viernes, 23 de junio de 2017

HIJO DE UNA GRAN PUERTA

Un amigo, excompañero de laburo, periodista, escribe en su blog entradas como esta:
Infobae califica de "duro revés en la Organización de Estados Americanos (O. E. A.) por el Gobierno argentino al no lograr la incorporación a la Comisión Internacional de Derechos Humanos a Carlos de Casas, con lo cual queda demostrado que una cosa es el mundo de los negocios (en el que Macri, cuando se trata de lograr beneficios para sus amigos -miembros de la clase alta- grandes empresarios, -argentinos o no- se mueve mas o menos bien, aunque estos beneficios no lleguen al resto de la sociedad) y otra cosa es el mundo, ante el cual viene enhebrando papelón tras papelón.
Por suerte la O. E. A. Impidió lo que debió haberse impedido en la Argentina.
Este de Casas fue fuertemente cuestionado por Amnistía Internacional y por Human Rigths Watch, prestigiosos organismos internacionales de derechos humanos, que lo calificaron como "incompetente" por la defensa que ejerció de un militar retirado (oficial Enrique Blas Gómez Saa) acusado de delitos de lesa humanidad, y por la falta de conocimientos para ocupar el cargo al que lo propuso Macri, sin consultar a la sociedad civil.
igualmente, el CELS, la Comisión Provincial por la Memoria, Abuelas de Plaza de Mayo, las dos CTA y Memoria Activa, entre otras organizaciones, impugnaron y repudiaron la postulación de de Casas.
Este abogado, lejos de estar ligado a la defensa de los derechos humanos (mas bien podriamos situarlo en las antípodas, dado que fue defensor de un genocida) tiene un perfil y un desarrollo profesional que nada tiene que ver con el tema. Está vinculado al derecho empresarial, penal económico, y tributario.


A alguien que desde el ámbito privado de su profesión, defiende a un genocida, uno podría calificarlo como un mal tipo


PERO A ALGUIEN QUE DESDE LO MÁS ALTO DEL ÁMBITO PÚBLICO, COMO LO ES LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN, CANDIDATEA A ESE MAL TIPO PARA REPRESENTAR A LA ARGENTINA ANTE EL MÚNDO EN LA TEMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS, CÓMO SE LO PUEDE CALIFICAR?
PODRÍAMOS DECIR QUE ES UN HIJO DE UNA GRAN PUERTA?...
CREO QUE SI. UNA GRAN PUERTA POR LA QUE ALGUIEN QUE SALIÓ NO PUEDE VOLVER A ENTRAR. Y YA QUE ESTAMOS PODRÍAMOS HACER UNA BONITA ANALOGÍA. QUE ESA PUEETA SEA LA FRONTERA Y QUE ESE HIJO DE UNA GRAN PUERTA SALGA,... Y NO VUELVA A ENTRAR.

Acá el melenudo autor.

viernes, 7 de abril de 2017

SE LE VAN LOS PIBES...

Juan Cruz Recalde Iturraspe, quien se desempeñó hasta este viernes como presidente de la Juventud PRO de Santa Fe, anunció públicamente su alejamiento de Cambiemos, con fuertes cuestionamientos hacia el presidente Mauricio Macri y a la Alianza que lo llevó a la presidencia.
“Mauricio Macri me decepcionaste” se titula la carta que dirigió al mandatario y publicó en su cuenta de Facebook. A continuación, el texto completo de la misiva:
“Después de 7 años militándote, hasta acá llegué, sinceramente les deseo lo mejor a todos mis amigos que siguen bancando o trabajando para este gobierno, confío en que sus intenciones son puras como siempre me lo demostraron”.
“Me siento desilusionado, muchas de las cosas prometidas quedan a la luz de los ojos que fueron mentiras y más mentiras, y verdaderamente me enfurece que retornemos a la confrontación "que no haya colectivos ni choripanes" fue la gota que rebalsó mi vaso, más allá de las TANTAS cosas que veo y que entiendo, no puedo defender más a este gobierno, ni a sus políticas, ni a muchos de sus integrantes que en muchos casos fueron Kirchneristas militantes de Scioli y con los cuales tampoco quiero compartir un mismo espacio”.
“No estoy ni de un lado ni del otro y les aconsejo a todos que hagan lo mismo. En un año y medio de Gobierno Macri demostró que no está a la altura de las circunstancias. Me gustaría que todos luchemos por sacar este país adelante y dejemos de justificar todos los errores con tal de que no vuelvan los anteriores, repetimos la historia una y otra vez”, sugiere el joven.
Luego se dirige al presidente Macri en forma directa y le dice: “Mauricio pudimos aceptar que nunca nos escuchaste, que nos negaste y que nos entregaste al jugador más fuerte de la ciudad, pero lo que nunca vamos a aceptar es tener que salir a poner la cara por vos mientras la gente está sufriendo, la pobreza crece y tomamos la deuda más grande de la historia, las inversiones que llegaron son todas inversiones financieras sin control y la industria nacional se va a pique, volvemos a ser una economía primaria en el siglo XXI”.
En un párrafo aparte, se refiere al paro nacional del 6 de abril: “Felicito a todos los que no se adhirieron al paro, pero les pido que reflexionen y vean que mucha gente no puede hacer paro porque simplemente no tiene trabajo. Temo por el futuro de nuestro país gobernado por un Presidente que no sabe cuánto es la jubilación mínima en un programa cuasi oficialista, ni hablar de los casos Niembro, Avianca, Correo Argentino y Panamá Papers”.
En el tramo final reproduce una cita textual con la expectativa de que contribuyan a la comprensión de su mensaje: “Les dejo unas palabras del admirable Dr Fayt para que algunos que no puedan comprender mi mensaje me entiendan: «El destino rara vez es injusto con los que luchan, los que no se dan por vencidos, los que perseveran, los que dueños de sí mismos, son fieles a sus ideales, con los que tienen clara conciencia de la dignidad de su profesión, se sienten contemporáneos de su futuro y tienen, como profunda pulsión de la sangre, la incondicionada indignación por la injusticia, la corrupción, la mentira y la inequidad». Salud, viva Argentina!”, concluye la carta.
Fuente: https://www.rosario3.com/noticias/El-lider-de-la-Juventud-PRO-de-Santa-Fe-renuncio-a-Cambiemos--20170407-0063.htm

domingo, 26 de febrero de 2017

GRÁFICO DEL FUNCIONAMIENTO DEL GOBIERNO PRO (EJERCICIO INTELECTUAL)




Remplace la palabra mosca por legislador, ejecutivo o funcionario del pro, y observará como un cerebro de mosca logra leyes sin justicia, latrocinio sin condena y entrega de la soberanía como acto patriótico.



En este curioso laberinto de Möbius hay que encontrar el camino que deben recorrer las cuatro moscas sin cruzarse, recorriendo el laberinto hasta volver a la posición original. Es importante fijarse en qué lado del laberinto está cada una de ellas.

Importado de acá:http://www.microsiervos.com/archivo/juegos-y-diversion/laberinto-mobius.html

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Repudio de manera mas enérgica a los autores del atentado al prizidinti, esa falta de puntería debe ser castigada con todo el peso de la ley.

viernes, 16 de diciembre de 2016

NO ESPERES


No esperes que un hombre muera
para saber que todo corre peligro,
ni a que te cuenten los libros
lo que están tramando ahí fuera.

No esperes a que te den los planos
para satisfacer tu curiosidad,
ni a que el aire también sea de pago
para gozar el placer de respirar.

No esperes golpes de suerte,
seguirás a su merced
mientras haya gente que
trafique con la muerte.

No esperes de ningún modo
que se dignen consentir
tu acceso al porvenir
los que hoy arrasan con todo.

No esperes a que se acaben
para desear las cosas más que nunca
ni a responder las preguntas
cuando los otros se callen.

No esperes el consentimiento
ni a que te proporcionen un manual,
ni a que el horóscopo te sea propicio,
ni a que el cielo te mande una señal.

No esperes golpes de suerte,
seguirás a su merced
mientras haya gente que
trafique con la muerte.
No esperes de ningún modo
que se dignen consentir
tu acceso al porvenir
los que hoy arrasan con todo.

jueves, 1 de diciembre de 2016

LA AUTOESTIMA DEL ESPERMATOZOIDE

Reniego del concepto "violencia de género" por la carga en un solo sentido y en una especie de partición del fenómeno de la violencia, así como la carga abstracta dada a la "violencia en el fútbol"; es una sutileza para tapar la escencia de la violencia. No obstante después de leer un post español sobre el tema, me parece buena idea compartirlo, pues el abordaje va en busca de la raíz del tema. Aquí el post (los comentarios no tienen desperdicio):

Hace bien poco que una compañera, un tanto escandalizada, nos contaba a unos pocos profesionales las conclusiones de unos ejercicios que realizó en un conjunto de Institutos de Secundaria, a lo largo del territorio nacional. Enmarcados en una intervención sobre el tema de la identidad de género, una de sus partes consistía en que las chicas adjetivaran lo que pensaban de ellas mismas y a su vez sobre los chicos, y estos procedieran de la misma manera. El resultado fue uniforme en todos los centros con los que trabajó, en los que pulsó la opinión de una muestra de unos dos mil alumnos, en edades comprendidas entre los 14 y los 15 años.
Sus conclusiones indicaban una tendencia marcada hacia opiniones en que las chicas tenían un alto concepto de si mismas –autoconcepto– y un bajo concepto de los chicos. Y sorprendía aún más como los chicos corroboraban esa misma idea cuando eran ellos quienes opinaban, expresando y reproduciendo las mismas opiniones que aquellas. La resultante era muy clara, reflejando virtudes en las chicas y defectos en los chicos.
En el nivel actual de evolución de la ciudadanía, la adjetivación se convierte con facilidad en sustantivación, considerando que los comportamientos y las cualidades son en realidad condiciones intrínsecas, fijas e inmutables, que identifican definitivamente a los sujetos a los que refieren. Es decir, los chicos son torpes, brutos, egoístas, insensibles e impulsivos; y las chicas, empáticas, reflexivas, colaboradoras y generosas. Igualmente nos indicaba la compañera, que en los alumnos había un cierto aire de vergüenza en el reconocimiento de los atributos designados, al tiempo que en las alumnas lo había de autoafirmación, e incluso de cierta exaltación. En la dirección cruzada, ellos expresaban admiración e impotencia hacia el otro género, y en ellas acusación y cierta rabia hacia ellos.
Quizá sea conveniente destacar, que es en la adolescencia cuando un individuo es capaz de contemplar y contemplarse en su dimensión completa por primera vez, pudiendo acercarse a la globalidad de lo que un ser humano es, aunque quede aún muy lejos la totalidad de su desarrollo, si es que llega a haberlo en algún momento, por lo que sus opiniones son el poso de las ideas en las que han sido educados y el germen de las posteriores que regirán en sus propias vidas. Sobre todo por lo primero, son un buen termómetro de las características de los flujos de ideas que con respecto al género están presentes en nuestra sociedad, y de ellas se pueden hacer interesantes deducciones.
Lo más obvio que se puede rescatar de lo vertido es la buena consideración -autoimagen- que en la actualidad se tiene sobre las mujeres en general, al unísono con la imagen negativa que hay sobre los hombres a grandes rasgos. No sería lógico que una mujer no se apoye en esa buena consideración, que la rescata del ninguneo con el que una sociedad patriarcal las trata. Aunque no está tan claro que se haga en el sentido contrario respecto a los hombres, cargándolos de atributos que reflejan su peor parte.
Cuando una imagen sobre uno mismo, ya sea propia o ajena, se hace en términos de balanza; es decir, que necesariamente debe haber una superioridad equiparable a la inferioridad del otro, denota la pobreza de la contemplación simplista y maniquea de las bienintencionadas y equívocas formas en las que se trata el tema de género, considerando que la alabanza de un atributo debe significar por sistema la crítica a su opuesto, y no su complementariedad, su complementación o un acercamiento a la completa totalidad.
Como sucede en términos individuales, en los que siempre hay claro-oscuros, virtudes y defectos, bondades y maldades, atributos bien o mal manejados, cuando se habla de categorías de género habrá aspectos positivos y negativos sobre los comportamientos que realiza cada parte, no siendo aceptable que los positivos se atribuyan a una de esas partes y viceversa. Si en algo se sustenta la repugnancia ideológica que supone el pensamiento machista –en el caso de que un machista piense– es en sesgar la visión siempre en una misma dirección, de forma que lo que piensa, siente y hace el hombre es lo correcto, y en el prejuicio que lo que hace la mujer solo lo es cuando da la razón a este.
Otra conclusión de lo expuesto es como, en pleno proceso de vivencia de la sexuación, ambas partes hacen una marcada diferenciación entre unas y otros, negando tácitamente la indiferenciación que suponen las igualaciones. La facilidad con la que verbalizan el discurso de las chicas y los chicos, indica lo próximo que les resulta esta terminología y la marcada sensibilidad que demuestran hacia esas realidades. Convendría revisar los discursos sobre el sexismo, pues si anulan la diferenciación que conlleva, pretendiendo eliminar la desgraciada discriminación, puede que ese camino solo conduzca a un pobre autoconocimiento, y al desprecio en el reconocimiento del otro. Algo así puede estar sucediendo cuando los chicos indican una mala imagen de si mismos, y las chicas lo corroboran.
Un aspecto de lo referido son las dificultades para establecer opiniones críticas y autocríticas entre los adolescentes respecto de ellos mismos, pues suelen verter sus opiniones en términos defensivos o acusativos, pero pocas veces reflexivos en torno a cuestiones de género. Vuelve a ser un reflejo del carácter eminentemente emocional de las relaciones que establecen, y de las importantes dificultades para manejarse adecuadamente en ese ámbito, en el que tan fácilmente caben las acusaciones, las recriminaciones, los rechazos, las autoafirmaciones y las ofensas, paso previo a las afrentas, los conflictos y la crispación que domina ese ámbito.
Algunos estudios ya han puesto el acento en la relación entre conductas no extremas de la violencia de género y los problemas en el desarrollo emocional en los escenarios en los que las relaciones de género se producen, donde se pone en evidencia la pobreza de recursos personales de carácter emocional que denotan los agresores. Cierto es que lo que inicialmente no es sino una importante carencia de desarrollo individual, luego se convierte en el eje vertebrador de las relaciones, entre las que destacan el fanatismo gregario en las relaciones grupales y de iguales, y el carácter discriminador entre los géneros. Al respecto, hay un serio debate entre los profesionales sobre los diferentes tipos de agresividad que se dan entre ellos.
Y además, cabe preguntarse sobre el machismo si ¿No será que ante una manifiesta inferioridad emocional, en una sociedad que cada vez demanda más capacidad de desarrollo personal y autocontrol, algunos hombres piensan que nada mejor que aprovecharse de la tendencia hacia la afectividad de algunas, para hacerse pasar por lo que no son?
Puestos a relacionar estas evidencias, se puede permitir la licencia de generalizar la baja percepción que los chicos tienen de si mismos a un buen porcentaje de la totalidad del género masculino, e igualmente relacionarlo con la manifiesta pobreza que se detecta en los análisis de la calidad espermática de los varones, donde esos seres unicelulares parecen no saber dónde ir, ni tienen fuerzas para lograrlo, ni son capaces de ponerse de acuerdo para impulsarse unos a otros.
Está muy bien que se combata de manera firme y contundente la violencia que los hombres ejercen sobre las mujeres, y que se destinen todos los recursos públicos necesarios para paliarla cuando se da, y para prevenirla en el futuro, y convendría plantearse si la manera en que nos pensamos, sentimos y nos relacionamos los géneros debe asentarse sobre la base de estar “en pie de guerra”.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

“LAS FARMACÉUTICAS IMPIDEN EL DESARROLLO DE NUEVAS TERAPIAS CONTRA EL CÁNCER”

lunes, 3 de octubre de 2016

ILUSIÓN POLÍTICA


“La ilusión política en su sentido más amplio, proviene del juicio erróneo de las masas sociales en cuanto a los fines del Estado y los efectos de su actividad.”
                                                                                                                             Amilcare Puviani
La cuestión sería: ¿para qué sirve el Estado? o, dicho de otra forma, ¿qué se entiende desde la ciudadanía como tal y qué se espera de él? Es más, yo extendería las preguntas a aquellos dedicados “profesionalmente” a la política a lo largo de sus vidas y a las muchas otras personas que están ligadas a la política de manera más o menos directa. Probablemente nos encontraríamos con respuestas bien diferentes y concepciones del “Estado” equivocadas.
El “Estado” (también en su sentido más amplio), ha sido tema de múltiples obras en el campo de la Filosofía Política, el Constitucionalismo o el Derecho Político. Desde los clásicos como Cicerón: “…es una multitud de hombres ligados por la comunidad del derecho y de la utilidad para el bienestar común” o San Agustín: “… es una reunión de hombres dotados de razón y enlazados en virtud de la común participación de las cosas que aman” a los más actuales en el tiempo como Kant: “…es una variedad de hombres bajo leyes jurídicas” o Lasalle: “…es la gran asociación de las clases pobres” o Hegel: “…es la conciencia de un pueblo” a las más modernas como Weber: “…es la coacción legítima y específica”  o Buntschli: “… es la personificación de un pueblo”, nos encontramos ante muy distintas visiones de lo que puede ser y significar la palabra “Estado”.
Lo mismo nos ocurrirá si tratamos de saber el significado de las palabras “política” o “democracia”. De ellas podemos tener cada uno una cierta idea, pero eso no significa que haya un consenso social sobre qué son y para qué sirven en realidad más allá de su traducción del original. De su aplicación en la práctica hay mucho que hablar.
Si entendemos la palabra “política” en su acepción original, estamos sin duda refiriéndonos a “convivencia ordenada de una sociedad” desde patrones o modelos ideológicos que, al final, no defienden intereses comunes, sino intereses parciales o sectoriales de todo tipo. Al final, la conciliación de tales intereses, nos llevaría al consenso social mayoritario sobre la ordenación de tal convivencia. Una idea quizás demasiado simplista que entiende la “política” como servicio, pero no la “política” como poder sobre los demás (que es en definitiva lo que más importa, al parecer).
El cómo puede ejercerse ese poder sobre los demás, nos lleva de nuevo a la “ilusión” que es necesario crear en las masas (masas son votos) para, en un concurso “ilusorio” de líderes, programas, propuestas y gestos dedicados a “ilusionar” a los votantes, hacerse con el “poder” preeminente y dominante en una sociedad, en un estado. Es en ese momento donde la “ilusión” política va a manejar todos los resortes y medios a su alcance para “seducir” (es la palabra de moda) a un público muy diferente en su clasificación social, cultural, económica y política.
La “seducción” además suele estar acompañada de promesas de todo tipo (la mayor parte “ilusorias” ya que parten de la ignorancia real de lo que prometen y son simples catálogos de “buenas intenciones” o, por el contrario, conociendo la imposibilidad de llevarlas a cabo, tienden a la ocultación de la realidad), que provocan en las masas la “ilusión” de que sus exigencias “personales” o individuales, serán satisfechas. De esta forma, el sentido de la “soberanía popular” en el Estado moderno se sustituye por la “sumisión” popular a una abstracción teórica de quienes pueden otorgarles beneficios: a la “ilusión” de unos “ilusos” por promesas “ilusorias”, olvidando que el verdadero poder para la transformación social depende solo de cada uno de nosotros y del colectivo general de ciudadanos.
De nuevo, el prestidigitador, ayudado por toda la parafernalia de medios y recursos puestos a su alcance, hace ver lo que no existe y oculta lo que existe. En palabras de Maquiavelo: “… los hombres cambian de señor, creyendo mejorar, con lo que se engañan….” Se engañan en tanto en cuanto siguen sometidos a “señores”, en lugar de ser ellos quienes les pidan cuentas, controlen sus actos y pidan responsabilidades, ya que, en un nuevo ejercicio “ilusorio”, nos hacen creer en unas instituciones que, en la realidad, se controlan por quienes toman el poder en cada legislatura.  Un poder por el que lucharán con vistas al mantenimiento del mismo, con todo tipo de armas como los presupuestos públicos o las leyes (armas que les proporcionamos nosotros). Las clientelas políticas se logran con “ilusiones” para unos, pero también con “realidades” materiales para otros. Miles de cargos, funciones, subvenciones, contrataciones, privilegios legales, etc. se ponen en marcha con cada campaña electoral y nosotros, los verdaderos dueños de esta empresa que se llama “Estado”, les sufragamos los gastos de la “ilusión financiera” que nos ofrecen y permitimos la acción coercitiva de los administradores cuando las maniobras de “seducción” no engañan.
De esta forma, cada resultado de campaña electoral crea un cambio de “ilusión” política que permite a la clase dominante (sea cual fuere), seguir manteniendo el “status” de siempre, apoyada por unos “ilusos” optimistas y criticada por los “ilusos” pesimistas del bando perdedor. Nadie parece advertir que unos y otros, como a finales de la 2ª G.M., se están repartiendo la torta sin que el “soberano” real, esa otra ficción surgida de la Revolución Francesa, tenga otra cosa que migajas sobrantes, como esas 
palomas y gorriones que en las terrazas de las plazas públicas, esperan lo que arrojan los comensales para pelear por ellas. En todo caso “….la “ilusión” por la disolución de las viejas creencias y la formación de otras nuevas, no significa la destrucción total de la vieja urdimbre, sino que ésta, en su mayor parte, permanece intacta y puesta al servicio de los nuevos gobernantes y, tanto en el campo político, como en el financiero, encontramos un extraño juego de luces y sombras que ocultan la verdad”  (Puviani). Es trabajo para los “ilusionistas” o “prestidigitadores”.