lunes, 25 de febrero de 2013

INTERESANTE VISIÓN DE LA SALIDA DE B16


17 Feb 2013

¿Un papa que abandona? (I/II): Desmontando panegíricos


Si un papa anciano y enfermo –el anterior– aguanta hasta el final en medio de una dura agonía, se le trata de mártir heroico. Si otro papa anciano y enfermo –el actual– renuncia invocando falta de fortaleza física, se le llama valiente y honrado. ¿Qué tiene esa institución para salir siempre bien parada? ¿Por qué abandona Benito 16? ¿Y qué nos espera a partir de ahora?
«Porque vino Juan que no comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio." Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: "Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores." Pero la sabiduría se justifica por sus hechos» (Jesús de Nazaret).
¿Que un papa renuncia al puesto? Qué raro... No se ajusta a la tradición histórica. Los precedentes apenas existen y en su mayoría se asemejan bastante a destituciones de facto. Solo Celestino V, el ermitaño que accedió al solio por llenar un vacío que ya duraba dos años, renunció al parecer libremente a los cinco meses de ocupar el cargo (ver p. ej. el Diccionario de los papas de César Vidal). No se trataba, por supuesto, de alguien previamente poderoso ni con influencia en la Curia.
El máximo jerarca vaticano alcanza ese grado tras la invocación cardenalicia al Espíritu Santo. A partir de ahí, su potestad es internamente reconocida como suprema. Pero la influencia y el poder externos también son conocidos, aunque no siempre bien valorados. Un bocado demasiado apetitoso para que almas ambiciosas renuncien a él.

Una renuncia preparada con tiempo
Nuestro mayor respeto hacia Joseph Ratzinger en cuanto persona. Hermano nuestro, a fin de cuentas, por nuestra común condición humana. Aquejado, sin duda, por problemas de salud en buena parte asociados a su ancianidad. Los cuales harían más fácil entender que cualquiera dejase un cargo como el suyo... Salvo si recordamos que el suyo es el de papa. Y que los papas suelen morir con la tiara puesta.
Parece que llevaba tiempo preparando el terreno. En un libro suyo de 2010 advertía que «si el Papa se da cuenta claramente de que ya no es física, psicológica y espiritualmente capaz de manejar los deberes de su cargo, entonces tiene el derecho, y bajo ciertas circunstancias la obligación, de renunciar». Palabras similares a las que usó para expresar su renuncia hace una semana, cuando aludió a su «incapacidad para cumplir adecuadamente el ministerio» debido al deterioro de su «fortaleza», en particular «la del cuerpo».
Hay, sin embargo, otro hecho que llama la atención. Hace ahora treinta años que fue reformado el Código de Derecho Canónico (promulgado el 25 de enero de 1983). Reinaba entonces Juan Pablo II. Para entonces Ratzinger llevaba más de un año como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (la moderna “Santa Inquisición”). Mencionamos esto porque el nuevo Código, por primera vez, recoge la posibilidad de que un papa abandone el puesto: «Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie.» No sería el entonces papa, Wojtyla, quien pusiese en práctica esa opción (sabemos que la suya fue la opuesta). En aquel tiempo, no habría muchos que sospecharan que lo haría su sucesor, segundo de Juan Pablo II durante buena parte del reinado de este.

Especulaciones engañosas sobre los motivos del abandono
Los anteriores son datos interesantes. Por otra parte, pese a las especulaciones de los últimos días (o a otras que se remontan más atrás), no parece que estemos ante un papa políticamente débil, ni en el ámbito interno ni en el externo al Vaticano. Se habla mucho de los obstáculos que habría venido encontrando B16 en su supuesta lucha por la transparencia en los asuntos económicos vaticanos (ver p. ej.). Como «un pastor rodeado de lobos feroces», lo describe algún medio. El periodista Eric Frattini publicó el año pasado un libro, Los cuervos del Vaticano, que ofrecía la típica imagen de un papa rehén de las luchas intestinas de la Curia. Además se recuerda, una y otra vez, que B16 se habría empeñado en resolver al fin los escándalos de pederastia en el seno de la ICR. Con tal misión, llegó a afirmar que «las víctimas son nuestra prioridad». Afrontar ese problema le habría ocasionado cuando menos un importante desgaste personal.
Se nos pinta así a un Ratzinger que encarnaría a una especie de solitario luchador ante el peligro; incluso a un “Robin Hood de los papas”, defensor de la justicia y de los oprimidos. «Ha sido un Papa revolucionario y limpiador», afirma Frattini a raíz de la renuncia papal. No parece un aserto muy serio, viniendo de alguien que parece haber estudiado de cerca el presente y el pasado del Vaticano (véase su interesante libro La Santa Alianza, cinco siglos de espionaje vaticano). La imagen cuadra poco con la trayectoria conocida del personaje. Da a entender que, en sus siete años de reinado, B16 ha procurado arreglar cosas que otros antes no enfrentaron. El problema es que Ratzinger era uno de esos otros.
Recordemos que el todavía papa es desde hace no pocas décadas un hombre destacado de la ICR. Ya tuvo un papel activo en el Concilio Vaticano II (años sesenta). En 1977 fue nombrado cardenal por Pablo VI. En 1981, como hemos indicado, Juan Pablo II le designó “Gran Inquisidor” (cargo que ocuparía hasta 2005, cuando ascendió a “Romano Pontífice”). Luego le encargó la elaboración del Nuevo Catecismo, misión que cumplió entre 1986 y 1992. Suya es también la extensa declaración Dominus Iesus (2000), en la que con lenguaje estudiadamente “ecuménico” (?) se reafirma la tradicional doctrina romanista de que la ICR es la “única Iglesia de Cristo” en sentido estricto y se condena el relativismo tal como lo entiende esa entidad político-religiosa.
No hablamos de tareas triviales. Durante casi 24 años, Ratzinger fue percibido como el número dos del Vaticano. No es inusual que se afirme que él y Wojtyla eran «almas gemelas» (ver 1 y 2), e incluso ver al primero como “cerebro” del reinado del segundo (1, 2 y 3). Alguien así es difícilmente asimilable a esta afirmación que encontramos en una sinopsis del citado libro de Frattini: «No sabía entonces [al ser elegido papa] que, al igual que sus predecesores, iba a encontrarse con un hueso duro de roer: el IOR (Instituto para las Obras de Religión) o Banco Vaticano.» Se trataba más bien de un estrecho conocedor de los entresijos de la Curia Romana, en la que su Congregación para la Doctrina de la Fe ocupa un lugar prominente. Era un personaje que controlaba el aparato. Eso incluye, sin duda (es inconcebible lo contrario), estar al tanto de las enormes irregularidades asociadas a las finanzas vaticanas. Recordemos que además estas vienen de lejos y que, como documentó David Yallop en su libro En el nombre de Dios, le costaron la vida a Juan Pablo I, tras lo cual nunca se ha procedido a una limpieza a fondo dentro del Vaticano. Todo lo cual es imposible que no lo tuviera en cuenta B16 desde el comienzo de su reinado (desde mucho antes, en realidad).
Pero es que además quienes presentan a Ratzinger como ese “Robin Hood” no aducen nada concreto que haya hecho y que sea realmente revolucionario. Todo lo más, mencionan cuestiones menores como algún cambio de nombres al frente de la Banca Vaticana (¿poner a un directivo opusdeísta procedente del Banco Santander al frente del IOR, como hizo B16 en 2009, puede tranquilizar a quien espera que se acabe con el blanqueo de dinero?). Nada rompedor de verdad, como hubiera sido sacar todos los trapos sucios e investigar hasta el final todos los chanchullos ya denunciados de antiguo por Yallop y muchos otros. No ha habido nada ni remotamente comparable a eso. Más que de valentía, como han hablado tantos, ¿no se podría hablar como mínimo de cobardía? Máxime si al renunciar ni siquiera es capaz de proclamar que lo hace porque no le dejan otra opción.
Daniel Estulin, todo un “crítico” del Sistema (incluso del Vaticano), tampoco se ha quedado atrás a la hora de encomiar el gesto de renuncia papal. Atribuye esta a una «lucha a muerte entre la masonería y la fe católica» y añade que el Vaticano es «uno de los principales enemigos de algunas de las sociedades secretas más poderosas del mundo». Abona así la vieja idea victimista de que los masones odian a muerte a la ICR, tesis cultivada a menudo por los propios portavoces de esta (ver aquí un análisis basado en ejemplos aún recientes). Por supuesto, Estulin no ofrece la más mínima prueba de sus afirmaciones.
Al margen de ello, es conocido que la masonería vaticana constituye una de las corrientes de la Curia desde hace muchos años (otra, poderosa sobre todo desde Juan Pablo II, es el Opus Dei). El hecho está bien documentado en los libros de los “Discípulos de la Verdad” (etiqueta usada por autores que sin duda conocen esos ambientes por dentro) Mentiras y crímenes en el Vaticano y A la sombra del papa enfermo. Pero no sería tanto una corriente infiltrada como una tendencia perfectamente asimilada (o sea, que sus miembros serían tan vaticanos con todas las de la ley como los ajenos a la misma) y tenida en cuenta a la hora de llegar a consensos decisorios y electivos. De hecho, hay en tiempos cercanos antecedentes de dirigentes masones de la Curia vinculados al papa. Tal fue seguramente el caso del arzobispo y delincuente Marcinkus (ver 1, 2 y 3), por quien veló nada menos que el propio Wojtyla, el mismo que había nombrado al Opus “prelatura personal” suya.
No más creíble es la leyenda de B16 como “limpiador” de los escándalos de pederastia. Está sobradamente probado, pese a los esfuerzos censores de la ICR (reflejados p. ej. en la Wikipedia), que el propio Ratzinger, junto con JPII, se dedicó a encubrir tales casos, cumpliendo así el derecho canónico de la ICR. Especial interés tiene el artículo del filósofo y periodista italiano Paolo Flores d'Arcais, publicado hace escasos años, en el que resumía la responsabilidad de Wojtyla y Ratzinger en dicho encubrimiento, y además lo hacía citando (involuntarios) reconocimientos vaticanos (ver también). Una responsabilidad que requirió que Obama, el emperador, garantizase la inmunidad de B16 para que este no fuese llamado a declarar, al menos como testigo, por un tribunal estadounidense.

Primeras conclusiones
Con semejante currículum, B16 solo habría sido realmente “revolucionario y limpiador”, como lo pinta Frattini, si hubiera empezado por confesar sus propias culpas. Pero no lo hizo –¡aunque todavía está a tiempo!–, y tal omisión constituye la auténtica medida de su sinceridad en este asunto, así como una señal de hasta dónde está dispuesto a llegar el Vaticano en las reparaciones correspondientes (lo que no obsta para que se hayan pagado cuantiosas indemnizaciones, forzadas por la enorme magnitud adquirida por los escándalos). ¿De veras se ha priorizado a las víctimas?
Nuestras reflexiones previas delatan la superficialidad de muchos “análisis periodísticos” a la hora de enjuiciar a B16 en el ocaso de su reinado, así como al indagar en las claves de su renuncia al puesto. Esos textos parecen motivados más por una reverencia mal entendida que por el respeto a la verdad y la justicia. Aún hemos de ver, sin embargo, cuál puede ser la verdadera razón de la renuncia de Ratzinger. Lo haremos, Dios mediante, en la segunda y última parte de este artículo (donde habrá que hablar de la importancia de B16 en la política internacional de nuestros días; un factor sorprendentemente relegado –en el mejor de los casos– por los “análisis” susodichos).
Fuente(y sigue):
http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/2013/2/22/-un-papa-abandona-ii-ii-paso-al-frente

sábado, 16 de febrero de 2013

ROSARIO,EN DONDE LAS MIERDAS SIN CÓDIGO SE ENTREVERAN CON LA YUTA Y LOS JUECES SON CADA VEZ MAS CORTESANOS


EL QUEMADITO Y EL QUEMADO RODRIGUEZ



HOMICIDIOS EN ROSARIO

Carta al hijo del Pantera después de la muerte del Quemadito

Para entender qué pasa en Rosario, en donde la tasa de homicidios por narcotráfico triplica a la media del país, es necesario ponerle vidas a los hechos. La historia de los Quemados, el Pantera y su hijo, marcada por la muerte y la violencia, impacta porque muestra la cadena de complicidades del narcotráfico y, también, porque se están matando entre vecinos.

Hace justo cuatro años mataron a tu viejo, Juan Domingo Cano, y te persiguieron después de cargárselo de cuatro tiros en la espalda. Te amenazaron a vos, a tu mujer, a tu madre, a tus hijos, y lo denunciaste y nunca nadie, ni la policía, ni la justicia, te quisieron ayudar. Los testigos del crimen de tu padre desaparecieron --o porque alguien los borró del mapa, o porque huyeron después de una advertencia. Todos miraron para otro lado y te quedó claro que en Rosario la mafia manda. Por eso el día en que mataron a Maximiliano Rodríguez, el Quemadito, ese que los testigos dijeron le disparó a tu viejo, pensaste; qué satisfacción. No te dijiste a vos mismo qué felicidad, porque al Quemadito lo conocías de pibe y era un ser humano, una vida, pero sí dijiste qué satisfacción, qué tranquilidad.

A tu padre le decían el Pantera, de joven fue boxeador, y laburó hasta que lo despidieron por reclamar sueldos impagos en Newell’s; o al menos eso te dijo él. Era vigilador en el predio de Bella Vista y a veces hacía de culata del presidente Eduardo López; lo acompañaba a la cancha cuando estaba todo mal con la barra, o a tribunales, cuando tenía algún embrollo judicial. Creciste, como tus seis hermanos, al lado de un hombre grande, de pelo largo, de manos importantes, ancho, sin miedo, que te metía por el vestuario a ver los partidos de tu equipo. Ahora, con el cuerpo del enemigo frío, con el Quemadito muerto; con el Quemado, Sergio Rodríguez, su padre, preso por la masacre de hace un año; te sentás al fin a hablar, a contar este tiempo pasado, a ver si comprendemos qué pasa en Rosario. Con tu historia y la del Quemadito capaz que se entienda algo de esa violencia, de ese joven muerto cada 30 horas al que parecen acostumbrarse los socialistas, el gobernador, los sucesivos ministros y los jefes policiales enriquecidos.

Te llamás Juan Andrés Cano, y sos el hijo de Juan Domingo “Pantera” Cano. Cumpliste los 34 y tenés muy claro cómo se fue pudriendo en tu barrio, el populoso Alvear al que algunos le temen. De chico no se veía tanto transa, no había esta profusión de kioscos de merca y de faso. Sabés que el crimen que hizo estallar todo no fue el de tu viejo, que no tuvo gran repercusión y quedó impune, sino que fue la masacre del año nuevo del 2012, cuando el Quemado y otros cuatro llegaron a cobrarse los tiros que otra banda le había dado al Quemadito. El Quemadito había baleado a Facundo Osuna, un pibe de 17, hacía tres días. Esa noche los vecinos que siempre te alertaban cuando aparecía el Quemadito vinieron a avisarte que rondaba en el BMW del padre con la metra FMK3 a la vista de todos; porongueaba con ganas. Algunos hasta te dijeron que tiró al pedo en una zanja para puro mostrar que mandaba en el barrio.
"Con tu historia y la del Quemadito capaz que se entienda algo de esa violencia, de ese joven muerto cada 30 horas al que parecen acostumbrarse los socialistas, el gobernador, los sucesivos ministros y los jefes policiales enriquecidos."

Por las dudas, vos que estabas cenando con tu familia en la vereda, a la vuelta de tu casa, te metiste con todos adentro. El Quemadito no le había dado importancia a los amigos de Osuna. A la una y media de la mañana le vaciaron un cargador desde una moto mientras manejaba el BM. Para entonces esos vecinos que hasta el 2003 vivían de changas en una casa más humilde que la de ustedes, ya  habían acumulado otro BM negro, un Peugeot 307 gris, un Fiat 147 color crema, un Ford Focus gris, un Peugeot 206 bordó, un Megane cupé gris, otro de cuatro puertas color champagne y un Escarabajo rojo. Además de la Kangoo blanca que usaban cuando se movían en banda hacia alguna venganza.

Ese 1 de enero vos ya dormías cuando el Quemado salió en  la Kangoo en busca de los que habían querido matarle al hijo. Era la madrugada. Los tres pibes que cayeron por la ametralladora del Quemado no eran transas, ni soldados, ni tenían nada que ver con esa guerra: eran militantes del Frente Darío Santillán. Supiste eso al día siguiente y el miedo te volvió. Reviviste la muerte de tu padre. Fueron días raros: por un lado la tristeza por los pibes, y esa sensación de alivio cuando casi se la dan al Quemadito. Estuvo internado varios días. Le dieron tres tiros, el cuarto le rozó la nuca, le destruyeron el auto, estuvo en terapia, grave, pero ninguno lo terminó de liquidar. No lo mataron, pensaste, pero por lo menos queda preso. Y quedó: lo acusaron del intento de homicidio de Osuna. Y luego, después de pasar varios meses prófugo, cayó el padre, por la masacre. Pasaste el último año un poco más tranquilo.

Tu viejo, vos estás convencido, era un buen tipo, pero lo empezaron a ensuciar en ese año maldito: no sabés quién, pero en el 2008 alguien largó que el Pantera estaba creído y arañaba la idea de volverse jefe de la barra. Había estado desde el 95 al 2003 trabajando en el predio donde entrena el equipo, y a pesar del despido siguió entrando gratis a la cancha y arreando gente. Hasta cuarenta vecinos solía llevar un domingo de partido local: vos decís que eran pibitos, señoras, gente grande, que no eran barras. Y la verdad que los que conocen la interna de la hinchada no creen que haya tenido capacidad para pretender semejante cosa, sobre todo teniendo en cuenta que el que mandaba era el Pimpi Camino, al que terminaron bajando de un tiro en la puerta hace dos años. El Pimpi, lo saben en Rosario los que se equivocaron con él, apenas notaba que le podías mirar con cariño el trono, te mandaba a poner y no entrabas más en la cancha. Igual, vos mismo sabés que tu viejo peleó desde pibe, y no solo por boxeador: a los 18 le dieron un balazo en la cintura y tuvo que dejar el ring. Después se dedicó a entrenar a otros, y siguió dándole a la soga, por estar en forma, hasta grande. Murió de 49.

Cuando en 2008 corrió aquel rumor ni tu viejo ni vos se imaginaron que le costaría tan caro. La insidia tiene un poder que persiste en el tiempo. Como sea, fue duro para el, y para vos, que entre quince le dieran una paliza y le dijeran: “no te queremos ver nunca más acá, mucho menos atrás del arco”. Ese día te quedó claro que el Quemado y el Quemadito, por más vecinos y conocidos, por más que si se encontraban en la verdulería conversaban con el Pantera, serían para siempre tus enemigos. Unos días después, medio recuperado de los golpes, tu viejo fue hasta la casa del Quemado y lo molió a palos. El Quemado quedó resentido, y con miedo. Nada peor que un transa en ascenso con miedo. Si se encontraban en la panadería, el Quemado salía corriendo. Y le mandaba a la policía. Los de la 18 le decían, a ver Pantera, ¿estás armado? Y a vos te daba risa que tu viejo les contestara: ‘Eh, cada vez que vaya a hacer un mandado me vas a parar’. Vos sabías que el Quemado tenía todo el apoyo de la policía de Rosario, y que ya tenía su bandita.

Por eso no te sorprendió que pasaran unos meses y tu viejo se viera de cerca con la muerte. Estaba sentado en un tapial del barrio, en el cumpleaños de un amigo, tocando la guitarra. Siempre te encantó que fuera músico además de boxeador. Rasgueaba la viola haciendo chacareras, zambas, escondidos. Tu viejo te contó después que vio al Quemado pasar despacio en el Renault 9 bordó. Y entre medio de los invitados apareció un pibe que sacó un arma y le dio seis tiros, cinco en las piernas y uno en el costado derecho de la cintura. El guacho no tenía más de 18, pero sabía hacer su trabajo. Esto te lo manda el Quemado, le dijo. Entonces, por primera vez, supiste que tu viejo también podía arrugar. El Quemado había crecido. Ya se movía en autos nuevos. El Quemadito ya no se juntaba con los pibes del barrio. Era habitué de Yamper, el boliche de cumbia donde van los que la mueven. Para colmo, tu viejo quedó rengo.
"Ese día te quedó claro que el Quemado y el Quemadito, por más vecinos y conocidos, por más que si se encontraban en la verdulería conversaban con el Pantera, serían para siempre tus enemigos."

Hay gente que por un solo tiro que le pasa cerca se muda de casa. Hay tipos que por un afano, alquilan en otro barrio. Es raro que tu viejo a pesar de que los siguieron amenazando tuviera miedo pero no se moviera. Tampoco quiso denunciar. Sabía que la 18 laburaba con los Quemados. Vos mismo no pasaste más por la taquería; ni por la puerta, ni por la esquina. Llamaban a su casa y le decían a tu vieja que le iban a matar a la hija, a tu hermana. No te sorprendió que cuando averiguaron por el llamado viniera de un almacén que es del padrino del Quemadito. Meses después vos estabas en tu casa, casi a la medianoche. Era el día de los enamorados. Como ayer. Quizás era lo que festejaban en la casa de esos amigos que lo llamaron varias veces para que fuera con la guitarra, hasta que lo convencieron. Él remontó en bicicleta por la calle Biedma. Nadie te saca de la cabeza que fue mala suerte que se cruzara, entre Richieri y Suipacha, con un colectivo lleno de hinchas que venían de la Bombonera, donde Newell’s le había ganado a Boca 2 a 0 el día que Palermo volvió de la rotura de ligamentos. Detrás del bondi estaba el 206, con el Quemado en el volante, el Quemadito afuera, apoyado del lado del acompañante. Atrás, dos o tres que nadie identificó.

Vos estabas en tu casa cuando llegó un vecino con la noticia. Corriste con algunos de tus hermanos hasta el lugar y lo encontraste tirado. El colectivo y el auto ya no estaban. Nadie se había atrevido a llevarlo a un hospital. Nunca te vas a olvidar de tu viejo moribundo bajo la luz nocturna de ese verano, ni de la cara de ese rubiecito que estaba en cueros y te dijo que lo había visto todo, que él conocía a los que disparaban, que eran de la calle Dr Riva, la calle de los Quemados. Tampoco de la única vecina que se atrevió a hablarte y vio todo desde su ventana. Ella escuchó cuando el Quemadito le dijo al padre: ahí está el Pantera. En la mano, vio la vecina, el Quemadito tenía un fierro de caño largo, que no le funcionó. Entonces, supiste por la mujer, el Quemado le alcanzó una 9 mm a su hijo, y lo alentó: tomá, tomá, como quien pasa un trago. Vos estás seguro que tu viejo no vio ni escuchó cuando los verdugos lo mataron. Iba hacia una fiesta; seguro pensaba en canciones, en melodías.  
Esa noche tenías todos los sentidos en alerta, aunque la muerte suele dejarlo a uno como en un limbo. Y todavía pareciera que escuchás al policía que le preguntó al rubiecito, ¿vos viste todo? Porque enseguida lo subieron al patrullero del comando y se lo llevaron a la comisaría, supuestamente a declarar. Lástima que el pibe no volvió a aparecer por el barrio, se esfumó. Lo viste irse en el patrullero con la remera de Central, orgulloso der ser un canalla testigo del crimen de un leproso. Por eso estaba dispuesto a contarlo todo. Se debe haber arrepentido. A la testigo le pasó lo mismo. Vos estás convencido de que declaró una vez en tribunales y contó todo. Pero cuando la volvieron a llamar, ya no fue. Fue la madre a decir que la habían amenazado y que ella se había mudado a Mar del Plata. Y a pedir que no la buscaran, que tenía miedo, prefería callarse. Te quedaste sin testigos.

En algún momento el miedo se te hizo hábito. No sé si fue cuando decís que el Quemado pasó en la moto, por Crespo y 24 de septiembre, la puerta de la herrería donde trabajabas y te dijo: si me seguís  batiendo la cana te voy a matar como lo maté a tu papá. O fue cuando renunciaste al laburo para encerrarte en tu casa. Tenías razón: cuatro días después tus compañeros te contaron que el Quemadito con el Teletubi –que ahora está preso por la masacre—fueron hasta la herrería y preguntaron: ¿Cano a qué hora entra? Para luego dejarte el mensaje: decile que cuando lo enganchemos lo vamos a matar. No sé si fue al final, cuando estabas esa madrugada con tu esposa y escuchaste música desde afuera, miraste por la ventana y eran ellos, los Quemados. Entonces te escondiste en el techo y esperaste que se fueran, pero alcanzaste a escuchar la discusión. El Quemadito estaba al volante, con una gorrita y una remera celeste. El Quemado tenía la puerta abierta, estaba recostado con un pie afuera del lado del acompañante. Vos le reconociste la voz finita al Quemado que le decía al hijo: Vamos a mandarnos adentro. Y al hijo, por suerte, decir: "No, si ya va a salir". Hasta que se cansaron y se fueron.

La muerte de tu viejo fue un punto de cambio en el crecimiento de los Quemados. Si es como te cantaron los testigos, lo hicieron ante toda la barra leprosa. Lo supiste cuando luego te dijeron los vecinos cómo se andaban peleando la autoría del crimen: en una esquina, el Quemadito se jactaba: yo lo bajé al Pantera. En la otra, el padre lo desmentía: fui yo. La espectacularidad de la muerte narco es lo que le da sentido a la  escalada violenta. Cuando un capito miserable quiere darse corte en un barrio y demostrar que la tiene más larga que el resto porque le paga a la policía suele matar con ruido. La muerte de tu padre sigue esas reglas: fue el azar el que hizo que se topara con sus asesinos ante un público tan pertinente como el de la hinchada. La escena no fue azarosa: el tiro por la espalda, la demostración de impunidad, la armas listas, el fútbol en el medio. Después de esa muerte los Quemados tuvieron un año de prosperidad. Supiste, como todos en el barrio, que tenían entre seis y ocho kioscos. Y lo saben los que no son corruptos en la infectada policía santafecina: ese era el mercado que los Cantero, la banda más poderosa del tráfico local, y los propios comisarios narcos, le dejaban manejar con soltura a los Quemados.
"Cuando un capito miserable quiere darse corte en un barrio y demostrar que la tiene más larga que el resto porque le paga a la policía suele matar con ruido."

Lo que quizás no sepas es que todo está tarifado. Al menos así lo dicen en la propia santafesina; así lo confiesa uno de los que no se prende, sentado en su despacho: “A veces después de toda la investigación llegás a hacer el allanamiento y a lo mejor hacés papa, como decimos nosotros. Llegás y no encontrás nada, o muy poca droga, algún menor de edad. Eso es porque alguien levanta un teléfono y avisa”. Lo dice con un mapa de Rosario a sus espaldas, un mapa en el que hay marcas que no sirven para nada. Quizás vos no lo sepas pero en Rosario, dice este policía tan poco común, “el llamado puede salir del propio Tribunal Federal o de la Brigada de Inteligencia que hace la investigación”. Y si le preguntás en confianza al policía que no está en el juego, hasta te dice la tarifa: “Levantar un teléfono cuesta 30 mil pesos. Si el aviso se hace dos días antes puede valer hasta 50 mil. Cada kiosco paga entre 15 y 20 lucas por mes a la comisaría del barrio”. En la causa judicial paralela a la del triple crimen que investigó la complicidad de la cana queda claro que el Quemado estaba protegido por la comisaría 15 y la Zona de Inspección 3, que es la que tiene a cargo todas las taquerías de la zona sur. Nada te sorprende, ¿verdad?

Fin de año no suele ser tranquilo para vos. Casi a fines de diciembre el Quemadito salió en libertad y te lo llegaron a contar: andaba dando vueltas por el barrio, volvía a hacerse el poronga. Quiso apretar a la familia de los pibes de su banda que mandaron al frente al Quemado por la masacre. Como si alguien lo hiciera por vos, el padre de uno le dio una paliza. Lo que no sabías es que el Quemadito estaba en la mira de demasiados. Y que en la justicia ya sabían que desde la cárcel intentaba rearmar el negocio de su padre. Se preparaba para reconstruir la banda que habían logrado tener: en las escuchas telefónicas que tienen los fiscales aparece queriendo instalar una cocina de cocaína para tener su propia mercancía. Era lógico: había perdido la impunidad que tenía en la época en que murió tu padre. Eso sí, dinero no le faltaba. Vivía en un departamento de siete mil pesos mensuales en la Avenida Pellegrini. Se movía en un Astra cero kilómetro.

Con el Quemadito en la calle dejaste de dormir bien. El alivio casi te llega cuando el 28 de enero dos pibes pasaron caminando por la puerta de la casa de su novia, Sofía Laffatigue, y le dispararon. Con un solo tiro en la pierna lo dejaron en muletas. Esas son las que llevaba el 5 de febrero. Eran las seis y media de la tarde. Había entrado a buscar plata en un cajero del centro, en Corrientes y Pellegrini. Estaba desarmado. Seguía el destino del hijo del transa; un camino cerrado, hecho del mandato del no te rendirás. Ni sabiendo que lo buscaban unos y otros, ni consciente de que los Cantero ya no le darían juego, y que en la policía la protección se había perdido, se pudo cuidar. El asesinato del que te enteraste por tu hermano luego fue un ejemplo de crimen organizado hasta para el juez de la causa. Limpito. Sin que los sicarios corrieran riesgos. El Quemadito apenas alcanzó a ver el brillo del arma a centímetros de la cabeza. En la vereda quedó su gorra, intacta solo en la visera, manchada de muerte, estallada, contra el piso. Cuando tu hermano te lo dijo prendiste la tele, y viste en Canal 5 la noticia. Ya se habían llevado el cuerpo en una ambulancia. Ya habían calmado a la novia que gritaba. Ya se habían dispersado los curiosos. Y a vos, hijo del Pantera, ya te había dado esa sensación tan rara, esa satisfacción parecida a la paz de los muertos.

Investigación: Sebastián Ortega y Equipo Cosecha Roja.
Fuente:http://www.telam.com.ar/notas/201302/7716-carta-al-hijo-del-pantera-despues-de-la-muerte-del-quemadito.html

viernes, 15 de febrero de 2013

EL SHOCK DE BONAFINI





SUSANITA CON EL JABÓN CADÚM ESRA MAS CREÍBLE



Oyohervido encana a los hermanos parricidas por el affaire de algunos pocos millones (comparado con las regalías que varias casas matrices giran al exterior), y mas de un estúpido se rasgará las vestiduras reclamando y declamando la ausencia de justicia o cierto grado de anuencia de los amanuenses que en esta patria regada por dios melindren semejantes personajes con olor a podrido sin que les moleste el fino olfato.
Ahora vendrán caras extrañas dice el tango,y un aluvión de deditos acusadores que traspasará los cuerpos de los hermanos directo a las viejas y en especial a una, mujer dolida y reblandecida en su imperdonable actitud de acompañarse de por lo menos de pares para entenderse pues tácitamente los unía un sufrimiento y buscar el bálsamo en una buena obra que atempere pérdidas con alegrías compartidas dando,dando y encausando recursos para los menos favorecidos.
Yo siempre estuve en contra,los monumentos vivientes deben seguir en su condicíón,como ejemplos de fuerza y sin dirección política;que haríamos sin ellas,sin ese faro indicador,sin su dolor y su advertencia.ó sus sentidos
La candidez de Bonafini es inentendible,o entendible si de alguna manera el discurso del parricida la sedujo y cayó rendida a los cantos de sirena de un sicópata tumbero de first class y eso omnubiló y cagó su posición como referente transformando una gran pena acumulada en síntesis de lo palpable.
7oo millones de mangos es mucha plata.
Mas cuando el degenerado volaba en jet privado,navegaba en unos barcos de puta madre y amasó una fortuna engilando a gente de buena fe y bolsillo escaso.
Me pisoteó el corazón.


martes, 12 de febrero de 2013

LA BUENDASAGA ONDASOGA ROSARIGASINA


LOS SECRETOS DE LUGARES DEL ROSARIO VERDADERO


Soy asiduo concurrente al boliche del Dani,un maxikiosco que convoca lo mas variado de la fauna autóctona enclavado en una esquina de Barrio Industrial,y esa mezcla al atardecer de oasis balsámico mas el desfile de bellezas que te hacen sacar músculos de los ojos, convoca los mas diversos personajes que llegan cansados del laburo,o perseguidos por la yuta después de alguna tropelía,fanáticos de ñúvel y central,aburridos de relaciones desgastadas,sabelotodos,fumeros,catorces,amigotes y afines,cosa que difícilmente haya tenido esta intensidad en El Cairo con Fontanarrosa y Serrat juntos.
Hay que sentarse en la vereda bajo uno de los árboles que(valga la redundancia) enarbola la onda del lugar:


Algunas vez vieron un árbol así?(en segundo plano se ve la prolongación hecha realidad de una verdadera máquina devoradora de kilómetros y mas atrás una alegoría al glorioso club de fútbol decano de Argentina)
La magia reside en la proporción de escabio,nunca es poco ni tampoco demasiado y no faltan los desubicados que beben gaseosas ligth pero igual se prenden comentando las noticias del día,puteríos del barrio,la transmutación del alma en sustanciación semiencarnada en fantasmas y como no,política.
Concurren músicos como estos:  youtu.be/LVgJ8OuXyqU , con mas talento que suerte,y las viejas del barrio compran golosinas a sus nietos,pastillas para el mal aliento y para los dolores del tiempo que tienen encima.
A veces concurren sujetos deleznables, como esta yunta que las malas lenguas dicen que son pareja,a mi me parecen pajeros.


Todo esto viene a ser una advertencia,después de ver a doctores renegar los dogmas aprendidos,maridos bravos totalmente sometidos,sacerdotes bailado sobre crucifijos,ebrios negar al alcohol,vagos dispuestos a trabajar,drogones tirando el pelpa,y la mina mas despampanante regalándose al mas feo de los fieros;ahora si te gusta la aventura llegate al boliche del Dani,seguro que te quedás sorprendido/a,aparte de quedarte sin miedos se te va a pegar el rosarigasino peor que un tatuaje,quedás marcado de por vida.
Están avisados e inviados.




lunes, 11 de febrero de 2013

Y COMO NO IBA A RENUNCIAR RATZI?


Su pontificado es en extremo populista y la actitud no cayó bien en algunos sectores del Opus.

domingo, 27 de enero de 2013

HOMEOPATÍA DE URGENCIAS


El tema no lo tocó Pacho en su programa" ¿Que hubiera pasado si...? "
Aquí le damos lugar a una visión si la medicina no alopática manejara un hopital de urgencias.

martes, 22 de enero de 2013

EL THINK TANK GLOBAL


Doctora Ghislaine Lanctôt

La Mafia Médica, el  de crear enfermedades 
“La Mafia Médica” es el  del libro que le costó a la  Ghislaine Lanctot su expulsión del colegio de médicos y la retirada de su licencia para ejercer medicina. Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el Sistema Sanitario y la industria farmacéutica. 

El libro expone, por una parte, la errónea concepción de la salud y la enfermedad que tiene la sociedad occidental moderna, fomentada por esta mafia médica que ha monopolizado la salud pública creando el más lucrativo de los negocios. 

Además de tratar sobre la verdadera naturaleza de las enfermedades, explica cómo las grandes empresas farmacéuticas controlan no sólo la investigación sino también la docencia médica, y cómo se ha creado un Sistema Sanitario basado en la enfermedad en lugar de en la salud, que cronifica enfermedades y mantiene a los ciudadanos ignorantes y dependientes de él. El libro es pura artillería pesada contra todos los miedos y mentiras que destrozan nuestra salud y nuestra capacidad de autorregulació n natural, volviéndonos manipulables y completamente dependientes del sistema. A continuación, una estupenda entrevista a la autora que realizó Laura Jimeno Muñoz para Discovery Salud: 

Medicina significa negocio 

La autora de La mafia médica acabó sus estudios de Medicina en 1967, una época en la que -como ella misma confiesa- estaba convencida de que la Medicina era extraordinaria y de que antes del final del siglo XX se tendría lo necesario para curar cualquier enfermedad. Sólo que esa primera ilusión fue apagándose hasta extinguirse. 

-¿Por qué esa decepción? 

Porque empecé a ver muchas cosas que me hicieron reflexionar. Por ejemplo, que no todas las personas respondían a los maravillosos tratamientos de la medicina oficial. Además, en aquella época entré en contacto con varios ’terapeutas suaves’ -es decir, practicantes de terapias no agresivas (en francés Médecine Douce) - que no tuvieron reparo alguno en abrirme sus consultas y dejarme ver lo que hacían. Y llegué pronto a la conclusión de que las medicinas no agresivas son más eficaces, más baratas y, encima, tienen menores efectos secundarios. 

-Y supongo que empezó a preguntarse por qué en la Facultad nadie le había hablado de esas terapias alternativas no agresivas 

Así es. Luego mi mente fue más allá y empecé a cuestionarme cómo era posible que se tratara de charlatanes a personas a las que yo misma había visto curar y por qué se las perseguía como si fueran brujos o delincuentes. Por otra parte, como médico había participado en muchos congresos internacionales -en algunos como ponente- y me di cuenta de que todas las presentaciones y ponencias que aparecen en tales eventos están controladas y requieren obligatoriamente ser primero aceptadas por el ’comité científico’ organizador del congreso. ¿Y quién designa a ese comité científico? Pues generalmente quien financia el evento: la industria farmacéutica. ¡Sí, hoy son las multinacionales las que deciden hasta qué se enseña a los futuros médicos en las facultades y qué se publica y expone en los congresos de medicina! El control es absoluto. 

-Y eso fue clarificador para usted… 

Y tanto. Darme cuenta del control y de la manipulación a la que están sometidos los médicos -y los futuros médicos, es decir, los estudiantes- me hizo entender claramente que la Medicina es, ante todo, un negocio. La Medicina está hoy controlada por los seguros -públicos o privados, da igual- porque en cuanto alguien tiene un seguro pierde el control sobre el tipo de medicina al que accede. Ya no puede elegir. Es más, los seguros determinan incluso el precio de cada tratamiento y las terapias que se van a practicar. Y es que si miramos detrás de las compañías de seguros o de la seguridad social... encontramos lo mismo. 

-El poder económico 

Exacto, es el dinero quien controla totalmente la Medicina. Y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio es ganar dinero. ¿Y cómo ganar más? Pues haciendo que la gente esté enferma.... porque las personas sanas no generan ingresos. La estrategia consiste, en suma, en tener enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos paliativos, es decir, para tratar sólo síntomas; medicamentos para aliviar el dolor, bajar la fiebre, disminuir la inflamación.. . pero nunca fármacos que puedan resolver una dolencia. Eso no es rentable, no interesa. La medicina actual está concebida para que la gente permanezca enferma el mayor tiempo posible y compre fármacos; si es posible, toda la vida. 

Un sistema de enfermedad 

-Infiero que ésa es la razón de que en su libro se refiera al sistema sanitario como ’sistema de enfermedad’ 

Efectivamente. El llamado sistema sanitario es en realidad un sistema de enfermedad. Se practica una medicina de la enfermedad y no de la salud. Una medicina que sólo reconoce la existencia del cuerpo físico y no tiene en cuenta ni el espíritu, ni la mente, ni las emociones. Y que además trata sólo el síntoma y no la causa del problema. Se trata de un sistema que mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia, y al que se estimula para que consuma fármacos de todo tipo. 

-Se supone que el sistema sanitario está al servicio de las personas 

Está al servicio de quien le saca provecho: la industria farmacéutica. De manera oficial -puramente ilusoria- el sistema está al servicio del paciente pero, oficiosamente, en la realidad, el sistema está a las órdenes de la industria que es la que mueve los hilos y mantiene el sistema de enfermedad en su propio beneficio. Se trata, en suma, de una auténtica mafia médica, de un sistema que crea enfermedades y mata por dinero y por poder. 

-¿Y qué papel juega el médico en esa mafia? 

El médico es -muchas veces de forma inconsciente, es verdad- la correa de transmisión de la gran industria. Durante los 5 a 10 años que pasa en la Facultad de Medicina el sistema se encarga de inculcarle unos determinados conocimientos y de cerrarle los ojos a otras posibilidades. Posteriormente, en los hospitales y congresos médicos, se les refuerza en la idea de que la función del médico es curar y salvar vidas, de que la enfermedad y la muerte son fracasos que debe evitar a toda costa y de que la enseñanza recibida es la única válida. Además se les enseña que el médico no debe implicarse emocionalmente y que es un ’dios’ de la salud. De ahí que incluso exista caza de brujas entre los propios profesionales de la medicina. La medicina oficial, la ’científica’, no puede permitir que existan otras formas de curar que no sean serviles al sistema. 

-El sistema, en efecto, pretende hacer creer que la única medicina válida es la llamada ’medicina científica’, la que usted aprendió y de la que ha renegado. Precisamente en el mismo número en que va a aparecer su entrevista publicamos un artículo al respecto 

La medicina científica está enormemente limitada porque se basa en la física materialista de Newton: tal efecto obedece a tal causa. Y, por ende, tal síntoma precede a tal enfermedad y requiere tal tratamiento. Se trata de una medicina que además sólo reconoce lo que se ve, se toca o se mide y niega toda conexión entre las emociones, el pensamiento, la conciencia y el estado de salud del físico. Y cuando se la importuna con algún problema de ese tipo le cuelga la etiqueta de ’enfermedad psicosomática’ al paciente y le envía a casa tras recetarle pastillas para los nervios. 

-Es decir, que a su juicio, la medicina convencional sólo se ocupa de hacer desaparecer los síntomas. 

Salvo en lo que a cirugía se refiere, los antibióticos y algunas pocas cosas más, como los modernos medios de diagnóstico, sí.. Da la impresión de curar pero no cura. Simplemente elimina la manifestación del problema en el cuerpo físico pero éste, tarde o temprano, resurge. 

-A su juicio, pues, dan mejor resultado las llamadas medicinas suaves o no agresivas 

Son una mejor opción porque tratan al paciente de forma holística y le ayudan a sanar... pero tampoco curan. Mire, cualquiera de las llamadas medicinas alternativas constituyen una buena ayuda pero son sólo eso: complementos. Porque el verdadero médico es uno mismo. Y cuando uno es consciente de su soberanía sobre la salud deja de necesitar terapeutas. El enfermo es el único que puede curarse. Nadie puede hacerlo en su lugar. La autosanación es la única medicina que cura. La cuestión es que el sistema trabaja para que olvidemos nuestra condición de seres soberanos y nos convirtamos en seres sumisos y dependientes. En nuestras manos está, pues, romper esa esclavitud. 

-Y, en su opinión, ¿por qué las autoridades políticas, médicas, mediáticas y económicas lo permiten? ¿Por qué los gobiernos no acaban con este sistema de enfermedad, costosísimo por otra parte? 

A ese respecto tengo tres hipótesis. La primera es que quizás no saben que todo esto está pasando... pero es difícil de aceptar porque la información está a su alcance desde hace muchos años y en los últimos veinte años son ya varias las publicaciones que han denunciado la corrupción del sistema y la conspiración existente. La segunda hipótesis es que no pueden acabar con ello... pero también resulta difícil de creer porque los gobiernos tienen el suficiente poder. 

-Y la tercera, supongo, es que no quieren acabar con el sistema 

Pues lo cierto es que, eliminadas las otras dos hipótesis, ésa parece la más plausible. Y si un Gobierno se niega a acabar con un sistema que arruina y mata a sus ciudadanos es porque forma parte de él, porque forma parte de la mafia. 

La mafia médica 

-¿Quiénes integran, a su juicio, la ’mafia médica’? 

A diferentes escalas y con distintas implicaciones, por supuesto, la industria farmacéutica, las autoridades políticas, los grandes laboratorios, los hospitales, las compañías aseguradoras, las Agencias del Medicamento, los colegios de médicos, los propios médicos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) -el Ministerio de Sanidad de la ONU- y, por supuesto, el gobierno mundial en la sombra del dinero. 

-Tenemos entendido que para usted la Organización Mundial de la Salud es ’la mafia de las mafias 

Así es. Esa organización está completamente controlada por el dinero. La OMS es la organización que establece, en nombre de la salud, la ’política de enfermedad’ en todos los países. Todo el mundo tiene que obedecer ciegamente las directrices de la OMS. No hay escapatoria. De hecho, desde 1977, con la Declaración de Alma Ata, nadie puede escapar de su control. 

-¿En qué consiste esa declaración? 

Se trata de una declaración que da a la OMS los medios para establecer los criterios y normas internacionales de práctica médica. Se desposeyó así a los países de su soberanía en materia de salud para transferirla a un gobierno mundial no elegido cuyo ’ministerio de salud’ es la OMS. Desde entonces ’derecho a la salud’ significa ’derecho a la medicación’. Así es como se han impuesto las vacunas y los medicamentos a toda la población del globo. 

-Una labor que no se cuestiona 

Claro, porque, ¿quién va a osar dudar de las buenas intenciones de la Organización Mundial de la Salud? Sin embargo, hay que preguntarse quién controla a su vez esa organización a través de la ONU: el poder económico. 

-¿Cree que ni siquiera las organizaciones humanitarias escapan a ese control? 

Por supuesto que no. Las organizaciones humanitarias también dependen de la ONU, es decir, del dinero de las subvenciones. Y, por tanto, sus actividades están igualmente controladas. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras creen que sirven altruistamente a la gente pero en realidad sirven al dinero. 

-Una mafia sumamente poderosa 

Omnipotente, diría yo. Ha eliminado toda competencia. Hoy día a los investigadores se les ’orienta’. Los disidentes son encarcelados, maniatados y reducidos al silencio. A los médicos ’alternativos’ se les tilda de locos, se les retira la licencia o se les encarcela también. Los productos alternativos rentables han caído igualmente en manos de las multinacionales gracias a las normativas de la OMS y a las patentes de la Organización Mundial del Comercio. Las autoridades y sus medios de comunicación social se ocupan de alimentar entre la población el miedo a la enfermedad, a la vejez y a la muerte. De hecho, la obsesión por vivir más o, simplemente, por sobrevivir ha hecho prosperar incluso el tráfico internacional de órganos, sangre y embriones humanos. Y en muchas clínicas de fertilización en realidad se ’fabrican’ multitud de embriones que luego se almacenan para ser utilizados en cosmética, en tratamientos rejuvenecedores, etc. Eso sin contar con que se irradian los alimentos, se modifican los genes, el agua está contaminada, el aire envenenado.. . Es más, los niños reciben absurdamente hasta 35 vacunas antes de ir a la escuela. Y así, cada miembro de la familia tiene ya su pastillita: el padre, la Viagra; la madre, el Prozac; el niño, el Ritalin. Y todo esto, ¿para qué? Porque el resultado es conocido: los costes sanitarios suben y suben pero la gente sigue enfermando y muriendo igual. 

Las autoridades mienten 

-Lo que usted explica del sistema sanitario imperante es una realidad que cada vez más gente empieza a conocer pero nos han sorprendido algunas de sus afirmaciones respecto a lo que define como ’las tres grandes mentiras de las autoridades políticas y sanitarias’ 

Pues lo reitero: las autoridades mienten cuando dicen que las vacunas nos protegen, mienten cuando dicen que el sida es contagioso y mienten cuando dicen que el cáncer es un misterio. 

-Bien, hablemos de ello aunque ya le adelanto que en la revista no compartimos algunos de sus puntos de vista. Si le parece, podemos empezar hablando de las vacunas. A nuestro juicio, afirmar que ninguna vacuna es útil no se sostiene. Otra cosa, que sí compartimos, es que algunas son ineficaces y otras inútiles; a veces, hasta peligrosas. 

Pues yo mantengo todas mis afirmaciones. La única inmunidad auténtica es la natural y ésa la desarrolla el 90% de la población antes de los 15 años. Es más, las vacunas artificiales cortocircuitan por completo el desarrollo de las primeras defensas del organismo. Y que las vacunas tienen riesgos es algo muy evidente; a pesar de lo cual se oculta. Por ejemplo, una vacuna puede provocar la misma enfermedad para la que se pone. ¿Por qué no se advierte? También se oculta que la persona vacunada puede transmitir la enfermedad aunque no esté enferma. Asimismo, no se dice que la vacuna puede sensibilizar a la persona frente a la enfermedad. Aunque lo más grave es que se oculte la inutilidad constatada de ciertas vacunas. 

-¿A cuáles se refiere? 

A las de enfermedades como la tuberculosis y el tétanos, vacunas que no confieren ninguna inmunidad; la rubéola, de la que el 90% de las mujeres están protegidas de modo natural; la difteria, que durante las mayores epidemias sólo alcanzaba al 7% de los niños a pesar de lo cual hoy se vacuna a todos; la gripe y la hepatitis B, cuyos virus se hacen rápidamente resistentes a los anticuerpos de las vacunas. 

-¿Y hasta qué punto pueden ser también peligrosas? 

Las innumerables complicaciones que causan las vacunas -desde trastornos menores hasta la muerte- están suficientemente documentadas; por ejemplo, la muerte súbita del lactante. Por eso hay ya numerosas protestas de especialistas en la materia y son miles las demandas judiciales que se han interpuesto contra los fabricantes. Por otra parte, cuando se examinan las consecuencias de los programas de vacunaciones masivas se extraen conclusiones esclarecedoras. 

-Le agradecería que mencionara algunas 

Mire, en primer lugar las vacunas son caras y le suponen a los estados un gasto de miles de millones de euros al año. Por tanto, el único beneficio evidente y seguro de las vacunas... es el que obtiene la industria. Además, la vacunación estimula el sistema inmune pero, repetida la vacunación, el sistema se agota. Por tanto, la vacuna repetida puede hacer, por ejemplo, estallar el ’sida silencioso’ y garantizar un ’mercado de la enfermedad’ perpetuamente floreciente. Más datos: la vacunación incita a la dependencia médica y refuerza la creencia de que nuestro sistema inmune es ineficaz. Aunque lo más horrible es que la vacunación facilita los genocidios selectivos pues permite liquidar a personas de cierta raza, de cierto grupo, de cierta región... Sirve como experimentació n para probar nuevos productos sobre un amplio muestrario de la población y es un arma biológica potentísima al servicio de la guerra biológica porque permite intervenir en el patrimonio genético hereditario de quien se quiera. 

-Bueno, es evidente que hay muchas cosas de las que se puede hacer un buen o mal uso pero eso depende de la voluntad e intención de quien las utiliza. Bien, hablemos si le parece de la segunda ’gran mentira’ de las autoridades: usted afirma que el Sida no es contagioso. Y perdone, pero así como el resto de sus afirmaciones en este ámbito nos han parecido razonadas y razonables, no hemos visto que argumente esa afirmación 

Yo afirmo que la teoría de que el único causante del sida es el VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida es falsa. Ésa es la gran mentira. La verdad es que tener el VIH no implica necesariamente desarrollar sida. Porque el sida no es sino una etiqueta que se ’coloca’ a un estado de salud al que dan lugar numerosas patologías cuando el sistema inmune está bajo. Y niego que tener sida equivalga a muerte segura. Pero, claro, esa verdad no interesa. Las autoridades nos imponen a la fuerza la idea de que el Sida es una enfermedad causada por un solo virus a pesar de que el propio Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, co-descubridor oficial del VIH en 1983, reconoció ya en 1990 que el VIH no es suficiente por sí solo para causar el sida. Otra evidencia es el hecho de que hay numerosos casos de sida sin virus VIH y numerosos casos de virus VIH sin sida (seropositivos) . Por otro lado, aún no se ha conseguido demostrar que el virus VIH cause el sida, lo cual es una regla científica elemental para establecer una relación causa-efecto entre dos factores. Lo que sí se sabe, sin embargo, es que el VIH es un retrovirus inofensivo que sólo se activa cuando el sistema inmune está debilitado. 

-Por cierto, usted afirma en su libro que el VIH fue creado artificialmente en un laboratorio 

Sí. Investigaciones de eminentes médicos indican que el VIH fue creado mientras se hacían ensayos de vacunación contra la hepatitis B en grupos de homosexuales. Y todo indica que el continente africano fue contaminado del mismo modo durante campañas de vacunación contra la viruela. Claro que otros investigadores van más lejos aún y afirman que el virus del sida fue cultivado como arma biológica y después deliberadamente propagado mediante la vacunación de grupos de población que se querían exterminar. 

-También observamos que ataca duramente la utilización del AZT para tratar el sida 

Ya en el Congreso sobre SIDA celebrado en Copenhague en mayo de 1992 los ’supervivientes del sida’ afirmaron que la solución entonces propuesta por la medicina científica para combatir el VIH, el AZT, era absolutamente ineficaz. Hoy eso está fuera de toda duda. Pues bien, yo afirmo que se puede sobrevivir al sida... pero no al AZT. Este medicamento es más mortal que el sida. El simple sentido común permite entender que no es con fármacos inmunodepresores como se refuerza el sistema inmunitario. Mire, el sida se ha convertido en otro gran negocio. Por tanto, se promociona ampliamente combatirlo porque ello da mucho dinero a la industria farmacéutica. Es así de simple. 

-Hablemos de la ’tercera gran mentira’ de las autoridades: la de que el cáncer es un misterio 

El llamado cáncer, es decir, la masiva proliferación anómala de células, es algo tan habitual que todos lo padecemos varias veces a lo largo de nuestra vida. Sólo que cuando eso sucede el sistema inmunitario actúa y destruye las células cancerígenas. El problema surge cuando nuestro sistema inmunitario está débil y no puede eliminarlas. Entonces el conjunto de células cancerosas acaba creciendo y formando un tumor. 

-Y es en ese momento cuando se entra en el engranaje del ’sistema de enfermedad’ 

Así es. Porque cuando se descubre un tumor se le ofrece de inmediato al paciente, con el pretexto de ayudarle, que elija entre estas tres posibilidades o ’formas de tortura’: amputarle (cirugía), quemarle (radioterapia) o envenenarle (quimioterapia) . Ocultándosele que hay remedios alternativos eficaces, inocuos y baratos. Y después de cuatro décadas de ’lucha intensiva’ contra el cáncer, ¿cuál es la situación en los propios países industrializados? Que la tasa de mortalidad por cáncer ha aumentado. Ese simple hecho pone en evidencia el fracaso de su prevención y de su tratamiento. Se han despilfarrado miles de millones de euros y tanto el número de enfermos como de muertos sigue creciendo. Hoy sabemos a quién beneficia esta situación. Como sabemos quién la ha creado y quién la sostiene. En el caso de la guerra todos sabemos que ésta beneficia sobre todo a los fabricantes y traficantes de armas. Bueno, pues en medicina quienes se benefician son los fabricantes y traficantes del ’armamento contra el cáncer’; es decir, quienes están detrás de la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía y toda la industria hospitalaria. 

La mafia, una necesidad evolutiva 

-Sin embargo, a pesar de todo, usted mantiene que la mafia médica es una necesidad evolutiva de la humanidad. ¿Qué quiere decir con esa afirmación? 

Verá, piense en un pez cómodamente instalado en su pecera. Mientras tiene agua y comida, todo está bien pero si le empieza a faltar el alimento y el nivel del agua desciende peligrosamente el pez decidirá saltar fuera de la pecera buscando una forma de salvarse. Bueno, pues yo entiendo que la mafia médica nos puede empujar a dar ese salto individualmente. Eso sí, habrá mucha gente que preferirá morir a saltar. 

-Pero para dar ese salto es preciso un nivel de conciencia determinado 

Sí. Y yo creo que se está elevando mucho y muy rápidamente. La información que antes se ocultaba ahora es pública: que la medicina mata personas, que los medicamentos nos envenenan, etc. Además, el médico alemán Ryke Geerd Hamer ha demostrado que todas las enfermedades son psicosomáticas y las medicinas no agresivas ganan popularidad. La mafia médica se desplomará como un castillo de naipes cuando un 5% de la población pierda su confianza en ella. Basta que ese porcentaje de la población mundial sea consciente y conectado con su propia divinidad. Entonces decidirá escapar de la esclavitud a la que le tiene sometida la mafia y el sistema actual se derrumbará. Tan sencillo como eso. 

-¿Y en qué punto cree que estamos? 

Pues no sabría cuantificarlo pero pienso que probablemente en menos de 5 años todo el mundo se dará cuenta ya de que cuando va al médico va a un especialista de la enfermedad y no a un especialista de la salud. Dejar a un lado la llamada ’medicina científica’ y la seguridad que propone para ir a un terapeuta es ya un paso importante. También lo es perder el respeto y la obediencia ciega al médico. El gran paso es decir no a la autoridad exterior y decir sí a nuestra autoridad interior. 

-¿Y qué es lo que nos impide romper con la autoridad exterior? 

El miedo. Tenemos miedo a no acudir al médico. Pero es el miedo, por sí mismo, quien nos puede enfermar y matar. Nos morimos de miedo. Se nos olvida que la naturaleza humana es divina, es decir, concebida para comportarnos como dioses. ¿Y desde cuándo los dioses tienen miedo? Cada vez que nos comportamos de manera diferente a la de un dios nos ponemos enfermos. Esa es la realidad. 

-¿Y qué cree que pueden hacer los medios de comunicación para contribuir a la elevación de la conciencia en esta materia? 

Informar sin intentar convencer. Decir lo que sabéis y dejar a la gente hacer lo que quiera con la información. Porque intentar convencerles sería imponer otra verdad y de nuevo estaríamos en otra guerra. Se necesita sólo dar referencias. Basta decir las cosas. Luego, la gente las escuchará si resuenan en ellos. Y si su miedo es mayor que su amor por sí mismos dirán: ’Eso es imposible’. En cambio, si tienen abierto el corazón, escucharán y se cuestionarán sus convicciones. Es entonces, en ese momento, cuando quieran más, cuando se les puede dar más información. 


Fuente:
http://argentina.indymedia.org/uploads/2009/04/la_mafia_m_dica__el_negocio_de_crear_enfermedades.pdf