jueves, 9 de agosto de 2012


EL ANTI- MITO DEL GANADOR,HERRAMIENTA DE DESTRUCCIÓN



Antiguamente, en un mundo en el que el hombre estaba integrado en la naturaleza, la mitología servía de orientación. Así,  junto con el bagaje de costumbres, normas y bienes necesarios para su subsistencia y adecuados para la convivencia, el hombre recibía en su educación un conjunto remoto de  modelos y ejemplos.
Los mitos y arquetipos representaban situaciones de referencia necesarias para la supervivencia en un mundo constituido tradicionalmente. Si algo era, vivir era repetir lo que otros muchos hicieron antes.  La originalidad de cada uno tenía unos márgenes bien marcados por los mitos que eran, por lo general,   infranqueables.
Había en el mito una tendencia a la exageración y así por ejemplo podríamos oír los casos de aquél que había devorado a sus hijos o de aquél otro que por pensar había sido castigado a que los pájaros devorasen sus entrañas.   Situaciones, por lo general,  extremas, a las que  la vida real tendería ciertamente más, por lo general, sin alcanzarlas.  Si algo era entonces la vida, era fenómeno colectivo y si en algún caso la individualidad destacaba, por lo general sería contemplada como algo previsto,  parte ínfima de una serie de ciclos o fragmento incluido en un epiciclo.  Si era algo, la vida era más algo basado en la repetición que búsqueda desesperada de la innovación. Un caminar siempre difícil, pero más seguro por ocurrir en camino trazado por otros pasos y franqueado por los mitos, quienes venían así orientando al hombre y marcando sus límites.
Pero andando en su historia, el hombre se llega a ver a si mismo como excepción o maravilla destacada en medio de una naturaleza que le ha de servir.  Cualesquiera que sean las causas de tal visión, cualesquiera sus propósitos e incluso siendo tales propósitos indefinidos, el entorno ha de servir para cumplirlos. La naturaleza deja de escribirse con mayúsculas y pasa de ser algo sagrado o por lo menos superior a esa condición de herramienta para no se sabe muy bien qué.
Hemos aquí llegado.  Al tiempo de la aventura, que, por necesidad ha de ser mucho más corto y peligroso que el tiempo anterior, tradicional y cíclico.  Aquí, los viejos epiciclos se substituyen hoy por líneas rectas hacia un abismo seguro. En ausencia de sus cualidades tradicionales, los antiguos mitos son substituidos también por otro género de herramientas al servicio del hombre y sus intereses desconocidos. Se convierte así el mito protector e indicador de los márgenes en un anti-mito: Herramienta de destrucción.
¿Pero cuáles son estos anti-mitos? ¿En qué se basan?
A diferencia de aquellos mitos protectores del antiguo, los anti-mitos del mundo moderno, invitan al hombre a su rápida consumación. La imposiblidad de superar su individualidad, la fé en que, siendo individuo, ha de superar a otros indivíduos. La obligación de alcanzar tal estado de superioridad. La creencia en que mediante el esfuerzo uno llegará a ser mejor que los de su entorno: Superior. Excelente. Único.  Number one.
Ninguna actividad como esa religión llamada hoy deporte de alta competición ha podido servir mejor para el establecimiento de estos (anti)-mitos del mundo moderno.
Deporte de alta competición cuya filosofía, o mejor dicho, anti-filosofía, tiene su raíz y fundamento en aquellas tesis de la biología que en realidad cuando se estudian, se descubre que no proceden de la biología sino de algunas perspectivas sociales.
¿Les suena la selección natural? ¿La supervivencia del más apto? Pues bien, el sólo pensar en la existencia de alguien que por sí mismo , por su naturaleza, sus propias cualidades o por su esfuerzo pueda ser denominado más apto, es una aberración.  Anti-mito que está llevando a muchos por nuevos caminos de sufrimiento desconocidos.  Así, en lugar de marcar los límites, estos nuevos anti-mitos invitan a buscarlos por uno mismo.  Desenmascarar su fundamento es el primer paso en la vía de evitar sus desastres

Fuentehttp://www.madrimasd.org/blogs/biologia_pensamiento/

5 comentarios:

Gon dijo...

Es así numá.

Porai anda el cuento del blanco que fue a África y le ofreció un jarro de caramelos al primer niño que ganara una carrera.

El niño que gano repartió los caramelos entre todos los demás.

"¿Como puedo ser yo feliz mientras los demás son desdichados?"

Me gustaría saber el nombre de este blanquito, cosa de ir a cagarlo bien a trompadas.

Interesante también el articulo con respecto al sida. No estaba (ni estoy) tan al tanto del asunto pero es cierto que la vaguedad del diagnostico supone una muy conveniente forma de ocultar todas las cagadas que se mandan los médicos.

Moscón dijo...

Gon:
Siempre se habla de quien empuña la espada y jamás de la cantidad de laburo anónimo que lleva SABER como hacer una.
En el delirio de ser el mejor inclusive a tu pesar es el animal que sacrificamos en el altar de la seudoperfección.
Y es triste,pero es una de las mayores estafas a nivel planetario que se han mandado los laboratorios.

Hilda Mendoza dijo...

Excelente Moscón, es así. La supervivencia del más apto, la ley de la selva... Añoro las charlas con los abuelos que nos hacían saber tantas cosas!!!! ahora no, los abuelos no producen, no sirven, hay que dejarlos de lado. Ellos tienen la cultura de "lo viejo" y, ahora, todo es "renovable"
Abrazo

Moscón dijo...

Hilda:
Nos quieren hacer creer la historia del mas apto potenciando la competencia,elogiando el sacrificio por el logro de un estándar,así nos especializamos en algo sin ser parte del todo.Casi como reducirnos a insectos.
Emular la competencia en una disciplina hasta el paroxismo desnaturalizando el resto y el contexto,desde el ambiente al sentido gregario.

Un Abrazo

manuel el coronel dijo...

muy bueno cumpa.