domingo, 18 de noviembre de 2018

EL ENFERMO IMAGINARIO


Estoy convencido de que, además de esquilmarnos, estos tipos nos quieren enfermar. ¿Paranoico yo? No tengo pruebas, excepto esa lluvia amarilla que cae del cielo, como en las películas donde riegan al enemigo para volverlo zombi. Ah, me olvidaba de que los paranoicos no necesitamos pruebas. La prueba de que nos quieren enfermar es que estoy enfermo de paranoia. ¿Los síntomas?: ganas de romper cosas y de ladrarle a cada Hilux que pasa porque los paranoicos sabemos que está conducida por un cómplice de los que nos quieren enfermar.
¿Paranoico yo? Enfermar al otro fue una estrategia de dominación desde siempre. Por ejemplo focalizando en grupos sociales indeseables el consumo de alcohol y drogas. En la edad media, cuando alguien quería quedarse con la casa del vecino, le untaba el picaporte de la puerta con algo apestado. Para evangelizar a los indígenas americanos, además de espejitos de colores les regalaban mantas contaminadas de viruela. ¿Paranoico yo? Más enfermos, más tierra para nosotros.
Por algo será que el cura te hace jurar “en la salud y en la enfermedad”. Y la gordita de Misery hiere (enferma) al escritor para mantenerlo bajo control, así como en la película “El seductor” un soldado herido (un guapísimo Clint Eastwood) se refugia en una escuela de señoritas, seduce a todas y genera celos y peleas. Cuando quiere salir de allí, las chicas le amputan la pierna para que no raje. Un enfermo más, un amor bajo control más.
¿Por qué nos querrían enfermos? ¿Para dominarnos más fácilmente o de perversos que son? Mi paranoia “sabe” que para estos tipos el estado es el otro, pero enfermo, aturdido, quebrado, incapaz de reaccionar, viviendo con la sensación de que protesta por una cosa mientras otras cien indignidades pasan por la esquina. Un enfermo más, un militante menos. ¿O sólo me siento así yo, Chiabrando, el paranoico?
¿Y qué me dice de esa lluvia amarilla que usted solo ve, Chiabrando? Bueno, es que no moja porque no es de agua sino de propaganda, de mentiras, de discursos berretas. Y ya se sabe que el amarillo es mufa, porque los paranoicos creemos en eso de la mala suerte desde que, según la leyenda, Moliere murió mientras vestía de amarillo, pocos días después de estrenar “El enfermo imaginario”. Ahora el amarillo no se usa en el teatro. ¿Paranoico yo?
Si usted cree que estos tipos nos quieren enfermar, entonces está paranoico como yo. Y además te matan sin culpa alguna. Porque de la enfermedad a la muerte hay un paso. Y no me estoy refiriendo ahora a Maldonado y a Rafael Nahuel, me estoy refiriendo a ese colectivo llamado argentinos. Pero, ¿qué van a hacer con un mundo lleno de enfermos? ¿Mudarse a vivir a la luna? No, a los countries, que es como la luna pero con campos de golf.
Y ya se sabe que mantenernos enfermos es un gran negocio. Las estadísticas dicen que en este país se consumen diez millones de clonazepanes por día. Deme dos, por favor. Decir que es una estrategia política ya es otro baile. Usted me preguntará: ¿dónde se planea, dónde se escribe esta estrategia? Quizá ni se escriba ni se planee, simplemente surge de la cabeza de los sicópatas que nos gobiernan, que son los mismos que se ríen de chicos que duermen en la calle y de los familiares de los marinos perdidos en el mar.
Quizá los amantes de las estadísticas le encuentren una explicación razonable. La mía es más sencilla: nos desean enfermos porque son sicópatas, y para poder reprimirnos sin excusas. Para entenderlo con claridad deberíamos ser sicópatas como ellos. O paranoico como yo. Nos reprimirán y dirán que nos habíamos puestos peligrosos. Además, a los enfermos no se les cree, se los aísla, se los dopa (televisión, mentiras, marketing) hasta que la queja se confunde con la paranoia. ¿Paranoico yo?
O nos quieren enfermar nada más que para demostrarnos que tienen más poder que nosotros. Y para mantenernos enfermos nos alejan de la cultura, de la ciencia, nos sumergen en un mundo hostil, donde el trabajo aliena y a veces mata. A medida que se nos empuja a la enfermedad, nos encarecen los paliativos: viajes, diversiones, etc. ¿Paranoico yo?
Bueno, dejemos de exagerar, por ahí lo mío es verdadera paranoia y este estado de enfermedad colectiva que veo no es más que el resultado de la vida moderna, que se manifiesta en impuestos y servicios impagables, aumentos semanales de combustibles, despidos, negocios que cierran, una vicepresidenta boba, el dólar que baja o sube pero que siempre nos hace perder, aumentos de la comida cada día, un presidente que miente y miente, el país que se inunda, legisladores traidores, una vecina que culpa a los bolivianos, Lilita que habla con Dios, periodistas que facturan delante de tus ojos, un submarino que desaparece, publicidades que mienten, vuelve a aumentar la nafta, el banco que insiste en que pagues lo que debés, menos derechos para discapacitados, maestros, artistas. ¿Todavía no se enfermó? ¿Paranoico yo?

javierchiabrando@hotmail.com

domingo, 4 de noviembre de 2018

El creacionismo y la vaca de Nietzsche


Por más que uno se ría de los chetos, hay que reconocerles algo: están reescribiendo la historia delante de nuestros ojos. Para eso usan una mezcolanza de religión, filosofía entendida como les conviene y un inmenso poder. O te convencen y te vuelven esclavo. O te matan. O te anulan en un rincón, como en cierta forma estamos anulados nosotros.
Esa reescritura no implica torcer la historia, significa volverla al punto de partida, como si las revoluciones, los derechos adquiridos, el estado de bienestar y la década ganada hubieran sido una desviación, una anomalía. Ese mundo original al que quieren volver está basado en una excluyente condición: sobreviven sólo los fuertes.
Vayamos al uso de la religión. Habrá notado usted, estimado lector, que estos chetos suelen besar cruces, rezar, hacerse exorcizar y citar a Dios sin mucha distinción de credos. Algunos incluso pasan a defender el creacionismo y a negar el evolucionismo, Darwin y toda la bibliografía. No lo hacen de burros. Algunos lo son, pero otros son muy vivos.
Creo que buscan una profecía autocumplida, que es cuando se predice algo falso para despertar comportamientos colectivos que harán que esa mentira se vuelva verdadera. Por ejemplo: predigo traiciones, la gente siente miedo y, para no ser traicionado, traiciona. La profecía se autocumplió.
¿Por qué se benefician los chetos con la idea de volver al mundo original? Porque se parece al mundo que desean. Un mundo con algo que domina por sobre la cabeza de todos (Dios), al que nadie puede pedir explicaciones, y menos rebelarse. Un Dios con emisarios (curas, papas, pastores) que le dicen a la gente cómo vivir y a los que tampoco se le pueden pedir explicaciones. De fondo, una gran carga moral, incluso una defensa de la castidad (excepto para ellos, que pueden pagarse orgías). La idea se entiende bien si en lugar de Dios escribimos superpotencia y en lugar de emisarios, gerentes.
De fondo, enormes cargas de crueldad y desigualdad. Porque ese mundo original era cruel para el diferente, el rebelde, el que no aceptaba ser parte de la manada. Basta hojear la Biblia: un Dios vengativo y sanguinario, niños descuartizados, plagas, apedreados, lapidados, hermanos que se matan por tonterías. Y una sociedad de patrones y esclavos. Es decir, el mundo que estamos volviendo a vivir.
Luego está la relectura de la filosofía. Retomar ideas que les dieron letra a los procesos totalitarios. Pongamos como ejemplo a Nietzsche y vamos a la graciosa explicación que dio Witoldo Gombrowicz: “Para comprender a Nietzsche hace falta comprender una idea tan sencilla como la de la producción vacuna. Un productor de vacas intentará mejorar la especie de tal manera que deje morir a las vacas más débiles y conserve para la reproducción a las vacas y toros más fuertes”. Cambie vacas por hombres y ya está.
¿Por qué el resto del mundo habrá aceptado ideas tan viejas? ¿Por qué se somete tan pacíficamente al que lo va a esclavizar? La respuesta ya la conoce: ignorancia, inoculación de odio y miedo, manipulación mediática, posverdad, marketing.
Pero, ¿y si los chetos tuvieran razón? ¿Si las conquistas sociales fueron anomalías? ¿Si la gente fuera mala por naturaleza y, tal como en el pasado, cuando iban a apedrear o insultar al que iba a ser decapitado, hoy se burla del que sufre pensando que nunca le tocará a él?
¿No será que la esclavitud, el colonialismo, el fascismo, el nazismo no fueron errores históricos sino la puesta en práctica de la más natural de la condición humana? De no ser así, ¿cómo es posible explicar que en Latinoamérica se ovacionen militares y se elijan candidatos que proponen odiar y matar?
La culpa es, en parte, nuestra. Hemos sido optimistas hasta el punto de ser ingenuos. Y creímos que los derechos adquiridos eran eternos. Menos solidaridad, menos derechos y más violencia, nos dicen que la pifiamos feo. Por eso, si la razón la tuvieran los chetos (y si los votan es porque hay mucha gente que lo cree así) es cuestión de prepararse para sobrevivir.
Pero si seguimos creyendo que la razón la tenemos nosotros, deberíamos revisar las estrategias. Porque déjeme decirle algo: es sospechoso que ese mundo que defendemos deba ser sostenido cada día por consignas y cantitos. Es como si lo que defendemos fuera antinatural. Los chetos no necesitan consignas al estilo de “el pueblo unido…”. Le basta con citar a Dios y dejar morir al débil para que sobrevivan ellos. Sencillo y fácil de recordar, tanto que medio mundo se lo está creyendo.
El problema del optimismo progresista ingenuo (el nuestro) es que nos hace caminar el mundo impulsados por ideas que terminan por volverse elementales y hasta tontas. Ser como Finlandia, vivir como en Francia, que las cosas funcionen como en EEUU, que la salud sea como en Cuba. Es lindo, ¿no? creer eso. Y de fondo, un cantito, un lloriqueo, un eslogan.
Sabemos que no tenemos ciertas armas. Y creo que ciertas disputas ya están zanjadas. Vivimos en un mundo donde una cámara de la calle nos hace reconocimiento facial y le avisa a la policía donde estamos. Entonces, habrá que crear otras herramientas, ser creacionistas a nuestra manera. Adaptarnos también a los tiempos para no ser la vaca débil.
Habrá que dejar de putear a los indiferentes e intentar que entiendan el rol que cumplen. Habrá que educar con más precisión a los hijos, convencer a esposas y maridos, tratar con dulzura a las suegras. Habrá que ser muy creacionista, crear otra vida, otro camino. Dejar de luchar contra la intolerancia con intolerancia, dejar de luchar contra los apedreamientos proponiendo apedreamientos. Dejar de escrachar al tibio, que lo único que logra es ponerlo en nuestra contra. Y tal vez haya que tocar fondo, deambular con hambre, perder amigos y dormir a la intemperie para terminar de entenderlo del todo.

javierchiabrando@hotmail.com

martes, 30 de octubre de 2018

EL ARTE DE LA REPETICIÓN

Martillos. Foto: Almudena M. Castro.
“ Es una revelación cotejar el don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, primera parte, noveno capítulo) :
… “la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.”
Redactada en el siglo diecisiete, redactada por el “ingenio lego” Cervantes, esa enumeración es un mero elogio retórico de la historia. Menard, en cambio, escribe:
… la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.
La historia, madre de la verdad; la idea es asombrosa. Menard, contemporáneo de William James, no define la historia como una indagación de la realidad sino como su origen. La verdad histórica, para él, no es lo que sucedió; es lo que juzgamos que sucedió. […] También es vívido el contraste de los estilos. El estilo arcaizante de Menard -extranjero al fin- adolece de alguna afectación. No así el del precursor, que maneja con desenfado el español corriente de su época.”
Jorge Luis Borges. Menard, autor del Quijote.
Jorge Luis Borges escribió la historia de Menard en 1962. Se trata de un relato ficticio camuflado en el comentario de un libro, también ficticio: El Quijote de Pierre Menard, escrito en el siglo XX. Borges cuenta cómo, siglos después de la publicación de la novela más célebre de la historia, un segundo autor llega a ella sin incurrir por ello en la copia o el plagio: Menard vuelve a escribir El Quijote, palabra por palabra, desde su propio tiempo y su propia inventiva. Como ello, argumenta Borges, “el texto de Cervantes y el de Menard son verbalmente idénticos, pero el segundo es casi infinitamente más rico”.
Algunas páginas más allá, otra de sus Ficciones nos lleva a La Biblioteca de Babel. También allí reside El Quijote. Pero en esta ocasión, la intención, el autor y el contexto de la novela quedan completamente borrados: en esta biblioteca, El Quijote es resultado de una permutación aleatoria (de entre las infinitas posibles) de todos los símbolos de nuestro abecedario.
Estos relatos, que parecen inverosímiles en el caso de la literatura, describen conflictos por copyright de lo más común en el mundo de la música. Por un lado, muchos compositores, por homenaje o por criptomnesia, terminan basándose en los mismos motivos musicales de los que los precedieron. Por otro, siendo la música un sistema de escritura basado en un número acotado de símbolos (12 notas en nuestra cultura, muchas menos que los signos ortográficos de la Biblioteca de Babel), es posible que las semejanzas a veces se presenten por pura casualidad.
Pero… no se trata sólo eso. Después de todo, la originalidad es una quimera en cualquier ámbito creativo. La imaginación -también lo decía Borges- “está hecha de convenciones de la memoria” y por eso crear consiste principalmente en copiar, repetir, recombinar… en apropiarse de todo un bagaje cultural previo y, sólo a veces, lograr hacer brillar algo que no estaba allí ya.
Sin embargo, la repetición en música no es sólo un recurso. Es aquello que la define.

Existe una ilusión auditiva, descrita por la profesora Diana Deutsch1, especialmente reveladora en este sentido. La ilusión del discurso convertido en canción (o Speech-to-Song illusion) consiste en un fragmento de audio hablado, relativamente breve, que se repite en bucle sin ninguna alteración. Sin embargo, al cabo de unas pocas repeticiones, los oyentes empiezan a percibirlo como música. De repente, la atención salta del significado de las palabras a las propiedades acústicas del habla como sonido y, entonces, se hacen evidentes ciertos patrones: el ritmo de las sílabas, las notas que marcan la entonación…
Esta frontera difusa entre lenguaje y canto está presente también en el mundo de la música. El rap es un buen ejemplo, quizás el primero que nos viene a la cabeza, seguido de cerca por la poesía, con sus rimas consonantes y sus rítmicas métricas. Pero podría especularse también que algunas formas de canto litúrgico nacieron de una oración repetida mil veces, y que fue esta repetición la que, poco a poco, dio lugar a un ritmo y una melodía procedentes del lenguaje mismo. Si te sabes alguna oración, pongamos, el Padre Nuestro, te reto a recitarla en voz alta y a observar tu propia entonación… y ahora, pregúntate qué haces tarareando una canción para saltar a la comba.
Otro claro ejemplo lo encontramos en la ópera. Por un lado, tenemos los recitativos, pasajes musicales que a veces son pura declamación, con un acompañamiento instrumental de lo más sencillo, un ritmo flexible, sin repeticiones y sin motivos musicales claramente reconocibles. Los recitativos son fundamentales para que la acción de la ópera avance, para poder seguir contando la historia de manera más o menos lineal. Por otra parte, están las arias, y las arias no sólo tienen más motivos musicales reconocibles y más melodías repetidas, sino que además solían interpretarse varias veces seguidas para mayor lucimiento del cantante o la cantante.
La repetición forma parte del ADN de la música porque es el ingrediente que nos permite encontrar los patrones presentes en el sonido y generar expectativas sobre lo que vendrá a continuación. Mientras escuchamos música, estamos constantemente intentando adivinar lo que viene a continuación y, en parte, es el hecho de acertar, el hecho de “sabernos” la canción y poder oírlo todo por anticipado en nuestra cabeza, lo que nos hace disfrutarla todavía más2. Por eso, sólo en música pasamos tanto tiempo escuchando canciones que ya habíamos oído previamente, y, por eso, algunas de esas canciones se quedan atrapadas en nuestra cabeza en forma de melodías pegadizas.
En el extremo opuesto, encontramos estilos musicales que deliberadamente huyen de patrones y repeticiones reconocibles para el oyente. Sucede con algunas de las vanguardias del s.XX: queriendo esquivar el lenguaje convencional de la música occidental, muchas dieron lugar a formas musicales donde las expectativas rehuyen al oyente. El resultado suele ser desconcertante, inesperado, confuso y, por ello, a menudo se ha utilizado en el cine acompañando situaciones de tensión psicológica o, directamente, en películas de terror. Pero basta añadir cierto grado de repetición para que también estos estilos se vuelvan más accesibles3. Esto fue lo que puso a prueba la investigadora Elizabeth Margullis. Ella tomó una pieza del compositor contemporáneo Luciano Berio (la Sequenza IX para clarinete) y, por métodos computacionales, añadió repeticiones de manera aleatoria. Cuando Margullis presentó la pieza original de Berio y la pieza generada por ordenador, los oyentes no sólo valoraron más la pieza con más repeticiones, sino que además creyeron que era la que había sido compuesta más probablemente por un ser humano.
Más allá de estos experimentos, casi cualquier forma musical implica algún tipo de repetición. Desde la fuga con sus sujetos y contrasujetos, a la sonata con sus temas alternantes y su reexposición, los leitmotivs wagnerianos o los estribillos del pop. No hay composición musical que no implique algún juego de espejos. Pero sí hay una forma que se basa, como ninguna otra, en este tipo de autorreferencia: es el tema con variaciones.
Referencias:
1 D. Deutsch, T. Henthorn and R. Lapidis. Illusory transformation from speech to song. Journal of the Acoustical Society of America, 2011.
2 David Huron. Sweet anticipation. 2006.
3 E. H. Margulis. Aesthetic Responses to Repetition in Unfamiliar Music. Empirical Studies of the Arts, 2013
Sobre la autora: Almudena M. Castro es pianista, licenciada en bellas artes, graduada en física y divulgadora científica.

domingo, 29 de julio de 2018

Esa horrible costumbre de sanar
Revisando notas viejas por si llega el momento de editar mis obras completas, descubrí que soy capaz de equivocarme feo. Luego de la masacre en la redacción de la revista Charlie Hebdo dije que “si a esos chiflados asesinos se les hubiera ocurrido descargar las Kalashnikov contra gente de la calle, hubieran muerto doscientos y Europa no dormía en una década”. Eso pasó días después y Europa siguió durmiendo como siempre, o casi.
También escribí que la domiciliaria de Etchecolatz en Mar del Plata había roto un status quo que iba a ser difícil de restaurar. Hoy, seis meses después, está restaurado. Entonces me pregunto: ¿Qué tan grande es nuestra capacidad de sanar, de olvidar? ¿Uno olvida para sanar o sana porque puede olvidar?
Debe ser como con los remedios amargos, tragar lo más rápido posible. Como las despedidas: chau y a otra cosa. Vea el tema del ARA San Juan. Parecía que la indignación haría explotar el país por los aires, y ahí tiene a los familiares, casi solos en su peregrinar mientras nosotros jugamos a que sanamos de eso porque otro mal más reciente nos reclama.
Entre tantas pavadas que se estudian, seguro que alguna agencia de seguridad o laboratorio estudió esto. Experimentos como el de Milgran les habrán enseñado que somos capaces de soportar casi todo, y que tenemos esa horrible costumbre de sanar. Para eso tuvieron hombres y mujeres atados a camas y mesas de torturas, cuerpos donde experimentar, violar, matar, asustar.
Curiosamente, esos hombres y mujeres, si les daban la oportunidad, sanaban, al menos en una buena parte. Y como lo saben, nos vuelven a repetir los latigazos. Un palo cada día hasta que confundís los palos y los días.
La culpa es nuestra por sanar con facilidad. Lo que debemos hacer es cargar con el dolor durante siglos. Y traspasarlos a nuestros hijos y nietos, que se van a enfrentar con los hijos y los nietos de los que nos dan los latigazos, porque los frutos de ellos, como los nuestros, también caerán cerca del árbol.
De ahí a la aplicación práctica. Gente que elabora estrategias para hacernos creer sanar (olvidar) siempre es bueno. “Me tienen podrido con los desaparecidos”, “reconciliar el país”, “olvido y perdón”. Y uno, azotado por el dolor, sana y vuelve a la lucha hasta que entendemos que el palo es el mismo, o duele de la misma manera, y el que lo esgrime es el mismo, o lo esgrime de la misma manera.
De otra forma no se entiende que seamos siempre nosotros los que debemos ir al psicólogo y no ellos. ¿Por qué nosotros debemos sanar nuestras heridas y ellos nunca sus culpas? Usted me dirá que si no sanamos viviremos enfermos de odio, o de ansias de esa justicia que se parece tanto a la venganza. ¿Y no es vivir enfermos que se afanen millones de millones en tu cara mientras vos no podés pagar la luz? Que te metan a la milicada en la calle como en la peor de las pesadillas. Y las muertes de Santiago, de Rafa Nahuel, de…
Y a no confundirse porque otros la pasan peor. No estamos en una patera, huyendo de un país donde no hay nada hacia otro que no nos quiere dar nada. Todavía. Podría tocarnos. O a nuestros hijos. Un día estamos bien y al día siguiente nos dejaron sin nada.
La historia está condenada a repetirse, primero como tragedia y al fin como farsa, como dijo Marx. Y todo por esa odiosa manía de sanar. Olvidamos el dolor y vuelve la misma mierda como si fuera de otro color, con otro olor. La farsa de aquella tragedia original. Pero duele igual, mata igual…
Eso no significa que en medio del dolor usted no viva. Viva, ría, pero es imprescindible que lo haga con esa carga de bronca que nos haga reír para patear, herir, devolver los golpes.
Y si nos invitan a olvidar, desconfiemos. Si nos inviten a la paz, desconfiemos. Si nos hablan de reconciliación hay que saber traducir: no quieren ir presos. Si hablan de beneficencia, no se confunda, están evadiendo impuestos.
Y no solo sanamos para seguir viviendo. Sanamos porque nos confundimos, porque nos tiran migajas, sea por la coyuntura política o porque les conviene. Son migajas, nunca la torta, la paz completa, la libertad. Si la guerra es un negocio para ellos, la paz también. En guerra venden armas, en paz, remeritas de “Yo soy Nisman”. Y cuando les decís que la gente sufre, te dicen que para olvidar el dolor del pie hay que martillarse la mano.
Lo que hay que hacer es no sanar ni mierda. Minga. Hay que trabajar para abrir las heridas. Hay que tirar sal ahí donde está el costurón rojo. Eso va para todos, los artistas, los rompehuevos, los militantes. De no ser así, le dejamos el mundo servido en bandeja a los que tienen los palos.
La culpa es nuestra, otra vez, por creer en las tonterías que nos dicen las iglesias, por creer que debemos escuchar a todo gurú que nos habla de paz, a cualquier salamín que busca adoctrinarnos desde las neurociencias. La política, y la gente que se nutre allí, no debe atender a ninguna de estas engañifas.
Debe cargar cada mañana su rabia nacida en el medioevo, o en el más allá, cuando se castigó al primer hombre por ser pobre entre ricos, o negro entre blancos o marrón entre rubios. Piénselo como quiera y seguro que acierta: ricos-pobres, blancos-negros, desarrollo-subdesarrollo, garcas-ingenuos-, armados-desarmados, ejércitos-civiles. Resumiendo: lucha de clases y sus satélites.
Pero esta época tiene un lado bueno: si leer el mundo se había vuelto complejo, ahora las cosas están más claras. Los ricos dispuestos a todo. El resto acá. En el medio, los idiotas útiles de siempre. Los Campanellas, las Malinches. La clase media, que juega a creer cree que el Cavallo que les puso el corralito es diferente a este porque está más viejito, que el FMI que nos saqueó es diferente porque lo lleva adelante una mujer.
Una vez avalé la frase de un periodista español: “Solo los muertos conocidos”. Sufrir sólo por los muertos conocidos. Hoy me retracto. Que sanen los que quieren olvidar. Es su derecho. De mi parte digo que hay que aprender la dura tarea de cargar ese dolor por siempre, y por todos.

martes, 3 de julio de 2018

CLAUDIA 22 AÑOS EN TELAM

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“Fue víctima de un enemigo que le hizo creer que usted es de otra clase”

“Yo voté a Macri, no tengo ninguna ideología con los K (…) Tengo un legajo intachable: nunca hice una retención, nunca hice un paro, nunca acompañé a ningún compañero, y estoy despedida”, decía Claudia, trabajadora cesanteada de Télam, a las cámaras de C5N. Sus palabras provocaron la respuesta de otro trabajador despedido de la Agencia Nacional de Noticias.

Por Pablo Isi
Señora despedida de Telam que NO es K y que nunca hizo paro:
Lamento conocerla en una circunstancia tan angustiante para Usted. También lo es, y mucho, para nosotros, los Peronistas, los que siempre hacemos Paro porque aprendimos a defender nuestros derechos, y cuando digo nuestros, la incluyo.
Usted ahora está de nuestro lado. No porque usted lo haya elegido, ni siquiera porque usted lo desee ni lo autorice; usted está de nuestro lado por decisión nuestra, porque nuestro lado es el de los trabajadores, pero mucho más aún el de los que sufren las injusticias de un modelo que nos excluye; como la excluye a usted, pero como viene excluyendo desde mucho antes a muchos otros y muchas otras.
Para nosotros usted siempre fue una compañera.
Así entendemos nosotros que funciona esto: sólo una clase de argentinos y argentinas, la de los que trabajan.
Sabemos que nosotros no lo éramos para usted, y me atrevo a decir que no lo somos ni siquiera en estas circunstancias en las que nuestra identidad y nuestra tendencia a defender derechos nos ponen del lado de los despedidos razonables, de los que algo habremos hecho para que un Lombardi, una Vidal o un Macri, nos digan que ya no tenemos derecho a trabajar dignamente, que ya no tenemos derecho a darles de comer a nuestros hijos ni a comer nosotros tampoco.
Nosotros creemos firmemente, mire lo que le digo, que La Patria es el Otro. Por eso, cuando defendemos la Patria, defendemos los derechos de quienes la habitan, la construyen a diario, la ejercen en toda su plenitud, incluyo el de aquellos que renuncian a ellos.
 

Durante nuestra vida nos encontramos con múltiples dedos que nos señalaban. Algunos y algunas no tuvieron la suerte de vivir en estos tiempos, y esos dedos terminaron siendo condenas, celdas, salas de torturas, vuelos de la muerte, fusilamientos, desapariciones. En nuestro caso, la vida quiso que apenas fueran persecuciones, acusaciones, censura, difamaciones, y también despidos, créame.
Pero al fin y al cabo, los dedos eran los mismos, y decían lo mismo: algo habrán hecho. Eso mismo que dice usted ahora para demostrar la injusticia de un despido a quien nunca peleó por sus derechos, a quien nunca se preocupó por la suerte de los otros, a quien nunca le importó nada más que su ombligo, su recibo de sueldo, su lugar en la mesa.
Aprendimos a ser tolerantes con el asco, con la bronca que muchas veces sentimos hacia ese egoísmo incomprensible de quien comparte la condición de trabajador o trabajadora pero reniega de ella, la esconde, la disimula porque en el fondo la avergüenza, porque quisiera estar del otro lado de un mostrador que divide aguas.
Por ese aprendizaje, por esa comprensión, esa especie de piedad con la que miramos a gente que reniega de su clase, es que hoy nos duele su llanto. No nos duele por simpatía por usted, no se crea. Nos duele porque en usted vemos no sólo las consecuencias de la ofensiva del enemigo, sino también las batallas que nos vienen ganando, cuando hacen creer a uno de los nuestros, a un trabajador, a una trabajadora, que defender sus derechos la hace culpable, merecedora del castigo, la represalia, la carga de sobrellevar una vida en la que el derecho a trabajador le es, nos es, negado.
Esa es nuestra tristeza, señora despedida de Telam que nunca hizo paro y que nunca fue K; que usted primero fue víctima de un enemigo que le hizo creer que usted es de otra clase.
Ese es nuestro dolor porque esas son las batallas que han hecho que millones de trabajadores hayan votado a este energúmeno, a este gobierno de patrones, de siervos de la oligarquía, como usted lo ha hecho. Eligiendo a sus verdugos pensando que Usted nunca iba a estar entre las víctimas.
¿Sabe qué nos diferencia? A nosotros nos duele su despido y lucharemos contra eso. A usted no le hubiera dolido el nuestro, y tampoco le hubiera movido un pelo. Esa es la grieta.

lunes, 25 de junio de 2018

MACRI APOYA EL PARO

Declaraciones de Mauricio Macri, antes del paro general convocado por la C. G. T. :


"El paro y la movilización convocados son un llamado de atención para Presidencia".


"Presidencia tiene que reconocer que se ha equivocado. Espero que este paro sirva para que que reflexione y corrija el rumbo y deje de escuchar a los asesores que le dicen que está todo bárbaro".


Los Gobiernos con soberbia no nos conducen a ningún lado. Espero que Presidencia escuche este llamado de atención".


"Presidencia tiene que escuchar este reclamo. No puede ser que desde el Gobierno siempre se combata al que piensa distinto".


22 de Junio de 2.012. Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Cristina Fernandez de Kirchner, Presidenta de la Nación.

https://respuestasminimas.blogspot.com/2018/06/macri-apoya-el-paro.html

sábado, 9 de junio de 2018

BERGOGLIO, EL CÉSAR

Dos puntos a tener en cuenta:

El obelisco de CAPITAL FEDERAL fue erigido en tiempo récord, para hacerlo hubo que demoler una iglesia de mas de 200 años en perfecto estado, e inaugurado en 1936.

El billete dólar tiene varios avisos:
Entre ellos Annuit Coeptis  ( “Dios ha favorecido nuestras empresas”), Novus Ordo Seclorum ( nuevo orden de las edades) y MDCCLXXVI, ( 1776)
Su diseño data de 1928 y puesto en circulación años después.
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 LA CONSPIRACIÓN DE LAS LETRAS MAYÚSCULAS: ATANDO CABOS 

Pese a los dogmas establecidos por ese tramposo subgénero de la literatura de ficción que llamamos “historia”, la esclavitud nunca fue abolida. Tan solo fue enmascarada bajo complejos códigos jurídico-lingüísticos que resulta extremadamente tortuoso desentrañar. La compleja ficción legal erigida en base a la expropiación de nuestro ser genuino y su suplantación por la “persona jurídica” (corporación) que se designa con nuestro nombre escrito en letras mayúsculas -requisito ineludible para todo contrato- es la clave para entender el sometimiento del ser humano a un poder omnímodo, inextricable y despótico, generador de ficciones destinadas a encadenar el espíritu con grilletes no menos eficaces que los de metal.
Policías, jueces y políticos SABEN que somos esclavos, pero se guardan bien de reconocerlo. Nuestra esclavitud simplemente es ejercida bajo el presupuesto de que no somos seres vivos, protegidos por el Derecho Natural, sino propiedades con un determinado valor económico, mercancía cotizable que garantiza el pago de la deuda del Estado. Como tal mercancía, estamos sometidos a la Ley Marítima o Ley del Almirantazgo, que originariamente regía el tránsito de productos en alta mar. Sus convenciones son aplicadas de forma encubierta a los seres humanos, de modo que el certificado de nacimiento (un documento al que en breve dedicaré una entrada exclusiva) es en realidad la certificación en origen de una mercancía sobre la que se ha calculado el beneficio económico que va a producir a lo largo de la vida laboral del sujeto.
Somos una mera garantía de pago. Que se nos exija la satisfacción de impuestos no es, por tanto, un modo de contribuir a las necesidades comunes, sino el fin mismo de todo el sistema. Trabajamos para que nuestra riqueza sea transferida a una Élite, pero se nos permite el usufructo de aquella parte de nuestra retribución que nos mantiene vivos, productivos y arraigados en el sistema. Es decir, lo suficiente como para tener algo que perder si se nos pasase por la cabeza la menor idea de rebelión.
Puesto que no somos propietarios de la riqueza que generamos, TODA ella nos podría ser exigida por el Estado. ¿Entiendes por qué las quitas sobre los depósitos bancarios, como la efectuada recientemente en Chipre, son, desde el punto de vista del Sistema, absolutamente legítimas? El esclavo no es propietario de nada, todo lo que le rodea pertenece al patrón, y ha de serle devuelto a éste cuando lo exija.
La razón de esta demencial “cosificación” de los sujetos humanos hay que buscarla en lo acaecido en 1933, cuando, a consecuencia de la crisis del 29, E.E.U.U., Colombia y otros estados se declararon en bancarrota. Los E.E.U.U. habían cedido la emisión de moneda a una entidad privada, la Reserva Federal, de la que súbitamente se veían deudores. Como garantía de pago de la deuda contraída, las naciones, reconvertidas en Sociedades de Derecho Privado -así consta cada país en el registro de Washington-, aportaron a sus ciudadanos como aval.
Este régimen de esclavitud está sancionado por las convenciones del Derecho Romano, cuyas reglas, apenas modificadas, continúan esencialmente en vigor. La razón la veremos en breve, al identificar al titular del Sistema. Digamos, para simplificar las cosas, que el Imperio Romano ha sido replicado y continúa rigiendo los destinos del mundo. La nueva Roma es Washington, ciudad erigida sobre siete colinas por quienes firmaron la Declaración de Independencia (como testigos, puesto que esta declaración es un texto sin autor conocido).
Washington D.C. no pertenece a ninguno de los cincuenta estados que oficialmente integran los E.E.U.U.; es una entidad aparte que depende directamente del gobierno federal. Fue fundada el 16 de julio de 1790. En 1791 se oficializó su fusión con la pre-existente Georgetown. Posteriormente, en 1871, se unificaron los gobiernos de estas dos ciudades y del resto de poblaciones del distrito en una unidad, D.C., oficialmente denominada “Distrito de Columbia”.
Washington D.C. es, literalmente, un Estado independiente enclavado dentro de otro Estado. Igual que la “city” de Londres respecto al Reino Unido o el Estado Vaticano respecto a la república de Italia. ¿Casualidad? “Sólo los desinformados creen en la casualidad”. El sello de la Élite preside los tres enclaves, proclamando quiénes gobiernan allí. Y este sello es la figura egipcia del obelisco: una construcción vertical terminada en un prisma (un triángulo para el ojo humano) que los freudianos quieren ver como un símbolo fálico, pero que en realidad es más un dedo que señala al cielo proclamando “Nuestro poder proviene de lo alto”.
Washington es tanto la Roma del Nuevo Mundo como Roma -el Vaticano, más concretamente- es el Washington del Viejo Mundo: la capital de un imperio, el eje de una estructura de poder que conforma las vidas de millones de personas. Sucesivas bulas papales han establecido esa conformación de acuerdo con un interés nada espiritual: no fue el Imperio quien se convirtió a Cristo, sino la Iglesia quien se convirtió al cesaropapismo, con su cabeza visible revestida con los atributos y el título (“Pontifex”, puente entre lo divino y lo terrenal) del Emperador. Esas bulas fueron estableciendo sucesivamente que: 1) toda tierra pertenece al Vaticano (“Unam sanctam ecclesiam”, 1302), 2) todos los bienes de la tierra le pertenecen también (“Romanus Pontifex”, 1455), y finalmente, 3) todas las almas son propiedad del Vaticano (“Aeternis regis clementia”, 1481). Tan abusiva reclamación está justamente amparada por la Ley Marítima: puesto que la humanidad originaria se extinguió con el Diluvio, lo que sobrevivió, la vida emergida de las aguas -el linaje de Noé- es una mercancía de la que puede adueñarse quién la reclama. Y quien la reclamó es la Iglesia de Roma. Toda la riqueza de la tierra -material o espiritual- sigue siendo suya.
¿Comprendes ahora quien es el titular del Sistema?
Hay tres sedes para el Poder Terrenal (Londres, Washington y el Vaticano), pero el titular es quien porta la triple Corona. Y la “Corona” es la fachada que oculta esa realidad, un nombre que invita a pensar en alguna de las concretas monarquías existentes, lo cual es esencialmente un error, una cortina de humo para difuminar a quién sirven las leyes de este mundo, … de nuevo nada metafóricamente: si leemos la página web donde se definen las funciones del Procurador General de los E.E.U.U. aparece escrito que la principal es “la defensa de los bienes e ingresos de LA CORONA”. No de los ciudadanos, sino de una entidad oculta que recibe este nombre, que oculta en realidad el “triregnum” o tiara, tocado papal que preside el escudo del Vaticano; una triple corona con la que durante casi un milenio todos los Papas fueron coronados, tradición que interrumpió Pablo VI donando su tiara personal a la Basílica de la Inmaculada Concepción … de Washington (todo queda en familia). No obstante, Benedicto XVI recuperó el uso de la tiara, pues con ella fue coronado como lo eran los emperadores en Roma.
Las órdenes religiosas han venido siendo los instrumentos del Papado para afirmarse sobre toda la tierra, posesión suya -recordemos- como toda mercancía emergida de las aguas lo es, según la ley marítima, de quien la reclama.
Esta reivindicación se actualiza al ser “descubierta” América. Ante las dudas sobre si el Nuevo Mundo es tierra emergida del del Diluvio o no, Cristobal (“portador de Cristo”) Colón (“Columbi”, “paloma”, símbolo del Espíritu Santo) es enviado a aquellas tierras para RECLAMARLAS (lo paradójico es que los mitos precolombinos al final también relatan un Diluvio, lo que facilita las pretensiones de la Corona).
La apropiación de las gentes va a ser más complicada. Los habitantes de América son pensados como descendientes de Jonitus, hijo de Noé nacido después del Diluvio. Par someterlos, la Iglesia delega en una nueva Orden cuya misma denominación reconoce su carácter de “compañía” (“societas” en latín), de intereses tan terrenales como pudo tener la “Compañía de Indias” británica. Su nombre es tan paradójico como el del “Banco del Espíritu Santo” brasileño. No hace falta nombrarla, ¿verdad?.
Al ser abolida por el Papa dicha Orden en 1774, su misión es transferida a la Orden de los Illuminati, fundada en 1776 por Adam Weishaupt, un discípulo de los jesuítas. Esta nueva orden, sociedad secreta infiltrada en otras sociedades secretas, es el principal gestor del llamado Nuevo Orden Mundial, una redefinición de la esclavitud humana en términos neo-feudales, con las corporaciones comerciales como únicos sujetos de la soberanía política y la gran masa de los seres humanos reducidos a mano de obra con sus facultades progresivamente anuladas por “chemtrails”, transgénicos, fluorización del agua potable y propaganda constante sin posibilidad de análisis ni derecho a réplica.
 
No es un panorama apocalíptico de lo que está por venir. Es el mundo en el que estamos instalados. Empujados a ser ignorantes, pero con la información que podría liberarnos al alcance de la mano, … si somos capaces de filtrarla de entre el caos al que ha sido deliberadamente arrojada.
 

Nuevo lavado de cara de las letras mayusculas (cuando la libertad recibe un golpe serio)

Por Bradley Loves
El próximo paso en tener tecnología que “controla” nuestras vidas ya en uso, y está siendo instalada en las nuevas tecnologías de telefonos y computadoras inteligentes. Es la tecnología que lee tus huellas dactilares o huella de pulgar!
Apple ha aparecido con un IPhone e IPad el cual usa tu propia huella de pulgar como código de identificación para “desbloquear” el dispositivio. Parece inofensivo, verdad? Casi como una cosa buena, pero que podria haber malo con esto? Bueno estoe es algo que puede hacerte parar y tomar una pequeña pausa:
Tambien está siendo “planeado” tener gente empezando a usar sus huellas de pulgares/dactilares como un pequello sello oficial para documentos legales, contratos, llamado SIGNET, o firma LEGAL asi puedes hacer pagos con tu dispositivo simplemente presionando tu pulgar en una cierta tecla, o tu puedes “COMPRAR COSAS” en linea, apretando tu pulgar en la misma tecla.
ESTO es tan peligroso para la libertad personal que sobresalta la cabeza, y mucha gente no puede ni siquiera entender el por que! esta historia realmente empieza como mi hermano y yo estabamos celebrando mi cumpleaños y hablando sobre nuevas tecnologías.
Mi hermano vive cerca de San Francisco, CA y trabaja en las industrias “TECNOLÓGICAS”, o las compañías punto-com que estan presentes en todos los lados de ese area de los Estados Unidos. El trabaja con aplicaciones y conoce programar y codificar. Aparentemente, hay varios círculos de hombres y mujeres en dicha industria que les gusta mantenerse en contacto entre ellos, y reunirse en grupos de Twitter y compartir infforación. Ellos se llaman “Techno-philes” o gente que AMA la tecnología.
Estuve hablando sobre el nombre “TODO MAYUSCULAS” y como el gobierno lo usa para atrapar a la gente sin que se den cuenta que son una FICCIÓN. El se sentó alli por unos momentos escuchando cuidadosamenete, entonces alzó sus ojos. “DE ACUERDO, ahora lo tengo, ahora tiene sentido.” el dijo:
El empezó a contarme sobre como la INDUSTRIA BANCARIA está muy interesada en esta nueva tecnología de huella dactilares, que usa la huella del pulgar como firma para pagar por cosas, para hacer compras en linea, e incluso para FIRMAR DOCUMENTOS, simplemente usando un teléfono o algún otro dispositivo.
Aquí es donde se pone interesante:
Un montón de estos programadores de San Franciso, son super genios, y super frikis! Ellos son muy independiente y no les gusta que les digan COMO crear sus programas.Muchos de ellos fueron alcanzados para escribir programas y códigos muy difíciles que “atarían” la huella de una persona, ganada por la tecnología del “print capturing” (captura de huella) de esos dispositivos inteligentes, al actual nombre de la persona.
Algunos de los programadores se encargaron de esta tarea, y finalmente tenían una aplicación trabajando que hacia justamente eso.
Los BANCOS que querian dicha tecnologia, lo enviaron inmediatamente de vuelta de una forma no muy educada, y les dijeron a los programadores y codificadores que, lo que ellos habian desarrollado era totalmente inaceptable para sus propuestas.
Cuando se les preguntó el por que, la respuesta fue simplemente que el nombre de las personas, la cual estaba siendo adjuntada a la huella del pulgar, NO ESTABA TODA EN LETRAS MAYÚSCULAS!!
Cuando varios de los programadores que habian trabajado tan duro en este asunto tuvieron la audacia de preguntar POR QUÉ el nombre de persona tenia que estar en letras mayúsculas y por que eso importaba tanto, se les dijo que se PREOCUPARAN de sus propios asuntos y simplemente hieran las cosas de la forma que se les dijo de hacer, y no preguntar ninguna pregunta.
Como te puedes imaginar, esto hizo agitarse a muchos de los frikis de la tecnología, en la zona, y empezaron a “TWITTEAR” entre ellos preguntando si alguien sabia POR QUÉ el nombre de una persona tiene que estar escrito todo en letras mayúsculas, completamente, y cual era la historia detrás.
Mi hermano me contó todo esto y entonces dijo -“Ahora entiendo por que!!”
El resto de esto se pone incluso mejor. Todos sabemos que ante CUALQUIER contrato pueda ser firmado, una SIGNET (ver diccionario ingles)/FIRMA tiene que tener siempre requerida una marca de CONSENTIMIENTO. Por consiguiente, estos avispados y sigilosos “BANQUEROS” estan realmente intentando colarsela al público aquí.
Lo que están intentando hacer aquí es sustituir la huella dactilar de un ser humano vivo por su Firma!! Esto es MUY GRANDE! y tambien una LOCURA.
Realmente tienes que profundizar mucho en la logica demente y psicopaticca de esto para ver lo que están intentando hacer.
Solo un humano vivo y respirando TIENE una huella dactilar! el NOMBRE TODO EN MAYÚSCULAS es una ficción total, creado por el gobierno, y no tiene nada que ver con un ser humano. Los dos siempre estaban separados! Eso lo sabemos ahora todos. Pero lo que esto esta CONECTADO DIRECTAMENTE el CUERPO de un ser vivo, a la ficción del TODO EN MAYUSCULAS y hacerlos casi totalmente inseparables!
Ellos han quitado ahra una barrera sustancial de lo que era real y lo que era ficción.
Y aqui la trampa! Lo mas que un ser humano usa sus huellas dactilares como su firma (para firmar papeles, cheques, y comprar cosas) lo mas que está CONSINTIENDO que su propio cuerpo físico  NO ES MAS QUE UNA FICCIÓN. Lo cual le hace un esclavo, y una pieza de propiedad (o propiedad), y nada mas.
Esta tecnología no es mas que una trampa, una gran trampa!
Una pena en las compañias de tecnologia por trabajar con los AVISPADOS BANQUEROS. Una pena en ellos!!
http://jhaines6.wordpress.com/2014/11/05/the-all-caps-name-gets-a-face-lift-while-freedom-takes-a-serious-hit-by-bradley-loves/
Si fueramos inteligentes,no permitiríamos a dichos dispositivos, o a lo mejor para ellos que entienden la trampa de esclavismo, demandar nuestro nombre en letras minúsculas, o simplemente no aceptarlos. Eso molestaría un montón a los Avispados Banqueros. No tendrían apenas ventas; no ventas, no hay beneficios