura similar a la que habría supuesto decir en el año 600 d.C que la religión que rige ahora los destinos y condiciona los pensamientos de los saudíes, nacida de la visión de un comerciante de edad madura de la Meca, saldría del desierto y en menos de un siglo barrería dos imperios y conquistaría medio mundo.
Asimismo, también habrían tratado como locos a los que hubieran dicho que Lenin, ese pequeño hombrecillo de aspecto enfurruñado que volvía a Rusia desde Suiza al final de la Primera Guerra Mundial, sería en unos años dueño de Rusia.
Pero  la única certeza que se tiene de la Historia, así, con mayúsculas, es que carece de rumbo.
Ahora cualquier historiador puede justificar de mil maneras diferentes, basándose en parámetros económicos, demográficos y sociológicos -en eso la historia se parece a la economía: predice muy bien el pasado-  que el Imperio Romano acabaría siendo cristiano, que surgiría el Islam o que Lenin tomaría el poder en Rusia, pero lo cierto es que en tiempos de Constantino parecía mucho más probable que el Maniqueísmo (del que no queda ni rastro) fuese elegido para ser el credo del Imperio, que nada podía hacer prever en el año 600 que lo que quedaba del Imperio de Bizancio no sería capaz de rechazar la primera Yihad musulmana, y por supuesto nadie habría apostado un rublo en 1913 a que los bolcheviques impondrían su credo a sangre y fuego en medio mundo en unos pocos años.
Este razonamiento es si cabe más cierto si nos referimos al ámbito de la ciencia y la tecnología, donde las cosas son absolutamente imprevisibles: las películas de la saga Regreso al Futuro, en los años 80, imaginaron un mundo lleno de coches voladores, algo que está en el subconsciente colectivo y sin embargo estos aún no existen, pero casi nadie podía imaginar hace tan solo unos años la existencia de Internet…
Y si la historia no es previsible, la economía no es previsible, los saltos tecnológicos no son previsibles; ni siquiera la forma en la que evolucionan los esquemas mentales bajo los que contemplamos el mundo sigue unos parámetros previsibles, ¿por qué tenemos un sistema educativo que no prepara para el cambio?
El objetivo declarado y no discutido por ningún partido político, ni por el conjunto de la Sociedad, del sistema educativo es preparar individuos para enfrentarse al mundo laboral. Todo el sistema educativo, desde primaria hasta los doctorandos, se basa en una dualidad: preparar al individuo para ser útil a la sociedad tratando de darle al tiempo las herramientas que necesita para sobrevivir en ella.
Y sin embargo, no nos prepara para reaccionar ante lo nuevo: el sistema de calificaciones, da igual en qué punto de la escalera educativa te encuentres, está basado en la asimilación de conceptos, muchas veces obsoletos, y el aprendizaje de datos, muchas veces inútiles.
No se enseña al estudiante a pensar, a razonar, a reaccionar ante situaciones de incertidumbre, e incluso los centros y universidades que se vanaglorian de hacerlo, lo que hacen en realidad es transmitir “recetas” ante problemas.
Y lo cierto es que muchas veces con las “recetas”, con saber hacer las cosas como suelen hacerse, es suficiente. Pero cuando las cosas cambian, cuando se desata la tormenta, de nada sirven “recetas” y puede darse el caso de que en los próximos años poco de lo que se enseña en colegios y Universidades sirva para algo y solo los que aprendieron a pensar, a asimilar nuevos conocimientos y nuevos esquemas mentales -a razonar y a imaginar al fin y al cabo- tengan alguna posibilidad de salvarse del naufragio.
Fuente:

Raúl Pérez Ponce el 29 mayo, 2016 

viernes, 27 de mayo de 2016

QUE CONSIDERAN QUE SOMOS LOS QUE HOY NOS GOBIERNAN

GONZÁLEZ FRAGA HINDUISTA HIJO DE PUTA

HIJO DE PUTA!!!!
Economía viernes 27 de mayo 2016
 
El economista defendió el proyecto económico de Mauricio Macri en contraposición con "la burbuja de crecimiento populista" que a su entender impulsó el kirchnerismo

"Venimos de 12 años en donde las cosas se hicieron mal. Se alentó el sobreconsumo, se atrasaron las tarifas y el tipo de cambio... Donde le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior", aseguró en diálogo con Luis Novaresio en radio La Red.

El hinduista González Fraga separa a las personas por castas. Así, como en la india, están aquellos que están condenados a ser mendigos según lo indica su religión y su padre le quiebra un hueso para que el producto de su mendicidad aumente y están también los condenados al éxito, simplemente por su sangre, su cuna, su color, o sea la casta a la que pertenecen. Parece que el hinduismo llegó a la Argentina. ¡Cómo un simple empleado va a pretender pasar una semana de vacaciones en Brasil, o tener un celular nuevo, si pertenece a la casta de los esclavos!  Hay una corrección que hacerle a la frase de este hijo de puta: No le hicieroN creer a un empleado "medio" que podía irse de vacaciones a Brasil o comprar un plasma. El empleado medio PUDO conocer Brasil, PUDO comprar un celular, PUDO comprar un autito. PUDO. 

Sistema de castas de la India
De Metapedia

El sistema de castas de la Inda se refiere a una forma de estratificación social establecida, en forma tradicional y prescriptiva, por el hinduismo (brahmanismo) en laIndia, la cual clasifica a las personas dentro de la sociedad en cuatro grandes castas. En forma general, 'casta' se refiere a cualquier forma de estratificación que pone énfasis en factores heredados o de nacimiento del individuo para clasificarlo socialmente.
El asunto racial en India es, en gran medida, social, como herencia de la invasión indo-aria, en la que los invasores, de procedencia europea y autodenominados arya, impusieron una segregación racial mediante rígidas leyes religiosas para evitar elmestizaje con la población aborigen que los superaba en número, cosa que lograron en gran medida durante 900 años, que es el tiempo que duró la civilización védica. Así, las castas bajas tienden a ser de un tono bastante oscuro, mientras que las castas altas, portadoras de más sangre aria, son de piel más clara y abundan más en rasgoseuropoides.
El término hindú para castavarna, significa "color", y se distinguía entre el Aryavarna(literalmente, "color noble") claro y asociado a la nobleza, de los invasores blancos y rubicundos, y el oscuro Dasavarna (literalmente "color enemigo") de los aborígenesdravídicos pre-indoeuropeos, llamados los dasyu o dasas ("enemigos"). Las castas eran totalmente impermeables y sólo procreaban entre ellas. Las familias más nobles constituían las castas altas, mientras que las familias "plebeyas" y los descendientes de los indígenas sometidos, constituían las castas bajas.
Estos aborígenes eran pueblos australoides extremadamente primitivos que eran considerados subhumanos, espiritualmente impuros y animalizados por los arios, y que se hallaban sobre todo en las selvas del sur de India.
El sistema de castas fue desafiado por el budismo, la principal disidencia del hinduismo, y flexibilizado (reciéntemente en el siglo XX) por los movimientos de derechos sociales. La prédica del Mahatma Gandhi contribuyó a una sociedad no dependiente de los preceptos religiosos.
¿Novaresio, cómo no fuiste capaz de putearlo?

domingo, 15 de mayo de 2016

miércoles, 11 de mayo de 2016

POR MÉRITOS PROPIOS

Resultado de imagen para trabajador



A veces lo que puede parecer una ventaja se convierte en un terrible inconveniente.
Desde el siglo XVI y durante más de 200 años los conquistadores europeos importaron millones de esclavos africanos para que trabajasen en las plantaciones y minas americanas. Los esclavistas del Nuevo Continente se aprovisionaban en África, y no en Asia (por ejemplo) por tres motivos fundamentalmente: el primero, porque ya existía un comercio de esclavos bien desarrollado entre las plazas esclavistas africanas y Oriente Medio, y es mucho más fácil utilizar un mercado que ya existe que crear una infraestructura de la nada; el segundo, de proximidad geográfica: Senegal está mucho más cerca de América que Indonesia, lo que hacía que fuera mucho más barato importar esclavos desde África, ya que al ser el viaje más corto había más posibilidades de que los desdichados cautivos sobreviviesen a la penosa travesía en las entrañas de los barcos negreros, y el tercero, el más importante: el genético.
Las plantaciones americanas en lugares como Alabama, Haití o Brasil estaban infestadas de mosquitos transmisores de enfermedades como la malaria o la fiebre amarilla, que eran enfermedades originarias de África. Los africanos se habían visto expuestos a estas afecciones durante siglos y habían adquirido cierta inmunidad, lo que les hacía mucho menos vulnerables que otras razas a unas enfermedades ante las que los europeos estaban totalmente indefensos. Por eso era mucho más sensato para el dueño de una plantación, si quería proteger su inversión, gastar su dinero en un esclavo africano en lugar de hacerlo en uno europeo o asiático, ya que estos últimos posiblemente caerían mortalmente enfermos en su nuevo destino a las primeras de cambio.
Pero el dinero no lo mueve todo -al menos no nos gusta creer que es así- y los dueños de plantaciones americanas se negaban a aceptar que los señores que se deslomaban para ellos de sol a sol, los que labraban sus tierras y perforaban sus minas, eran esos y no otros solo por motivos económicos. Los colonos europeos, en el fondo, no solo querían ser vistos como exitosos empresarios, sino como gente justa y piadosos de Dios: había que encontrar una justificación para su superioridad respecto a aquellos a los que esclavizaban y se acudió a la Teología, que explicaba que los negros descendían de Cam, uno de los hijos de Noe, que portaba la maldición divina de que su descendencia sería esclava; o a la Ciencia, con médicos y biólogos cuyos estudios sesgados demostraban una y otra vez que los negros eran menos inteligentes, más promiscuos y con una moral menos consistente que la de sus amos blancos, lo que les hacía merecedores de su destino.
Y esas teorías seudocientíficas, nacidas para aliviar los sentimientos de culpa que pudieran albergar los que portaban el látigo, encontraron fértil acogida en suelo norteamericano, donde todavía hoy un porcentaje muy alto de la población funciona con esquemas mentales que se adecuan a esos principios, hasta el punto que en una fecha tan cercana como 1958 un estudiante negro que solicitó matricularse en la Universidad de Mississippi fue ingresado en un psiquiátrico, al considerar el juez que un negro que se creyese capaz de entrar en la Universidad tenía que estar loco por la fuerza.
Es curioso, pero la superioridad genética original (en términos de resistencia a la enfermedad) se tradujo con el paso de los siglos en términos de inferioridad social, en un círculo vicioso que llega hasta nuestros días: da igual que en la Casa Blanca se siente ahora un negro, que el deportista mejor pagado del mundo sea un negro (el boxeador Mayweather) o la presentadora de televisión más influyente y con mayor sueldo sea negra (Oprah Winfrey), si eres negro en Estados Unidos tienes muchas más posibilidades de ser pobre, no poder acceder a una buena educación o morir bajo los disparos de la policía que si eres blanco.
Círculos viciosos como este, que nacen de acontecimientos históricos puntuales o de circunstancias accidentales, se perpetúan en el tiempo en todas las facetas de nuestra sociedad, ya que la discriminación injusta suele empeorar con el tiempo: el dinero llama al dinero, la pobreza a la pobreza, la cultura llama a la cultura y la ignorancia a la ignorancia.
Si acudimos a la lista de las mayores fortunas del mundo vemos que  la mayoría de los milmillonarios son herederos, y que incluso entre las fortunas de nuevo cuño, las forjadas a partir de cero, la mayoría de los millonarios ya pertenecían a la élite de la sociedad (las familias de gente como Bill Gates o Carlos Slim estaban perfectamente relacionadas y sus hijos tuvieron acceso a la mejor educación y a los mejores contactos). Es cierto que existen casos de millonarios o dirigentes políticos salidos de guetos, pero lo normal es que las élites se perpetúen y los guetos también.
Así, los buenos empleos suelen ir a parar a gentes de clases altas, mientras que  la gente de clases medias y bajas, salvo en casos excepcionales, han de conformarse con empleos peor remunerados y de menor poder, aunque solo sea por una cuestión de contactos: la gente que va a buenas universidades conoce a gente cuyas familias ya tienen una red formada y el círculo se cierra.
Además, en el mundo laboral muchas veces se confunde causa y efecto cuando, en los procesos de selección, se da por supuesto que haber estudiado en una universidad de élite o haber trabajado como becario en ciertas firmas especialmente valoradas es una muestra de la valía del candidato, cuando como demuestra el caso de la lista filtrada con los “enchufados” en cierta prestigiosa compañía, suele ser más bien al contrario: tus contactos te garantizan una buena entrada en el mundo laboral que posteriormente se traduce en una carrera más exitosa (en general) que la de aquellos que no salieron desde la primera línea de salida.
Y supongo que será un sesgo cognitivo, pero casi todos los que en nuestra sociedad consiguen un cierto status tienden a creer que ha sido por méritos propios, “porque yo lo valgo”, gracias a su dedicación, esfuerzo y talento, sin darse cuenta de que generalmente han tenido el camino bastante más despejado que la gente igualmente válida que trabaja para ellos.
Y en esa actitud de neoliberalismo mal entendido tendemos a creer que aquellos que no gozan de nuestra situación no es porque no hayan tenido nuestros privilegios, sino por algún fallo de su carácter. No digo que aquellos que han ido a una buena universidad o han tenido acceso a ciertas entrevistas no sean válidos, o que no merezcan su posición, solo digo que deberían ser más conscientes de que parte del secreto de su éxito puede encontrarse más allá de ellos, algo que sistemáticamente se niegan a aceptar.
Lo de que los seres humanos somos iguales es una mentira piadosa que ni siquiera es cierta metafóricamente, un mito que ha inventado nuestra sociedad, un mito como otro cualquiera en el que, a un nivel profundo, nadie cree.
Pero yo sí creo en otra verdad: que todas las personas deberían tener las mismas oportunidades para desarrollar sus potenciales, y la sociedad actual, aunque posiblemente sea la más igualitaria de la historia, una sociedad que se define a si misma como meritocrática, está muy lejos de serlo.

martes, 10 de mayo de 2016

LA MIRADA DEL MENDIGO


10 mayo 2016

Steven Weinberg

Filed under: religión — Mendigo @ 18:39 
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin religión, siempre habría personas buenas haciendo el bien y gente malvada haciendo daño. Pero para que las personas buenas hagan el mal, hace falta la religión.
Steven Weinberg, Premio Nobel de Física en 1979 por desarrollar una teoría unificadora del electromagnetismo y la fuerza nuclear débil.
+
Sólo debo añadir una precisión: la Patria como sucedáneo de la religión, nuevo Dios entronizado en el s.XIX cuando los Dioses convencionales empezaban a provocar más burla que adoración en la irreverente y cáustica Europa.
+
En las arenas del creciente fértil, la superstición aún consigue movilizar ejércitos.
Por cierto, hablando de los follacabras. Han sacado recientemente una serie de vídeos amenazando a Israel. No creo que esta gente haya tenido apoyo directo del estado sionista, pero desde luego es el principal beneficiado de su existencia: hoy Siria ha dejado de ser su principal amenaza a ser un montón de escombros. Pero esto no quita que esta panda de descerebrados intente algún ataque efectista desde la zona fronteriza entre el Líbano, Siria y Jordania, donde tiene hoy presencia, o desde el Sinaí, contra posiciones israelíes.
Por supuesto, la posibilidad de que estos piojosos representen una amenaza relevante para el Tzáhal es nula. Con cuatro carros soviéticos de la guerra fría no se pone en jaque a la mayor potencia militar del Mediterráneo Oriental. Ahora bien, una serie de golpes de mano bien pensados, incluso una incursión momentánea en territorio controlado por Israel, serían inmediatamente transmitidos por las televisiones de todo el mundo, y supondría una descomunal operación de propaganda y legitimación del Estado Islámico en el mundo musulmán. Presentarse como defensor de la Umma, y del increíblemente manipulado pueblo palestino, representaría un triunfo comunicativo que reportaría enormes réditos en el plano militar (aflujo de nuevos descerebrados, de Marruecos a Filipinas, pasando por Berlín y Uzbekistán). Es tan buena la idea, que me pregunto cómo es que aún no lo han llevado a cabo.

jueves, 28 de abril de 2016

LOS “PAPELES DE PANAMÁ”, UNA NUEVA JUGADA MEDIÁTICA


panama_papers.jpg_1718483346
Se trata de la mayor filtración de documentos secretos de la historia, revelada por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y que afecta al cuarto proveedor mundial de paraísos fiscales, el despacho de abogados panameño Mossack Fonseca. Incluye más de 11,5 millones de informaciones internas que desvelan que miles de personas ocultan su patrimonio en sociedades situadas en paraísos fiscales. La información que ahora sale a la luz muestra la actividad de la firma desde 1977 al diciembre de 2015.
Lo que ningún medio relata, sin embargo, es la naturaleza de ICIJ, una organización nacida como proyecto del Centro por la Integridad Pública financiado por las fundaciones Ford, Rockefeller y la Open Society de George Soros -promotor del golpe de estado en Ucrania-, así como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) conocida ya por todos, como fachada de la CIA que es, por financiar y apoyar todo tipo de movimientos desestabilizadores allá donde los gobiernos no son del gusto de la política imperialista de EE.UU.
Dirigido por Peter Bale, exvicepresidente y gerente de tecnología digital de CNN, este “consorcio” no ha sido capaz de publicar, casualmente por supuesto, ni un solo nombre de estadounidenses entre los millones de documentos filtrados, quizá por el acuerdo para el fomento del comercio al que llegaron Panamá y EE.UU. en 2010. Tampoco ha destapado el desfalco de la nación argentina por parte de JP Morgan o los negocios de Wall Street con el Estado Islámico.
Aliados del imperio estadounidense como el primer ministro islandés, Sigmundur David Gunnlaugsson, el presidente ucraniano Petró Poroschenko, el mexicano Enrique Peña Nieto o el argentino Mauricio Macri sufren actualmente un desgaste tal que se han convertido en peones fáciles de sacrificar, sobre todo si con esta jugada mediática son capaces de parar o revertir el vuelco de influencia a favor del imperio ruso y sus aliados que se está dando hoy, que se ha constatado recientemente con la toma de Palmira en Siria gracias a la aviación rusa y que ha dejado en una posición muy incómoda a Washington.
JefesEl rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdulaziz, figura clave en el actual acuerdo petrolero destinado a disminuir los precios del crudo; el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, quien recientemente ha denunciado un intento de golpe por parte de Washington; y el presidente de Pakistán, Nawaz Sharif, quien acaba de profundizar un proceso de acercamiento a Irán y la firma de acuerdos estratégicos con China -también Xi Jinping y el ex primer ministro, Li Pengm, aparecen “salpicados” en los papeles- son otros damnificados por estas filtraciones, pero estos precisamente por lo contrario, por no seguir la línea fijada por EE.UU.
Ha quedado bien claro que la corrupción del sistema es inherente al mismo y que, si se destapan estos casos, no es por la lucha contra aquella sino por las disputas entre partidos políticos o, como en este caso, entre imperios. Esta jugada mediática es un mensaje muy claro del imperio estadounidense al mundo: “O conmigo y con mi política, o contra mí, ya no caben medias tintas”. En la situación actual, de debilidad y derrotas del bando antes hegemónico, éste ataca con todas sus fuerzas a los rivales para recuperar el terreno perdido y las consecuencias de ello podrían ser nefastas para el conjunto de los trabajadores, que nos vemos abocados, paso a paso, a una guerra entre bandos imperialistas claramente diferenciados y de consecuencias previsiblemente catastróficas.
Y algo mas: