domingo, 29 de mayo de 2016

NO NOS PREPARAN PARA LO IMPREVISTO

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Constantino subió al trono del Imperio Romano en el año 306 d.C.
En ese momento el cristianismo era tan solo una secta oriental con escasa implantación que se caracterizaba por lo molesto que resultaba el fanatismo de sus miembros, que se negaban a aceptar muchos aspectos de la autoridad imperial que desde Roma se exigían.
El Imperio Romano pre-cristiano fue un imperio esclavista y sanguinario al que se pueden achacar muchos pecados, pero nunca se caracterizó por la intolerancia religiosa; es más, aceptaba de buen grado que sus súbditos rezasen al Dios que les viniese en gana, lo que no podía permitir es que se negase la autoridad del Emperador, que es lo que hacían en algunos aspectos los fanáticos seguidores de Cristo, y lo que provocó las persecuciones de Nerón, Domiciano, y en menor medida Trajano. A Domiciano le importaba bastante poco en qué Dios creían sus súbditos, mientras pagasen impuestos, pero quería que se le llamase “Divino”, y los cristianos preferían morir antes que hacerlo. Con todo, se estima que en las cuatro persecuciones generales del Imperio Romano contra los cristianos, que tuvieron lugar a lo largo de 300 años, murió menos gente por motivos religiosos que, por poner un ejemplo, durante la Matanza del Día de San Bartolomé, cuando el 23 de agosto de 1527 los católicos franceses masacraron a más de 10.000 protestantes en menos de 24 horas.
Si alguien hubiese levantado la voz en el momento de la entronización de Constantino y hubiese predicho que esa secta fanática aún perseguida estaba a punto de convertirse en la religión oficial del Imperio más grande del mundo todavía estarían resonando las carcajadas de los que le rodeasen: sería algo parecido a insinuar ahora que la religión Yedi será el credo oficial de Arabia Saudí en 2025 y, por cierto, una locura similar a la que habría supuesto decir en el año 600 d.C que la religión que rige ahora los destinos y condiciona los pensamientos de los saudíes, nacida de la visión de un comerciante de edad madura de la Meca, saldría del desierto y en menos de un siglo barrería dos imperios y conquistaría medio mundo.
Asimismo, también habrían tratado como locos a los que hubieran dicho que Lenin, ese pequeño hombrecillo de aspecto enfurruñado que volvía a Rusia desde Suiza al final de la Primera Guerra Mundial, sería en unos años dueño de Rusia.
Pero  la única certeza que se tiene de la Historia, así, con mayúsculas, es que carece de rumbo.
Ahora cualquier historiador puede justificar de mil maneras diferentes, basándose en parámetros económicos, demográficos y sociológicos -en eso la historia se parece a la economía: predice muy bien el pasado-  que el Imperio Romano acabaría siendo cristiano, que surgiría el Islam o que Lenin tomaría el poder en Rusia, pero lo cierto es que en tiempos de Constantino parecía mucho más probable que el Maniqueísmo (del que no queda ni rastro) fuese elegido para ser el credo del Imperio, que nada podía hacer prever en el año 600 que lo que quedaba del Imperio de Bizancio no sería capaz de rechazar la primera Yihad musulmana, y por supuesto nadie habría apostado un rublo en 1913 a que los bolcheviques impondrían su credo a sangre y fuego en medio mundo en unos pocos años.
Este razonamiento es si cabe más cierto si nos referimos al ámbito de la ciencia y la tecnología, donde las cosas son absolutamente imprevisibles: las películas de la saga Regreso al Futuro, en los años 80, imaginaron un mundo lleno de coches voladores, algo que está en el subconsciente colectivo y sin embargo estos aún no existen, pero casi nadie podía imaginar hace tan solo unos años la existencia de Internet…
Y si la historia no es previsible, la economía no es previsible, los saltos tecnológicos no son previsibles; ni siquiera la forma en la que evolucionan los esquemas mentales bajo los que contemplamos el mundo sigue unos parámetros previsibles, ¿por qué tenemos un sistema educativo que no prepara para el cambio?
El objetivo declarado y no discutido por ningún partido político, ni por el conjunto de la Sociedad, del sistema educativo es preparar individuos para enfrentarse al mundo laboral. Todo el sistema educativo, desde primaria hasta los doctorandos, se basa en una dualidad: preparar al individuo para ser útil a la sociedad tratando de darle al tiempo las herramientas que necesita para sobrevivir en ella.
Y sin embargo, no nos prepara para reaccionar ante lo nuevo: el sistema de calificaciones, da igual en qué punto de la escalera educativa te encuentres, está basado en la asimilación de conceptos, muchas veces obsoletos, y el aprendizaje de datos, muchas veces inútiles.
No se enseña al estudiante a pensar, a razonar, a reaccionar ante situaciones de incertidumbre, e incluso los centros y universidades que se vanaglorian de hacerlo, lo que hacen en realidad es transmitir “recetas” ante problemas.
Y lo cierto es que muchas veces con las “recetas”, con saber hacer las cosas como suelen hacerse, es suficiente. Pero cuando las cosas cambian, cuando se desata la tormenta, de nada sirven “recetas” y puede darse el caso de que en los próximos años poco de lo que se enseña en colegios y Universidades sirva para algo y solo los que aprendieron a pensar, a asimilar nuevos conocimientos y nuevos esquemas mentales -a razonar y a imaginar al fin y al cabo- tengan alguna posibilidad de salvarse del naufragio.
Fuente:

Raúl Pérez Ponce el 29 mayo, 2016 

viernes, 27 de mayo de 2016

QUE CONSIDERAN QUE SOMOS LOS QUE HOY NOS GOBIERNAN

GONZÁLEZ FRAGA HINDUISTA HIJO DE PUTA

HIJO DE PUTA!!!!
Economía viernes 27 de mayo 2016
 
El economista defendió el proyecto económico de Mauricio Macri en contraposición con "la burbuja de crecimiento populista" que a su entender impulsó el kirchnerismo

"Venimos de 12 años en donde las cosas se hicieron mal. Se alentó el sobreconsumo, se atrasaron las tarifas y el tipo de cambio... Donde le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior", aseguró en diálogo con Luis Novaresio en radio La Red.

El hinduista González Fraga separa a las personas por castas. Así, como en la india, están aquellos que están condenados a ser mendigos según lo indica su religión y su padre le quiebra un hueso para que el producto de su mendicidad aumente y están también los condenados al éxito, simplemente por su sangre, su cuna, su color, o sea la casta a la que pertenecen. Parece que el hinduismo llegó a la Argentina. ¡Cómo un simple empleado va a pretender pasar una semana de vacaciones en Brasil, o tener un celular nuevo, si pertenece a la casta de los esclavos!  Hay una corrección que hacerle a la frase de este hijo de puta: No le hicieroN creer a un empleado "medio" que podía irse de vacaciones a Brasil o comprar un plasma. El empleado medio PUDO conocer Brasil, PUDO comprar un celular, PUDO comprar un autito. PUDO. 

Sistema de castas de la India
De Metapedia

El sistema de castas de la Inda se refiere a una forma de estratificación social establecida, en forma tradicional y prescriptiva, por el hinduismo (brahmanismo) en laIndia, la cual clasifica a las personas dentro de la sociedad en cuatro grandes castas. En forma general, 'casta' se refiere a cualquier forma de estratificación que pone énfasis en factores heredados o de nacimiento del individuo para clasificarlo socialmente.
El asunto racial en India es, en gran medida, social, como herencia de la invasión indo-aria, en la que los invasores, de procedencia europea y autodenominados arya, impusieron una segregación racial mediante rígidas leyes religiosas para evitar elmestizaje con la población aborigen que los superaba en número, cosa que lograron en gran medida durante 900 años, que es el tiempo que duró la civilización védica. Así, las castas bajas tienden a ser de un tono bastante oscuro, mientras que las castas altas, portadoras de más sangre aria, son de piel más clara y abundan más en rasgoseuropoides.
El término hindú para castavarna, significa "color", y se distinguía entre el Aryavarna(literalmente, "color noble") claro y asociado a la nobleza, de los invasores blancos y rubicundos, y el oscuro Dasavarna (literalmente "color enemigo") de los aborígenesdravídicos pre-indoeuropeos, llamados los dasyu o dasas ("enemigos"). Las castas eran totalmente impermeables y sólo procreaban entre ellas. Las familias más nobles constituían las castas altas, mientras que las familias "plebeyas" y los descendientes de los indígenas sometidos, constituían las castas bajas.
Estos aborígenes eran pueblos australoides extremadamente primitivos que eran considerados subhumanos, espiritualmente impuros y animalizados por los arios, y que se hallaban sobre todo en las selvas del sur de India.
El sistema de castas fue desafiado por el budismo, la principal disidencia del hinduismo, y flexibilizado (reciéntemente en el siglo XX) por los movimientos de derechos sociales. La prédica del Mahatma Gandhi contribuyó a una sociedad no dependiente de los preceptos religiosos.
¿Novaresio, cómo no fuiste capaz de putearlo?

domingo, 15 de mayo de 2016

miércoles, 11 de mayo de 2016

POR MÉRITOS PROPIOS

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A veces lo que puede parecer una ventaja se convierte en un terrible inconveniente.
Desde el siglo XVI y durante más de 200 años los conquistadores europeos importaron millones de esclavos africanos para que trabajasen en las plantaciones y minas americanas. Los esclavistas del Nuevo Continente se aprovisionaban en África, y no en Asia (por ejemplo) por tres motivos fundamentalmente: el primero, porque ya existía un comercio de esclavos bien desarrollado entre las plazas esclavistas africanas y Oriente Medio, y es mucho más fácil utilizar un mercado que ya existe que crear una infraestructura de la nada; el segundo, de proximidad geográfica: Senegal está mucho más cerca de América que Indonesia, lo que hacía que fuera mucho más barato importar esclavos desde África, ya que al ser el viaje más corto había más posibilidades de que los desdichados cautivos sobreviviesen a la penosa travesía en las entrañas de los barcos negreros, y el tercero, el más importante: el genético.
Las plantaciones americanas en lugares como Alabama, Haití o Brasil estaban infestadas de mosquitos transmisores de enfermedades como la malaria o la fiebre amarilla, que eran enfermedades originarias de África. Los africanos se habían visto expuestos a estas afecciones durante siglos y habían adquirido cierta inmunidad, lo que les hacía mucho menos vulnerables que otras razas a unas enfermedades ante las que los europeos estaban totalmente indefensos. Por eso era mucho más sensato para el dueño de una plantación, si quería proteger su inversión, gastar su dinero en un esclavo africano en lugar de hacerlo en uno europeo o asiático, ya que estos últimos posiblemente caerían mortalmente enfermos en su nuevo destino a las primeras de cambio.
Pero el dinero no lo mueve todo -al menos no nos gusta creer que es así- y los dueños de plantaciones americanas se negaban a aceptar que los señores que se deslomaban para ellos de sol a sol, los que labraban sus tierras y perforaban sus minas, eran esos y no otros solo por motivos económicos. Los colonos europeos, en el fondo, no solo querían ser vistos como exitosos empresarios, sino como gente justa y piadosos de Dios: había que encontrar una justificación para su superioridad respecto a aquellos a los que esclavizaban y se acudió a la Teología, que explicaba que los negros descendían de Cam, uno de los hijos de Noe, que portaba la maldición divina de que su descendencia sería esclava; o a la Ciencia, con médicos y biólogos cuyos estudios sesgados demostraban una y otra vez que los negros eran menos inteligentes, más promiscuos y con una moral menos consistente que la de sus amos blancos, lo que les hacía merecedores de su destino.
Y esas teorías seudocientíficas, nacidas para aliviar los sentimientos de culpa que pudieran albergar los que portaban el látigo, encontraron fértil acogida en suelo norteamericano, donde todavía hoy un porcentaje muy alto de la población funciona con esquemas mentales que se adecuan a esos principios, hasta el punto que en una fecha tan cercana como 1958 un estudiante negro que solicitó matricularse en la Universidad de Mississippi fue ingresado en un psiquiátrico, al considerar el juez que un negro que se creyese capaz de entrar en la Universidad tenía que estar loco por la fuerza.
Es curioso, pero la superioridad genética original (en términos de resistencia a la enfermedad) se tradujo con el paso de los siglos en términos de inferioridad social, en un círculo vicioso que llega hasta nuestros días: da igual que en la Casa Blanca se siente ahora un negro, que el deportista mejor pagado del mundo sea un negro (el boxeador Mayweather) o la presentadora de televisión más influyente y con mayor sueldo sea negra (Oprah Winfrey), si eres negro en Estados Unidos tienes muchas más posibilidades de ser pobre, no poder acceder a una buena educación o morir bajo los disparos de la policía que si eres blanco.
Círculos viciosos como este, que nacen de acontecimientos históricos puntuales o de circunstancias accidentales, se perpetúan en el tiempo en todas las facetas de nuestra sociedad, ya que la discriminación injusta suele empeorar con el tiempo: el dinero llama al dinero, la pobreza a la pobreza, la cultura llama a la cultura y la ignorancia a la ignorancia.
Si acudimos a la lista de las mayores fortunas del mundo vemos que  la mayoría de los milmillonarios son herederos, y que incluso entre las fortunas de nuevo cuño, las forjadas a partir de cero, la mayoría de los millonarios ya pertenecían a la élite de la sociedad (las familias de gente como Bill Gates o Carlos Slim estaban perfectamente relacionadas y sus hijos tuvieron acceso a la mejor educación y a los mejores contactos). Es cierto que existen casos de millonarios o dirigentes políticos salidos de guetos, pero lo normal es que las élites se perpetúen y los guetos también.
Así, los buenos empleos suelen ir a parar a gentes de clases altas, mientras que  la gente de clases medias y bajas, salvo en casos excepcionales, han de conformarse con empleos peor remunerados y de menor poder, aunque solo sea por una cuestión de contactos: la gente que va a buenas universidades conoce a gente cuyas familias ya tienen una red formada y el círculo se cierra.
Además, en el mundo laboral muchas veces se confunde causa y efecto cuando, en los procesos de selección, se da por supuesto que haber estudiado en una universidad de élite o haber trabajado como becario en ciertas firmas especialmente valoradas es una muestra de la valía del candidato, cuando como demuestra el caso de la lista filtrada con los “enchufados” en cierta prestigiosa compañía, suele ser más bien al contrario: tus contactos te garantizan una buena entrada en el mundo laboral que posteriormente se traduce en una carrera más exitosa (en general) que la de aquellos que no salieron desde la primera línea de salida.
Y supongo que será un sesgo cognitivo, pero casi todos los que en nuestra sociedad consiguen un cierto status tienden a creer que ha sido por méritos propios, “porque yo lo valgo”, gracias a su dedicación, esfuerzo y talento, sin darse cuenta de que generalmente han tenido el camino bastante más despejado que la gente igualmente válida que trabaja para ellos.
Y en esa actitud de neoliberalismo mal entendido tendemos a creer que aquellos que no gozan de nuestra situación no es porque no hayan tenido nuestros privilegios, sino por algún fallo de su carácter. No digo que aquellos que han ido a una buena universidad o han tenido acceso a ciertas entrevistas no sean válidos, o que no merezcan su posición, solo digo que deberían ser más conscientes de que parte del secreto de su éxito puede encontrarse más allá de ellos, algo que sistemáticamente se niegan a aceptar.
Lo de que los seres humanos somos iguales es una mentira piadosa que ni siquiera es cierta metafóricamente, un mito que ha inventado nuestra sociedad, un mito como otro cualquiera en el que, a un nivel profundo, nadie cree.
Pero yo sí creo en otra verdad: que todas las personas deberían tener las mismas oportunidades para desarrollar sus potenciales, y la sociedad actual, aunque posiblemente sea la más igualitaria de la historia, una sociedad que se define a si misma como meritocrática, está muy lejos de serlo.

martes, 10 de mayo de 2016

LA MIRADA DEL MENDIGO


10 mayo 2016

Steven Weinberg

Filed under: religión — Mendigo @ 18:39 
La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin religión, siempre habría personas buenas haciendo el bien y gente malvada haciendo daño. Pero para que las personas buenas hagan el mal, hace falta la religión.
Steven Weinberg, Premio Nobel de Física en 1979 por desarrollar una teoría unificadora del electromagnetismo y la fuerza nuclear débil.
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Sólo debo añadir una precisión: la Patria como sucedáneo de la religión, nuevo Dios entronizado en el s.XIX cuando los Dioses convencionales empezaban a provocar más burla que adoración en la irreverente y cáustica Europa.
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En las arenas del creciente fértil, la superstición aún consigue movilizar ejércitos.
Por cierto, hablando de los follacabras. Han sacado recientemente una serie de vídeos amenazando a Israel. No creo que esta gente haya tenido apoyo directo del estado sionista, pero desde luego es el principal beneficiado de su existencia: hoy Siria ha dejado de ser su principal amenaza a ser un montón de escombros. Pero esto no quita que esta panda de descerebrados intente algún ataque efectista desde la zona fronteriza entre el Líbano, Siria y Jordania, donde tiene hoy presencia, o desde el Sinaí, contra posiciones israelíes.
Por supuesto, la posibilidad de que estos piojosos representen una amenaza relevante para el Tzáhal es nula. Con cuatro carros soviéticos de la guerra fría no se pone en jaque a la mayor potencia militar del Mediterráneo Oriental. Ahora bien, una serie de golpes de mano bien pensados, incluso una incursión momentánea en territorio controlado por Israel, serían inmediatamente transmitidos por las televisiones de todo el mundo, y supondría una descomunal operación de propaganda y legitimación del Estado Islámico en el mundo musulmán. Presentarse como defensor de la Umma, y del increíblemente manipulado pueblo palestino, representaría un triunfo comunicativo que reportaría enormes réditos en el plano militar (aflujo de nuevos descerebrados, de Marruecos a Filipinas, pasando por Berlín y Uzbekistán). Es tan buena la idea, que me pregunto cómo es que aún no lo han llevado a cabo.

jueves, 28 de abril de 2016

LOS “PAPELES DE PANAMÁ”, UNA NUEVA JUGADA MEDIÁTICA


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Se trata de la mayor filtración de documentos secretos de la historia, revelada por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y que afecta al cuarto proveedor mundial de paraísos fiscales, el despacho de abogados panameño Mossack Fonseca. Incluye más de 11,5 millones de informaciones internas que desvelan que miles de personas ocultan su patrimonio en sociedades situadas en paraísos fiscales. La información que ahora sale a la luz muestra la actividad de la firma desde 1977 al diciembre de 2015.
Lo que ningún medio relata, sin embargo, es la naturaleza de ICIJ, una organización nacida como proyecto del Centro por la Integridad Pública financiado por las fundaciones Ford, Rockefeller y la Open Society de George Soros -promotor del golpe de estado en Ucrania-, así como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) conocida ya por todos, como fachada de la CIA que es, por financiar y apoyar todo tipo de movimientos desestabilizadores allá donde los gobiernos no son del gusto de la política imperialista de EE.UU.
Dirigido por Peter Bale, exvicepresidente y gerente de tecnología digital de CNN, este “consorcio” no ha sido capaz de publicar, casualmente por supuesto, ni un solo nombre de estadounidenses entre los millones de documentos filtrados, quizá por el acuerdo para el fomento del comercio al que llegaron Panamá y EE.UU. en 2010. Tampoco ha destapado el desfalco de la nación argentina por parte de JP Morgan o los negocios de Wall Street con el Estado Islámico.
Aliados del imperio estadounidense como el primer ministro islandés, Sigmundur David Gunnlaugsson, el presidente ucraniano Petró Poroschenko, el mexicano Enrique Peña Nieto o el argentino Mauricio Macri sufren actualmente un desgaste tal que se han convertido en peones fáciles de sacrificar, sobre todo si con esta jugada mediática son capaces de parar o revertir el vuelco de influencia a favor del imperio ruso y sus aliados que se está dando hoy, que se ha constatado recientemente con la toma de Palmira en Siria gracias a la aviación rusa y que ha dejado en una posición muy incómoda a Washington.
JefesEl rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdulaziz, figura clave en el actual acuerdo petrolero destinado a disminuir los precios del crudo; el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, quien recientemente ha denunciado un intento de golpe por parte de Washington; y el presidente de Pakistán, Nawaz Sharif, quien acaba de profundizar un proceso de acercamiento a Irán y la firma de acuerdos estratégicos con China -también Xi Jinping y el ex primer ministro, Li Pengm, aparecen “salpicados” en los papeles- son otros damnificados por estas filtraciones, pero estos precisamente por lo contrario, por no seguir la línea fijada por EE.UU.
Ha quedado bien claro que la corrupción del sistema es inherente al mismo y que, si se destapan estos casos, no es por la lucha contra aquella sino por las disputas entre partidos políticos o, como en este caso, entre imperios. Esta jugada mediática es un mensaje muy claro del imperio estadounidense al mundo: “O conmigo y con mi política, o contra mí, ya no caben medias tintas”. En la situación actual, de debilidad y derrotas del bando antes hegemónico, éste ataca con todas sus fuerzas a los rivales para recuperar el terreno perdido y las consecuencias de ello podrían ser nefastas para el conjunto de los trabajadores, que nos vemos abocados, paso a paso, a una guerra entre bandos imperialistas claramente diferenciados y de consecuencias previsiblemente catastróficas.
Y algo mas:

miércoles, 27 de abril de 2016

La destitución de Dilma Rousseff no es un golpe de Estado, es una cortina de humo



El proceso de destitución se ha transmitido en vivo por la televisión brasileña. CreditMARIO TAMA / GETTY IMAGES

RÍO DE JANEIRO — El domingo pasado Brasil dio un gran paso hacia la destitución de la Presidenta Dilma Rousseff cuando la Cámara Baja del Congreso votó para enviar su caso al senado, institución que seguramente la llevará a juicio.
Parece probable que la mandataria sea removida de su cargo y Michel Temer, su vicepresidente, la remplace. Quienes respaldan a Rousseff están furiosos, sus oponentes brincan de alegría y los políticos corruptos de Brasil suspiran con alivio.
El domingo, en una sesión que duró varias horas y fue televisada, los miembros del Congreso explicaron por qué votaban por la destitución: votaron “por la paz en Jerusalén”, “por los transportistas”, “por los masones de Brasil” y “por el comunismo que amenaza este país”. Muy pocos basaron sus votos en los cargos que se le han imputado a la presidenta, como haber violado las regulaciones en torno a las finanzas públicas.
Del lado de la oposición afirman que quieren enviar un mensaje sobre el buen gobierno. Pero la verdadera razón es que el sistema político brasileño está en ruinas. La destitución brindará una distracción conveniente mientras otros políticos intentan limpiar sus propias oficinas.
Una enorme investigación sobre corrupción, conocida como la Operación “Lava Jato”, ha explotado en las bases del sistema político. Cuando comenzó el escándalo, en 2014, los investigadores acusaron a miembros del Partido de los Trabajadores, el movimiento del que Rousseff forma parte, de utilizar Petrobras, la petrolera estatal, para intercambiar sobornos por favores políticos.
Ahora la investigación se ha extendido a personajes de todo el espectro político del país, incluyendo a cerca de 50 dirigentes y un puñado de líderes empresariales.
A diferencia de muchos políticos brasileños, Rousseff no es acusada de recibir sobornos ni efectivo a cambio de favores. Pero es una presidenta débil e impopular. La economía se ha estancado, en gran parte a causa de la caída mundial de los precios del petróleo y la mala gestión económica de su primer periodo. Se ha visto obligada a recortar el gasto e implementar dolorosas medidas de austeridad. En suma, es un blanco fácil para la ira pública.
Hundir a Rousseff —incluso por cargos que no están relacionados con la investigación inicial sobre corrupción— sería un buen final para la Operación “Lava Jato”: una catarsis de proporciones épicas. También sacaría del escrutinio público a los políticos corruptos de derecha, que son mayoría en el congreso.
El instigador de esta estrategia es Eduardo Cunha, quien dirige la Cámara Baja de Brasil y ha liderado el proceso de destitución. Sin embargo, él mismo es investigado por cargos de corrupción que incluyen lavado de dinero y sobornos.
Hasta ahora, su estrategia de enturbiar las aguas ha funcionado a la perfección: las maniobras para la destitución continúan y han distraído la atención pública de los problemas legales de Cunha.
No obstante, los miembros del grupo encargado de la Operación “Lava Jato” están preocupados. En una entrevista con BBC Brasil, Deltan Dallagnol, el principal fiscal de la investigación, dijo que temía una ofensiva política posdestitución contra las averiguaciones. Comentó que un cambio de gobierno podría darle poder a los congresistas que también están bajo investigación y podrían “prepararse para ir en contra de la operación” cuando la exposición mediática disminuya y se pierda el interés público.
Muchos analistas también temen que un gobierno dirigido por Temer, el vicepresidente, alcance un acuerdo con otros partidos para desarmar la investigación. Esto podría lograrse si se aprueban leyes que hagan más difíciles las iniciativas anticorrupción o si se remplaza a las personas a cargo de la Policía Federal.
Muchos de los que votaron por destituir a Rousseff también esperan que los jueces sean más indulgentes cuando no sean objeto de la presión pública ni de la cobertura de los medios.
Los simpatizantes de Rousseff aseguran que su inminente destitución es parte de un golpe de Estado. Se está siguiendo un procedimiento legal y parece que ella quebrantó la ley. Pero eso no significa que sea lo correcto.
La crisis desatada por los escándalos de la Operación “Lava Jato” pudo ser parte de un proceso extraordinario que estableciera un poder judicial funcional que combata la corrupción en Brasil. Pero la caída de Rousseff no es la conclusión lógica de esa historia.
Lejos de ser el comienzo de una nueva era, bien podría ser la forma en que la vieja clase política retome el control del país… y evite la cárcel.

Celso Rocha de Barros
Columnista político del diario brasileño Folha de São Paulo.
FUENTE

jueves, 14 de abril de 2016

Difteria: Un nombre maldito para una enfermedad común y corriente (1)


De todas las nuevas vacunas antibacterianas que nos hemos puesto los ciudadanos actuales del tercer milenio, vamos a tomar la de la difteria como ejemplo de todas ellas; pero informando al lector de que su historia y la información que aportaremos, es semejante a la de todas las demás, es decir, todas las vacunas para prevenirnos de infecciones bacterianas tienen, como decimos, la misma historia científica, la misma historia mediática y comercial. Por eso, estudiando, la difteria que es una de las primeras vacunas antibacterianas que reciben nuestros hijos, las damos todas por estudiadas.

Como hemos dicho, la difteria era una enfermedad conocida desde antiguo, los médicos españoles vitalistas de la época la llamaban “garrotillo” y la trataban como una amigdalitis aguda (anginas) y la curaban. Como explicaremos más adelante estos nombres históricos, el castizo garrotillo y el internacional difteria, en realidad quieren nombrar o se refieren a un cuadro patológico (enfermedad) de lo que comúnmente se conoce en la actualidad, como unas anginas o adenoides febriles y con placas; los médicos actuales, en nuestro argot técnico lo llamamos: una “faringo amigdalitis aguda con placas y fiebre”… ¿hay algún lector que no conozca o que no haya pasado el garrotillo? ¿Hay algún lector de más de cuarenta años al que no le hayan extirpado las anginas?... pues si así es, puede afirmar que ha tenido difteria y la curó. Puesto que si el lector actual hubiera padecido ese cuadro de anginas, por ejemplo, en 1940 se le hubiera etiquetado de diftérico… ¿por qué?... pues porque las anginas agudas que casi todo el mundo conoce por experiencia y la terrible difteria… son la misma enfermedad; como explicaremos inmediatamente.

Esa enfermedad tenía terrible fama de causar muertes a montones sobre todo en poblaciones hacinadas en las ciudades industriales que nacían en toda Europa, en hospicios de pobres y en comunidades miserables de obreros y mineros… y también era frecuente su aparición masiva en los países que se hallaban en guerra o en posguerra, situación muy frecuente en la sociedad europea altamente competitiva del siglo de la revolución industrial y de la primera mitad del siglo XX.

La difteria (o amigdalitis aguda) era bien conocida y descrita por los médicos vitalistas que atribuían su presencia masiva, por temporadas, al hambre y la miseria en general y, en particular, a las malas condiciones climáticas y ambientales: Fríos y humedades, hambre y suciedad, hacinamiento e insalubridad… sabían todo esto por pura experiencia milenaria, puesto que si el lector quiere tomarse la molestia de repasar las epidemias de difteria del último siglo aquí en Europa, comprobará que la difteria aparece en épocas de guerra o de posguerra, de crisis económica, de inviernos fríos y falta de infraestructuras… y en general cuando el nivel de vida de una comunidad se derrumba por una razón o por otra, es decir, con la aparición del hambre, la miseria y el frío… aparece el “garrotillo” o sea “la difteria” o sea las “amigdalitis”, las faringitis, las bronquitis, las sinusitis y otitis, y las neumonías… es decir para los médicos vitalistas las anginas eran una consecuencia de la miseria y el frío.

En nuestra sociedad de abundancia, calefacción y confort, las faringoamigdalitis agudas o anginas o difteria… son más escasas pero existen… son consecuencia de excesos de bebidas frías, aires acondicionados, excesos alimentarios y helados…  actualmente en un medio con recursos  e infraestructura suficiente, estas afecciones suelen curar, con o sin tratamiento, en una semana de cuidados caseros u hospitalarios… pero esta enfermedad tan común y fácil de curar en nuestra sociedad actual, resulta que en situación mísera y a la intemperie, sin alimentos, sin calefacción y sin caldos calientes… pueden ser mortales, como lo fueron en las abundantes guerras y posguerras europeas cuando se les llamó y catalogó a todas estas situaciones de amigdalitis aguda febril…como epidemias de difteria.

Parece ser que algo de razón tenían aquellos médicos vitalistas puesto que en tiempos recientes, con el desmembramiento en la década de los 90 de la U.R.S.S., se produjo una crisis económica en Rusia y, mientras se reorganizaba, bajó su nivel de bienestar; al derrumbarse la economía algunos ciudadanos no pudieron, durante unos años, disponer de energía suficiente para calefacción y la falta de liquidez monetaria produjo escasez extrema y la alimentación bajó de calidad, aumentó el alcoholismo etc… y precisamente en ese país donde se presumía, con toda la razón, de tener a toda la gente vacunada… durante esos años de crisis, de miseria social, pobreza y hambre, reaparecieron unas cuantas epidemias invernales de difteria[1].

La reaparición de esos brotes de difteria en Rusia rompía un silencio de esa enfermedad de cuarenta años, toda la gente estaba vacunada… ¿cómo pudieron aparecer tantos miles de casos de difteria? ¿No habían funcionado las vacunas? No podemos responder a esta pregunta; pero lo que podemos asegurar es que su “efecto preventivo y protector” si es que lo tiene, no pudo compensar el efecto negativo del frío y del hambre que sufrieron los ciudadanos rusos; aunque estuvieran todos obligatoriamente y previamente vacunados contra la difteria. Los médicos vitalistas hubieran recomendado comida caliente y abundante y refugio seguro para prevenir y curar esos casos rusos de difteria o amigdalitis agudas.

Pero, como ya hemos contado, los vitalistas iban a ser desplazados del escenario médico y, en 1880 Löfller presentó al presunto bacilo asesino Chorinebacterium difteriae, como la causa de la difteria, como ocurrió con el cólera unos años antes, también se le creyó un bacilo agresivo, alienígena y único responsable y causa primera de la difteria. Como había ocurrido con Koch, el gobierno alemán lo condecoró, la prensa lo vitoreó, recibió todos los premios académicos… ya hemos dicho que la historia del descubrimiento de microbios y aplicación de vacunas es igual en todos los casos, por lo que evitaremos repetir la historia que ya hemos contado. 
Décadas después, en los años cincuenta del siglo veinte, con los adelantos en microbiología se supo que este bacilo no sólo no es extranjero, no es un alienígena, sino que no tiene otro hábitat que el humano, es decir, no compartimos su presencia con otros animales, el bacilo que supuestamente causa la difteria es en realidad una especie endémica y exclusiva del hombre. 

Nosotros mismos somos el ecosistema donde habita de forma natural este pequeño ser y sus familias afines. Acusarle a él de infectarnos es como si un naturalista acusara a los pinos y robles, a los ciervos y comadrejas y demás habitantes de un ecosistema de ser seres que infectan dicho ecosistema y quieren acabar con él.

Y además, cuando los microscopios se hicieron más potentes se vio con facilidad que poseemos varias especies de dicho bacilo y que habita en casi todas las partes de nuestro cuerpo, mucosas, piel, vías urinarias, tracto digestivo… y que tiene funciones protectoras, defendiéndonos por su propia presencia de la colonización de esporas, hongos y otros posibles invasores externos.

Pero como ocurrió con las otras vacunas, estos nuevos conocimientos de la microbiología, no llevó a la clase médico industrial a replantearse la utilidad y el sentido biológico de las vacunas; no se podía contradecir a los creadores de la idea después de haberles idolatrado, no podían reconocer el error de esa visión paranoica de la Naturaleza; los mismos médicos en activo habían participado de toda la paranoia de los microbios, los catedráticos en activo llevaban años de docencia enseñando a sus aprendices las ventajas de las vacunas, haciendo apología de los nuevas medicaciones para matar microbios… y los industriales no pensaban en perder el negocio precisamente ahora, cuando dominaban el negocio y eran los que controlaban la política sanitaria mundial y la enseñanza académica de toda la cultura científica y médica.

No iban a perder el negocio ni el prestigio, nadie tenía que reconocer nada, ahora, la industria médica domina los espacios académicos y, por eso, se sigue enseñando a los aprendices de médico que las vacunas siguen teniendo sentido y además son necesarias; no se permite discusión alguna… Y advierten a todos que no van a tolerar preguntas ni réplicas… y los médicos vitalistas que queden y que adviertan a la población serán acallados, serán denunciados y expulsados de los colegios de médicos.

[1] Los países comunistas llevaron una política de vacunaciones casi totales desde el final de la segunda guerra mundial. Presumían de paternalismo estatal y llevaron la vacunación hasta los lugares más recónditos de sus países… cuando llegó la crisis económica y energética y apareció la miseria social, volvieron los viejos fantasmas: la difteria, la tuberculosis, la tos ferina… pero sobre una población que estaba vacunada contra esas enfermedades durante generaciones… ¿donde estaba el efecto protector? ¿en las vacunas o en la comida y la calefacción?