Transformación ecológica y precariedad económica en una economía marginal. El Gran Chaco argentino, 1890-1950.
Por Adrián Zarrilli*
Trabajo presentado al XXII International Congress of the Latin American Studies Association, Miami, Florida. March 16-18, 2000)
*Univerisdad Nacional de Quilmes, Universidad Nacional de La Plata y CONICET, Argentina
La relación sociedad naturaleza
Existe una estrecha relación entre sociedad y medio ambiente, ya que los mismos son respectivamente subsistemas conformados del sistema global que se condicionan entre sí. Por consiguiente, el desarrollo histórico de una sociedad depende en medida considerable de su base ecológica y de sus recursos naturales, mientras que el tipo y grado de desarrollo afectan directamente esa base ambiental. Por ello resulta prioritario para un análisis bajo esta perspectiva, el reconocimiento exhaustivo de la base actual y potencial de recursos naturales de una sociedad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la propia condición de "recurso" que se le atribuye a algún elemento de la naturaleza depende del conocimiento empírico, tecnológico y científico, tanto como de las prioridades sociales.
Los conocimientos científicos y tecnológicos están dirigidos a reproducir el estilo de desarrollo a corto plazo. La carencia básica es de análisis dinámicos, desde un punto de vista integral, que permitan interpretar dos subsistemas, el social y el natural, y sus interrelaciones. Un análisis integral tiene que incorporar las formas en que la acción antrópica influye sobre los sistemas, el grado en que se modifican algunos de sus atributos como estabilidad, elasticidad, etc, la comprobación de daños, los niveles de artificialización, así como su capacidad de adaptación ante los cambios de factores climáticos.
En ese sentido muchos de los diagnósticos han eludido entrar a fondo en la interpretación de las contradicciones sociedad-naturaleza que se dan en los modos de producción predominantes en nuestro continente. Los enfoques que atribuyen el origen del deterioro de la naturaleza al costo natural del progreso científico y tecnológico encubren la utilización que determinadas fuerzas sociales están haciendo de ella, estas consecuencias no son una fatalidad que esté implícita en el propio progreso, sino el resultado de las formas de desarrollo impulsadas por los sectores y grupos dominantes.
Aunque el hombre sea ,por lo general, quien desencadena con nuevas acciones los cambios en la interacción sociedad-naturaleza, en muchos casos son los cambios catastróficos o evolutivos de la propia naturaleza los que determinan las modificaciones de la sociedad. Sea que esta desencadene los cambios en las interacciones, o que no esté sino reaccionando frente a cambios ambientales, las acciones sociales están de todas maneras condicionadas cultural e históricamente por su experiencia, conocimientos y percepciones acumuladas en cuanto a las acciones mutuas hombre-naturaleza. Uno de los procesos formativos culturales más importantes es precisamente la adquisición de una sabiduría ecológica empírica en relación con las formas permisibles y tolerables de explotación de la naturaleza circundante, de cuya reproducción depende la supervivencia de la población.
Nuestro objetivo central es, entonces, el estudio de esta especialización de los recursos primarios en una región y un momento histórico determinados. Su transformación artificial, sus conflictos, grados de especialización, la racionalidad, la interacción y el deterioro progresivo de los mismos. Pero, primeramente, enunciaremos como abordaron la temática del medio ambiente las versiones clásicas y las alternativas a ellas.
Cada modo histórico de producción, cada sistema económico y social, ha combinado de manera específica el trabajo humano, los saberes, los recursos naturales y los medios de producción con el fin de producir (transformando y a la vez consumiendo recursos naturales), distribuir y reproducir los bienes necesarios en cada momento histórico para la vida. Es por ello que el objetivo esencial de la Historia Ecológica se centra en el conocimiento de la lógica económica, de las normas éticas y culturales propias de cada forma histórica de producción, ya que al influir en las prácticas de los agentes sociales en relación al medio, determinan el menor o el mayor grado de sostenibilidad de la producción. Dicho en otros términos: cada formación social de producción, entendida en su dobre vertiente de explotación del trabajo humano y de la naturtaleza, marca los límites históricamente precisos a la eficiencia en el manejo de los ecosistemas.
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad ambiental y los niveles de vida.
La riqueza forestal y el aprovechamiento de las maderas más buscadas, se constituyó a mediados de la década de 1890, en el atractivo económico más importante para la penetración en la zona del Gran Chaco Argentino. Pero esta incorporación del territorio boscoso a la producción capitalista no fue realizada con control estatal nacional o provincial, por el contrario solamente hubo algunas normativas legales aisladas. Esta situación permitió una explotación extractiva de carácter meramente coyuntural, sin intentar siquiera la reproducción de las materias primas, con los consabidos perjuicios socioeconómicos para la región.
La explotación de los ecosistemas del nordeste argentino resultó totalmente contradictoria con las potencialidades naturales de regeneración del bosque y poco o nada se investigaron las posibilidades de regeneración artificial. Nuevamente es esta forma de explotación la que contrastaba con el conservativo sistema pampeano. La expoliación se basó en la cómplice indiferencia oficial: la política fue dejar hacer: el Estado hizo renuncia de su poder de policía aun cuando las denuncias provinieran de sus propios delegados.
La política ambiental del período considerado en el presente proyecto, puede ser caracterizada como de "inacción"; advirtiendo que durante todo este lapso, se explotaron los bosques con un criterio "minero", es decir, puramente extractivo, sin prever su reposición, lo que de hecho los transformó en un recurso no renovable.
Sí como se dijo, la explotación forestal, no mereció por parte del Estado mayor atención y control, el resultado directo se dejo sentir sobre los bosques que fueron talados, empleando generalmente mano de obra indígena o de zonas limítrofes, sin planificación económica alguna, llevada adelante por particulares a quienes sólo preocupaba su lucro personal o sectorial y que poco parece haber reinvertido en la región degradada. Desde la legislación propuesta por el presidente Nicolás Avellaneda en 1879-80, base de la ley de tierras de 1903 y del decreto del mismo año reglamentario de la explotación de bosques y yerbales, no se adoptaron resoluciones significativas hasta fines de los años 40. La destrucción de nuestros bosques, se vió facilitada por el económico y fácil acceso a las vías férreas y marítimas en la región subtropical y en el sur argentino. Mientras el fisco resultaba defraudado por las explotaciones clandestinas, que eludían fácilmente el sistema caduco de contralor puesto en práctica.
En este sentido la legislación forestal en el orden nacional resultó escasa y poco precisa y su aplicación generalmente ineficaz. Tales características se acentúan en el caso de la legislación provincial, dirigida fundamentalmente a obtener recursos fiscales, descuidando la preservación de los bosques y sus riquezas. En consecuencia, es factible advertir el desamparo de la región que podría estar asociado tanto a la inacción estatal cuanto a la ausencia de una burguesía local establecida.
Recién en 1948 con el dictado de la ley Nº13273 de defensa, mejoramiento y ampliación de bosques, se marca una ruptura en la comprensión del sistema de explotación forestal argentino. El Estado Nacional comienza a interesarse por las cuestiones referidas a la protección de los bosques, dando lugar a una legislación que llenó el vacío legal al que se hizo alusión. Es recién en ese año cuando el Poder Legislativo Nacional, emprenderá un estudio medular sobre el problema forestal, nombrándose al efecto una Comisión Especial Maderera y de Reforestación (de la cual participaron todos los sectores comprometidos directa o indirectamente con la cuestión forestal), que llega a término con el dictado de la ley, en el marco de una nueva orientación política y económica de la Argentina.
El Gran Chaco Argentino:
En el nordeste argentino, la región del Gran Chaco (Formosa, Chaco, Norte de Santa Fe, Santiago del Estero y este de Tucumán y Salta) después de experimentar los resultados poco halagueños de una economía ganadera criolla y el ciclo azucarero que ese extingue frente al avance tucumano, ensaya –desde el último quinquenio del siglo XIX- la práctica de la explotación de su riqueza forestal quebrachera (1). .
La subregión este o Chaco santafesino es el área del quebracho colorado taninero por excelencia, cercana a las vías fluviales, donde se instalan las más importantes sociedades anónimas forestales de capital extranjero lideradas por "The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd" con sede en Londres y "Las Palmas del Chaco Austral S.A.". Son ellas las que comercializan tanino y rollizos de quebracho con destino al mercado externo
(fundamentalmente a Alemania, Gran Bretaña, EEUU) desplegando actividades que procuraban ligar a la región –pero esencialmente a los intereses que ellas mismas representan- con las metrópolis.
En la región el obraje fue el núcleo urbano-forestal por excelencia, el que asegura la explotación de la riqueza boscosa; la cual una vez agotada deja tras de si terreno arrasado que no se reforesta. Detrás de la depredación avanza el ganado, la tierra se subdivide para formar medianas y pequeñas estancias con una riqueza pecuaria que no puede competir con la ganadería litoraleña de alta mestización a pesar de los sucesivos ensayos económicos practicados, dando muestras de las complejas causas que el fenómeno encierra (2).
La explotación del quebracho
La explotación del quebracho colorado es uno de los más sólidos ejemplos históricos acerca de la explotación capitalista extractiva de un recurso natural no renovable y de cómo este sistema expoliativo genera importantes consecuencias negativas socioeconómicas.
La industria del quebracho se estableció en la Argentina como consecuencia del descubrimiento efectuado en 1850 por un grupo de técnicos curtidores franceses y alemanes, de las bondades que ofrecía el tanante obtenido a partir del árbol de quebracho, especie forestal muy difundida en lo que se conocía como Parque Chaqueño o Chaco Austral, que comprendía el norte de la provincia de Santa Fe y las actuales provincias de Chaco, Formosa, Santiago del Estero, este de Salta y de Jujuy.
Ya desde las últimas décadas del siglo XIX comenzó a utilizarse la madera de quebracho en el proceso de curtiembre, los hermanos Harteneck utilizaron la madera de quebracho en su curtiembre de Pirfmansen, Alemania, y basados en los resultados positivos, decidieron la explotación en Sudamérica. En 1880 comienza la explotación de rollizos de quebracho colorado para diversas curtiembres nacionales, por medio de una aserrinera impulsada a vapor.
Para 1890 se inaugura en nuestro país la industria del tanino, con la instalación de la primera fábrica en Pehuajó, cerca del Empedrado (Corrientes) por una sociedad alemana de Hamburgo, Herwig y Schmidt.
A partir de ese momento empieza a gestarse lo que después sería The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd. Por un lado, los hermanos Harteneck, quienes estaban estrechamente vinculados con dos firmas de Hamburgo (Herwig y Renner) instalan, con la colaboración del Sr. Carlos Casado, una fábrica en Calchaquí en 1898. Por otro lado, anteriormente la firma Portalis y Cía., que ya explotaba bosques, construye, en 1895, una fábrica de tanino en Fives Ville. La industria del tanino se expandía rápidamente a principios de siglo. Las exportaciones de tanino y rollizo eran las siguientes:
Tanino (exportaciones en toneladas):
1895 402
1900 5.957
1905 29.408
Rollizo (exportaciones en toneladas):
1895 172.949
1900 239.836
1905 285.587
Como vemos, era mucho más importante la exportación del rollizo que la de extracto de colorado. La primacía de la exportación de rollizo sobre el tanino recién se altera en 1913, año en que cambia la relación a favor del tanino (3).
En el marco de esta expansión, los directores de La Forestal del Chaco, deciden aumentar el volumen de su producción, para lo cual deben realizar nuevas inversiones de capital. En 1905 se entrevistaron con el Barón Emile de Erlanger de la firma Emile de Erlanger y Cía. De Londres, que se dedicaban a financiar empresas industriales en los países sudamericanos, a través del Banco Anglo Sudamericano controlado por ellos.
El Barón Erlanger aprobó la propuesta después de un estudio, y ya el 26 de marzo de 1905 se inscribe en el Registro Público de Comercio de la ciudad de Londres la constitución de The Forestal Land Timber and Railway Co. Ltd., con sede en Londres y con un capital de un millón de libras esterlinas, dividido en acciones ordinarias y preferidas por partes iguales. También se emiten 550.000 libras esterlinas en debentures con el 5% de interés anual.
Aquí comienza lo que podemos llamar el primer período de The Forestal, que se extiende hasta 1904. Durante 1902, las empresas Harteneck y Cía. Y Portalis y Co., se fusionan en una misma empresa donde también participa el Sr. Renner de la "Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und C. Aktiengesellschaft" de Hamburgo. Alemania, que, ya anteriormente, comercializaba producción de tanino y fabricaba el mismo en Europa.
La nueva empresa se denomina Compañía Forestal del Chaco y pasó a ser la más importante productora de tanino de quebracho en el orden mundial. Su directorio estaba integrado por Carlos y Alberto Hartneck, Federico y Carlos Portalis, Víctor Negri, Brígido Terán y otros, con un capital social de m$n 3.000.000.
Entonces, La Forestal del Chaco posee: las fábricas de Calchaquí y Fives Ville, el F. C. Florencia-Basail y otras redes, con material rodante, locomotoras y vagones, edificios e instalaciones y el Puerto de Piracuá Miní, donde había almacenes, depósitos, talleres, aserraderos, curtiembres, etc. Además incorpora la fábrica de Empedrado, con 7.000 toneladas anuales de producción.
En el año 1903, la Forestal del Chaco instala otra fábrica en Villa Guillermina; simultáneamente construye un ramal férreo de Villa Guillermina al Puerto de Piracuacito sobre el Paraná, con la finalidad de embarcar tanino.
En 1904 se funda en el país La Argentina Quebracho Co., fundando como subsidiaria de la empresa norteamericana New York Tanning Extract Co. Compró 278.477 has. De bosques. Construyó una fábrica en Tartagal con capacidad de producción de 50 toneladas de tanino anuales y 70.000 toneladas de rollizos que exportaba a Nueva York. Empleaba 2.000 personas aproximadamente (4).
En 1904 la Cía. Industrial del Chaco instala una planta en Tirol. En 1906 y continuando con su expansión, la Forestal del Chaco monta una nueva fábrica en la Gallareta, provincia de Santa Fe, con una capacidad de producción de 7.000 toneladas de tanino al año.
Aquí se nos hace necesario introducir nuevos grupos que van a confluir en lo que se llamará The Forestal, Land, Timber and Railway Co., más tarde La Forestal Argentina.
El primero es el Sr. Cristóbal Murrieta & Cía., con quienes, por ley del 22 de junio de 1872, el Gobierno Provincial de Santa Fe contrató un empréstito, por intermedio de su apoderado en nuestro país, el Sr. Lucas González. Este caso será explicado oportunamente. Asimismo, es necesario agregar que Murrieta adquiere tierras en pago y luego las vende a la Santa Fe Land Co., que luego es comprada por The Forestal en el año 1914.
The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd.
La historia comercial de la empresa que con los años sería conocida con el nombre genérico de La Forestal, es la inmensa influencia en la industria taninera y en el contexto social de las provincias del Chaco y Santa Fe.
Este es el panorama general de la explotación del extracto de quebracho hasta alrededor de 1906. Los bienes y tierras de La Forestal del Chaco en la provincia de Santa Fe fueron valuados en la suma de 764.072 libras esterlinas y los bienes y tierras ubicados en el Chaco en la cantidad de 294.072 libras esterlinas, lo que hace un total de 1.058.144 libras esterlinas (5) .
Según un memorándum de constitución de The Forestal, la Cía. Forestal del Chaco (por acuerdo celebrado en París) había convenido venderle "todas sus propiedades de toda clase, ferrocarriles, concesiones, privilegios, edificios, plantel de talleres, derechos, propiedades" por The Forestal.
Estos bienes comprendían:
propiedades sobre--------------------------472.000 has.
Derechos de explotación sobre-----------197.000 has.
Total------------------------------------------669.000 has.
Propiedades sobre---------------------------170 Km. De vías férreas
Sobre los bienes inmuebles de la Cía. Forestal del Chaco, que pasaban a integrar el activo de The Forestal, se constituyó una hipoteca a favor de Sir Robert Harvey y del Barón Federico Alfredo de Erlanger como "fideicomisario de los bonos de la emisión de quinientas cincuenta mil libras esterlinas" con que se aumentaba el capital de la nueva compañía.
Al capital inicial de la Cía. Forestal del Chaco, evaluado como vimos en 1.058.144 libras esterlinas, los financistas ingleses aportan 550.000 libras esterlinas más, garantizadas con una hipoteca sobre los bienes de la Cía Forestal del Chaco, con lo cual llegan a 1.628.264 libras esterlinas; por medio de esto controlan su gestión.
El primer directorio de la empresa se constituye el 16 de agosto de 1906 y está integrado por: Presidente: Carlos E. Gunther (era también Director del Banco Anglo Sudamericano, controlado por Erlanger y Presidente de la Cía. De Extracto de Carne Liebig, o sea el frigorífico "Smithfield" y figuraban como directores el Sr. Herbert Elman (que también era Director de la British and Foreing Marine Insurance Co. Ldt), el Barón de Erlanger, H.M. Kersey D.S.O., banqueros, el Sr. H. Renner (Director de la Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und Co. Aktiengesellschaft, que ya pertenecía a la Cía. Forestal del Cahco); el Sr. Harteneck y el Sr. Federico Portalis (6).
Las ventas de los productos elaborados se realizaban a través de un agente alemán (Otto Bolms) de Hamburgo, que actuaba en la Cía. Renner.
El libro de 50° Aniversario de La Forestal nos explica claramente el cartel organizado en la producción local; dice
"En el momento de la transferencia existía entre los fabricantes de extracto de quebracho un convenio para asegurar la colación de sus respectivos productos, a precios razonables y evitar una competencia ruinosa. El control de su convenio estaba en manos de la Cía. Forestal del Chaco, en su carácter de principal productos y, por lo tanto, a su debido tiempo fue transferido a la nueva empresa" (7). .
El período de expansión de La Forestal
En el período comprendido entre 1906 y 1914, The Forestal expande sistemáticamente sus dominios y organiza el mercado de tanino de quebracho, para lo cual ha heredado de la Cía. Forestal del Chaco, un mecanismo de regulación de precios controlado por ella misma.
Dicha expansión se produce en rápida progresión, quedando en 1909 consolidado el monopolio al obtener el control de ventas de la empresa Quebrachales Fusionados, su principal competidora (8).
Como ejemplo de la operatoría empresarial de The Forestal tenemos caso de la absorción de la Compañía de Santa Fe, que sirve de claro modelo de práctica monopolica.
Por ley del 22 de junio de 1872 el Gobierno Provincial contrató un empréstito con la firma Murrieta y Cía. De Londres, cuyo apoderado en nuestro país era el Sr. Lucas González.
Ocho años, más tarde, en septiembre de 1880, el Poder Ejecutivo Provincial, no habiendo podido saldar el empréstito, manda a las Cámaras un proyecto de ley donde plantea saldar lo adeudado en estos términos: por el artículo primero, la tercera parte de la deuda sería satisfecha con bonos del Tesoro, que devengarían intereses. Con el objeto de acelerar la amortización, estos bonos serían aceptados por el Estado Provincial en pago de tierras públicas.
Se construye un ferrocarril que irá a atravesar las tierras de The Santa Fe Land Co., cuya financiación no corre por cuenta de la misma empresa, siendo ellos los beneficiados. Por el contrario, se emiten bonos que son puestos en circulación, en los medios económicos de Santa Fe, además se presta dinero a la provincia para que ésta pueda financiar el ferrocarril, pero deberá devolver ese dinero más tarde a la propia empresa beneficiada por la construcción, que por otra parte, hace también el negocio industrial ya que construye el ferrocarril a través de una subsidiaria.
Compraron además 664 leguas cuadradas a $ 1.500 cada una en el mínimo permitido por la ley de 1880, Archivo del senado, tomo 22, actas 1880 (9) . . Murrieta y Cía pagó $ 1.002.594 por 1.804.563 has., adquiridas a la provincia y vendió al año siguiente, el 8 de agosto de 1884 a la Cía de tierras de Santa Fe, a razón de $ 5.292 la legua cuadrada con un 250 % de ganancia (10).
La transferencia de las tierras de Cristóbal Murrieta y Cía a la Santa Fe Co. Ltd., le significó a la primera una ganancia de $ 2.402.407, equivalente al doble de la deuda originaria de la Provincia con Murrieta.
Esta empresa subdividió una parte del terreno adquirido en lo que dieron en llamar colonial (San Cristóbal, Ñanducita, etc.) loteando extensiones variables que vendía a agricultores de la misma provincia que estaban invirtiendo los capitales formados en años de tareas campesinas.
Estos lotes se veían capitalizados por el paso del ya mencionado ferrocarril. De esa forma la empresa financiera realizaba captando no sólo el capital invertido más una ganacia, sino los capitales de agricultores locales, generados en años de trabajo productivo. El servicio prestado era sentar agricultores en zonas sin otra organización que el ferrocarril, que algunos años más tarde terminaron comprando.
En el informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria señala:
"Asimismo, la nueva empresa (The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd) recibió la concesión de los rollizos destinado a la exportación como asimismo el extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co" (11). .
O sea que había relaciones comerciales entre quien compraba rollizos y la Santa Fe Land Co. Y también entre ésta y la Cía Forestal del Chaco, a la que vendía rollizos. Estas relaciones se continúan con The Forestal, a la que vende toda su producción de rollizos, como así también una pequeña cantidad de tanino que producía.
En 1914, treinta años después de haberse constituido, la Santa Fe Land Co es comprada por The Forestal.
La espera de estos treinta años, desde la fundación de The Santa Fe Land Co. Hasta la venta de sus bienes a The Forestal, se debió a la extensa ocupación de extensos lotes fiscales que, previo pago de los impuestos, pasaron a su propiedad por la "ley de posesión treintañal", precisamente en 1914.
Superficie propiedad de La Forestal:
Santa Fe--------------------1.937.487 has
Chaco----------------------- 328.688 has
Total------------------------2.266.175 has
La producción de tanino es ese período fue la siguiente:
1905 29.408 tons.
1910 53.251 tons.
1915 110.213 tons
En el año 1914 podemos decir que comienza un nuevo período para la industria del extracto de quebracho en nuestro país. Hasta la fecha de iniciación de la primera guerra, la política comercial de la empresa es marcadamente expansionista mientras controla completamente a su competencia y en parte la absorbe.
Con la guerra sobreviene una momentánea dislocación en el funcionamiento de The Forestal, ya que su aparato funcionaba en Hamburgo y su director en Londres.
Marzoratti dice en su informe: "al frente de la misma se encontraban funcionarios casi todos ellos de origen alemán" refiriéndose a la organización de The Forestal en la Argentina. Con la guerra, la empresa se ve obligada a organizar su propio aparato de ventas centralizado en Londres (12). .
"Durante la guerra el gobierno Británico permitió que la Co. Retuviera parte de su personal, ya que la industria del quebracho fue considerada como una de las industrias clave para el esfuerzo de guerra por la causa aliada" (13). .
A pesar del bloqueo de algunos países europeos, las ventas de extracto se expanden sin parar, en la siguiente progresión:
Año Toneladas
1914 80.153
1915 110.213
1916 97.574
1917 90.777
1918 132.956
1919 139.667
1920 101.627
"En realidad puede afirmarse que fue durante la iniciación del conflicto europeo de 1914 que se produce el auge y la proliferación de instalación de fábricas de extracto de Quebracho, la mayoría de las cuales se ubicaron en la zona del Chaco" (14). .
Hasta superaba en toneladas y en valores a la exportación de tanino. Si tenemos en cuenta que casi toda la comercialización estaba controlada por The Forestal y los rollizos eran industrializados por fábricas europeas y norteamericanas, resalta el hecho de que precisamente se produce un auge de fabricantes nacionales de tanino y se invierten las tendencias del mercado internacional a favor del tanino contra el rollizo.
Ante el surgimiento de diez fábricas de tanino, The Forestal abandonó su política comercial anterior y adopta una nueva. En 1919, después de haber completado la organización de su estructura de ventas, con sede en Londres, organiza con los productores nacionales existentes en esa época, un cartel llamado "Pool de fabricantes de extracto de quebracho" en base de financiaciones y adjudicándose, a cambio de ello, el monopolio de ventas en los mercados internacionales.
El pool estaba integrado por diez empresas y The Forestal cubría cerca del 55% de la producción y se hacía cargo de toda la comercialización. El mismo se organizó en 1919 y duró hasta 1923.
Empresas que formaron el primer pool: Producción ton/año
- La Forestal 100.000
- Quebrachales fusionados 18.000
- Las Palmas del Chaco Austral 9.000
- La Formosa 9.000
- Campos y Quebrachales, Pto. Sastre 9.000
- Carlos Casado Ltda. 9.000
- Puerto Guaraní 7.500
- Puerto Galileo 5.000
- Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía. 8.000
- Argentine Timber & Estates Co. 2.500
Total 177.000
Condiciones generales del pool:
Art. 2: La Forestal desempeñará el cargo de Agentes-Administradores-Vendedores
Art. 4: La Forestal se obliga a recibir por parte del pool el 70% de la referida producción máxima.
Art. 19: La Forestal entregará al fabricante 100 pesos oro sellado por tonelada. En caso que las existencias en Buenos Aires superaran las 15.000 toneladas. La Forestal tendrá el derecho de suspender los pagos a que se refiere este artículo hasta que bajen nuevamente a menos de 15.000 toneladas.
Art. 22: La Forestal no recibirá remuneración alguna por actuar como agentes vendedores, salvo la que se refiere en el artículo 24.
Art. 24: Si en el año calendario determinado el producto neto de las ventas del pool excedieran de $100 oro sellado por tonelada de extracto entregado al pool, el 20% de tal excedente corresponderá a La Forestal en retribución de sus servicios como agentes vendedores. El 80% restante se redistribuirá entre los fabricantes en proporción de su parte de producción total, es decir la cantidad efectivamente entregada al pool.
Art. 26: Quedan nombrados como liquidadores del pool la firma de Contadores Revisadores Señores Touche, Faller & Cía. (15).
Formación del 2° Pool 1926-1931 o "Convenio de Caballeros":
Como consecuencia de la antedicha ley de Represión de Monopolios y la desaparición del primer pool, se produce entre los productores una agresiva competencia de precios, que significó un gran perjuicio a la economía nacional; el 1° de marzo de 1926, La Forestal consiente en organizar un nuevo pool, esta vez llamado "Convenio de Caballeros".
Los integrantes del referido Convenio fueron los siguientes:
Firmas integrantes del Convenio: Producción ton/año
La Forestal (incluyendo Fontana y Refinería Argentina)-------- 164.210
Quebrachales Fusionados---------------------------------------------25.656
Materias colorantes----------------------------------------------------9.312
Nellen & Turk----------------------------------------------------------6.684
Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía-------------------------------13.600
Carlos Casado Ltda-----------------------------------------------------11.520
Campos y Quebrachales Puerto Sastre-----------------------------11.400
Demetrio Baranda-----------------------------------------------------11.000
Cía. Forestal del Puerto Sastre---------------------------------------11.400
Las Mercedes------------------------------------------------------------9.144
La Chaqueña-------------------------------------------------------------7.872
Walter Hinckeldeyn-----------------------------------------------------5.952
Francia Argentina-------------------------------------------------------7.592
Compañía Noruego Argentina----------------------------------------4.416
José Femenía------------------------------------------------------------7.488
La Formosa------------------------------------------------------------10.560
Total:---------------------------------------------------------------------317.806
Empresas adheridas al Convenio:
- International Products Corporation--------------------------------30.000
Empresas no integrantes del Convenio (Outsiders)
Guillermo Welbers--------------------------------------------------6.000
Enrique Pfahl---------------------------------------------------------1.500
Otto Franke (ex Argentine Timber & Estates)-----------------2.500
Las Palmas del Chaco Austral-----------------------------------9.000
Total:--------------------------------------------------------------------19.000
Empresas del Convenio: 317.806
Empresas adheridas al Convenio: 30.000
Empresas no integrantes del Convenio: 19.000
Total: 366.806
Estos datos fueron extraídos del informe Marzoratti.
Este "Convenio de Caballeros" tenía una duración de tres años.
A fines de 1928, al encararse la renovación del pool, se produce la novedad de que algunos de las fábricas anteriormente nombradas han ampliado su producción hasta sobrepasar las 450.000 toneladas totales. De todos modos, el Convenio se prolongó hasta 1931. Este pool, por acuerdo, debió terminar el 31 de diciembre de 1931, pero, a causa de su política de precios, que se consideró abusiva, se produjo una pronunciada disminución de la demanda.
Esto trajo aparejada fuertes discrepancias entre sus componentes, especialmente entre Quebrachales Fusionados y La Forestal. Como consecuencia de esto, este segundo pool se disolvió prematuramente en el mes de julio de 1931. La Forestal, en el momento de la ruptura, poseía alrededor de un millón de toneladas de tanino correspondiente a stock no vendido procedente de los fabricantes que integraban el pool fiscalizado por ella misma; luego, ante esta situación, resolvieron producir lo que dieron en llamar "una purga a la industria", declarando una significatividad baja en el precio de venta del producto.
En esta fecha, 1931, The Foerastal Land, Timber and Railway Co. Ltd., agrupándose con Fontana Ltda., y con D. Baranda Ltda., constituye La Forestal Argentina Sociedad Anónima Industrial, Comercial y Agropecuaria, a quien en adelante llamaremos La Forestal.
"La superficie de las tierras comprendidas en la operación era de 721.561 has. En Santa Fe y 467.937 en el Chaco, totalizando 1.189.498 has. Estas cifras evidencian que La Forestal había vendido y entregado ya en ésta época cerca de 1.200.000 has., prácticamente la mitad de los terrenos que poseía a fines de 1914 (16)" ". Extraído de "publicación de La Forestal.
La Forestal empieza a desprenderse de sus tierras.
A partir de este momento sólo se construyen cuatro fábricas más: La Verde en 1939, Monte Quemado en 1941, Santiago del estero en 1942 y, en el mismo año, Vinalito Yuto (Jujuy).
En 1932, La Forestal empieza a comprar acciones de Quebrachales Fusionados y en 1964 adquiere la mayoría del paquete accionario, eliminando así su mayor competidor.
A partir de entonces comienza un nuevo período en la industria taninera nacional, que podríamos caracterizar como de transición a la decadencia. Al año 1943, ya habían cerrado las plantas de Colonia Benítez (1932), Reconquista (1941) y Puerto Bermejo (1943).
En 1937 se forma el tercer pool hasta que en 1945 La Forestal deja de controlar la producción taninera. Entre los años 1946 y 1947, a causa de la segunda guerra mundial, se produce un nuevo auge de las exportaciones de extracto de quebracho, pero finalizado esto, ya se inicia un último proceso, que llega hasta nuestros días, produciéndose el cierre masivo de plantas productoras de tanino.
Entre 1930 y 1940, la situación, en lo que hace a la distribución geográfica de la industria, era la siguiente:
República Argentina:
Pcia del Chaco: 16 fábricas
Pcia de Santa Fe: 8
Pcia de Santiago del Estero: 2
Pcia de Formosa: 2
Pcia de Jujuy: 1
Pcia de Corrientes: 1
República del Paraguay:
Puerto Sastre: 1
Puerto Casado: 1
Puerto Guaraní: 1
Puerto Pinasco: 1
En esa distribución, la participación de las distintas provincias argentinas, en el porcentaje de establecimientos que cada una tenía con respecto al total del país, era la siguiente:
Pcia del Chaco: 53,4%
Pcia de Santa Fe: 26,6%
Pcia de Santiago del Estero: 6,7%
Pcia de Formosa: 6,7%
Pcia de Jujuy: 3,3%
Pcia de Corrientes: 3,3%
De esta forma, las fábricas argentinas, en número de treinta, representaban el 89,3% del total de plantas productoras de extracto de quebracho en el mundo, correspondiéndole a Paraguay, con cuatro establecimientos el 10,7%.
Surgen entonces con claridad tres períodos de instalaciones de fábricas: el primero es el del comienzo de la actividad industrial, o sea hasta 1909, el segundo comienza prácticamente con la primera guerra mundial (1915) y se extiende hasta 1925 y el tercero coincide con la segunda guerra mundial, 1939 a 1942; en ese año, 1942, se instala la última fábrica.
Asimismo se observan dos períodos de cierre: el primero va desde 1922 hasta 1934 y el segundo desde 1950 a 1962, que se continúa en forma sistemática.
Se puede señalar, asimismo, que el segundo período de cierre coincide con la implantación de un llamado plan de racionalización, tendiente a disminuir la capacidad del extracto de quebracho argentino, lo que se ejecuta a través del cierre de las propias fábricas de La Forestal y de otras, produciéndose el desmantelamiento de las mismas. En ese mismo período se aumentan las plantaciones de mimosa y se ponen en funcionamiento nuevas plantas de extracto de la misma, culminando esta situación con un acuerdo monopolístico de precios, que resulta ser más elevado de la historia y facilita, de esta manera, el afianzamiento de las fábricas elaboradas de extracto de mimosa. Esto último se lleva a cabo entre los años 1951 y 1956.
La Forestal, evidentemente, no tenía interés en el desarrollo de la competencia y en la posible perturbación de su acción monopólica, explicando esto en muchos casos, la compra de establecimientos, de paquetes accionarios, etc.
Por otra parte, teniendo en cuenta que muchas fábricas casi no trabajaron, se desprende que algunas de ellas se instalaban para luego ser vendidas y otras no disponían de la materia prima necesaria o, simplemente, no habían estudiado los proyectos a fondo (17). .
La existencia de los cupos de producción no siempre se utilizó con sano criterio y se observan frecuentes casos de cierres de fábricas con transferencia de cupos.
La mayor parte de los bosques chaqueños fueron aprovechados mediante el otorgamiento de concesiones, sin tomar en cuenta el valor real de la madera en pie o lo que costaría reponer los bosques explotados. Generalmente las cláusulas sobre regeneración del bosque cuando existieron no fueron respetadas. Además la desaparición de grandes extensiones boscosas provoca daños visibles al medio ambiente y otras alteraciones no menos importantes pero más difíciles de evaluar. Entre las promeras tenemos: erosión, formación de dunas, desertificación, avalanchas, embancamiento de ríos, extinción de especies. Entre las segundas: cambios climáticos y aumento del dióxido de carbono. (18).
Conclusiones
Las inversiones nacionales trascienden la frontera y expanden la explotación forestal al Chaco paraguayo. Sus beneficios y capitales invertidos están a salvo, los de las economías marginales no; porque la reinversión allí no se produce. La ausencia de una burguesóa local con asentamiento en la región deja un lugar vacante en estos territorios nacionales y provinciales que los sectores más influyentes de la economía metropolitana y de la región pampeana. A pesar de no ser el Nordeste argentino una región aislada –ya que cuenta con los rieles de tres compañías ferroviarias y una adecuada red fluvial- su marginalidad se mantiene. Razones políticas y socioeconómicas explican una situación de desequilibrio interregional que, paradójicamente, alimenta la permanencia, fortalecimiento y hegemonía de la elite dirigente de base agroexportadora que da sustento a la Argentina Moderna
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad ambiental y los niveles de vida.
La racionalidad económica capitalista se caracteriza por el desajuste entre las formas y ritmos de extracción, explotación y transformación de los recursos naturales y las condiciones ecológicas para su conservación, regeneración y aprovechamiento sustentable. La aceleración en los ritmos de rotación del capital y en la capitalización de la renta del suelo para maximizar las ganancias o los excedentes económicos en el corto plazo pudieron ser causales que generaron una creciente presión sobre el medio ambiente. Esta racionalidad económica aparecer asociada con patrones tecnológicos que tienden a uniformar la explotación y a reducir la biodiversibilidad.
La sociedad humana conforma su medio ambiente, pero al mismo tiempo su supervivencia y desarrollo exigen la explotación del mismo. Se encuentra así en una situación de juez y parte con respecto a la naturaleza, ya que la explotación del medio ambiente interfiere con los ciclos ecológicos mencionados anteriormente. Estas interferencias pueden ser asimiladas por los ecosistemas, ya que éstos gracias a su heterogeneidad y complejidad, poseen una capacidad relativamente amplia de "absorción de interferencias", de regeneración y autorreproducción. Pero si exceden ciertos límites, la intensidad o persistencia de la interferencia pueden llegar a desorganizar los ciclos regeneradores y reproductivos de los ecosistemas, a tal punto de producir un colapso ecológico, exigiendo los consiguientes reajustes sociales. En este sentido, es posible considerar a esas interferencias, sus grados de intensidad y sus reajustes sociales, como medios aptos para conocer la situación y evolución de las regiones forestales nacionales y particularmente en el llamado Gran Chaco.
Notas
1. BORRINI, Héctor. "La industria a fines del siglo XIX en el Territorio Nacional del Chaco". En: Octavo Congreso Nacional y Regional de Historia Argentina". Bs As, 1988.; GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre la historia rural y la situación agraria de las economías extrapampeanas. El caso del Gran Chaco Argentino y la explotación forestal (1895-1930)". En: BJERG, M. y REGUERA, A. Problemas de historia agraria. Tandil, UNCPA, 1995, p. 272.
2. GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre...op.cit. p.273.
3. CONSEJO FEDERAL DE INVERSIONES (1973). Diagnóstico sobre fabricación de resinas fenólicas. Provincia del Chaco. Bs As, Serie Técnica 22, p.23
4. Idem, p.24
5. Idem, p.28
6. Monitor de Sociedades Anónimas, 1906
7. La Forestal al Servicio de la Grandeza Argentina. p.7
Período 1906-1914- Expansión de The Forestal.
1906- Recibe la concesión de los rollizos destinados a la exportación y del extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co.
1907- El Directorio de The Forestal decide construir su propia flota fluvial.
1908- Compra la totalidad del paquete accionario de la Cía. El Tanino, elaboración de extracto de quebracho, con fábrica en El Mocoví.
1909- Toma el control de ventas de su principal competidora: la Cía Quebrachales Fusionados, consolidando el monopolio.
1909- Se hace cargo de la colocación en el exterior de la producción de Carlos Casado Ltda y de Puerto Galileo, empresas paraguayas.
1909- Compra en su totalidad la Cía Argentina de Lanchas.
1910- Compra el Ferrocarril Ocampo. Ya en esta fecha posee 26.000 cabezas de ganado en sus tierras.
1913- Compra las tierras de la Santa Fe Land Co. (1).
1913- Compra la Cía de Tanino de Santa Fe con las propiedades ganaderas de San Cristóbal, las Cuñas y Barrancosa, 95 Km. De ferrocarril y otros bienes.
1913- Compra la Argentine Quebracho Co. Con fábrica en Tartagal.
8. Empréstito de Cristóbal Murrieta y Cía:
9. Idem P.100
10. Consejo Federal de Inversiones...op. cit, p.28-29
11. informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria y Minería (expediente N° 20003/59 del 2 de enero de 1959, p.33
12. Informe Marzoratti, pág. 35
13. Idem.
14. Informe Marzoratti, pág. 36.
15. Consejo Federal de Inversiones...op.cit.p.33
16. La Forestal al servicio de la grandeza Argentina",, p.112
17. Consejo Federal de Inversiones... Diagnóstico...34
18. SALCEDO, S. y LEYTON, I. "El sector forestal latinoamericano". En: SUNKEL, O. y GIGLIO, N. Estilos de desarrollo y medio ambiente en la América Latina. México, FCE, 1980, p.454.
http://revista-theomai.unq.edu.ar/numero1/artzarrilli1.htm
LAS ECONOMÍAS REGIONALES ARGENTINAS Y LA GLOBALIZACIÓN. EL CASO DE SANTIAGO DEL ESTERO Y LA EXPLOTACIÓN DEL QUEBRACHO COLORADO
Por Raul Dargoltz - rauldarg@arnet.com.ar
Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas - www.geocities.com/trabajoysociedad
El actual modelo económico y productivo triunfante en el mundo, que ha permitido las grandes desigualdades sociales entre los países ricos o desarrollados y los pobres o subdesarrollados se basa fundamentalmente en una constante necesidad de crecimiento cuantitativo. Y es en este crecimiento donde se encuentra la clave del beneficio y por consecuencia de la acumulación del capital y de la concentración de la riqueza de las transnacionales, que son los verdaderos amos del mundo”.
El fenómeno integrador (si es válido llamarlo de esta forma) se apoya en los convenios de libre producción de las grandes corporaciones multinacionales. Ellas se adelantaron a los gobiernos y cada vez tienen una mayor participación en un mundo sin fronteras. Para dar sólo una pauta del poder alcanzado por las transnacionales digamos que las ventas realizadas por las 37.000 Empresas Transnacionales (ETS) existentes actualmente frente a las 7.000 que se registraban en 1970 colocaron productos entre sí en sus mercados domésticos por casi seis billones de dólares. Muy por encima de los cuatro billones que el mundo negoció en mercaderías y servicios durante 1992. (World Investiment report 1993,Unctad).
Las ETS gastan más que los países líderes en la investigación y desarrollo de tecnologías. El gasto combinado de las diez más grandes transnacionales de los Estados Unidos, por ejemplo sobrepasa el de los gobiernos de Francia y el Reino Unido. Este poder de la ETS es uno de los rasgos distintivos de la actual situación de la economía mundial., de la denominada “globalización de los mercados”.
Y en este mercado globalizado es necesario producir mucho y consumir otro tanto, pues es la única forma de mantener en funcionamiento los engranajes del sistema. Y en esa lógica del “crecimiento al máximo”se ignora totalmente las consecuencias internas(de desequilibrios económicos, sociales y políticos) y externas( de agotamiento de los recursos naturales y humanos y el impacto sobre el medio ambiente).
La producción y el consumo son dos polos que se encadenan y constituyen la médula central de la acumulación y el beneficio de estos “nuevos amos del mundo” que por supuesto carecen totalmente de corazón y de sentimientos. Es ilustrativo señalar que "...desde 1900 la población del planeta ha venido aumentando hasta triplicarse con creces. La Economía se ha multiplicado por veinte. El consumo de combustibles fósiles es hoy treinta veces mayor que entonces, y ha sido cincuenta el factor de incremento de la producción industrial. Cuatro quintas partes de este incremento han ocurrido desde 1950”.
Este crecimiento ha generado un denominado “Nuevo Orden Internacional”que oculta cada día mayor desigualdad económica y social y ha acentuado la condición de pobreza de casi el 70% del planeta donde viven millones de marginados que fueron arrojados de este mundo informático y de la era de la gran revolución tecnológica.
Esta desigualdad se manifiesta sobretodo en la Periferia, donde queda cada vez más claro que el “subdesarrollo”no es un estadio del “desarrollo”, sino que es producto del “desarrollo del centro”. Son dos caras de la misma moneda, pues el libre mercado es un sistema que produce y reproduce desigualdad mundial. Esta supuesta “libertad de los mercados”que los países ricos imponen como política a los pobres mientras que ellos ejercen cada vez más un feroz proteccionismo, no funciona para proteger el agua, la capa de ozono, los bosques para no agudizar el efecto invernadero.
Y esta economía mundial que nos imponen ha creído escapar a las leyes de la naturaleza y oculta que la riqueza del Centro es pura ilusión, pues desde la revolución industrial el modelo productivo ha estado convirtiendo “capital ecológico en capital económico”.
Pero seríamos ciegos si no advertimos como este sistema económico funciona como un sistema abierto al medio ambiente, pues utiliza recursos naturales y produce desechos y es en este sentido que coincido con Daly sobre la diferencia que existe entre “CRECIMIENTO” Y “DESARROLLO”. Crecimiento sería el aumento cuantitativo a escala física, mientras que desarrollo sería la mejora cualitativa.
Por ejemplo un ecosistema puede desarrollarse sin crecer y totalmente lo contrario el actual sistema económico que necesita crecer a toda costa, sin que ello implique el desarrollo de sus partes. Pareciera, en una especie de espejismo, que la economía ha podido funcionar al margen de la naturaleza. Pero ésta es frágil, sabia y finita y condicionará en un futuro (lo está haciendo ahora) el despliegue del modelo productivo.
Por ahora afecta este modelo económico a la Periferia (la sequía del Sahel y de Somalía, la desaparición de los bosques tropicales y del Amazonia; la extensión del cólera en Latinoamérica facilitado por la insalubridad de las aguas; etc.), pero cada vez más los estudios que han ido apareciendo a partir de los primeros años de la década del setenta, desde Instituciones que pertenecen al propio sistema, remarcan la inviabilidad del crecimiento tal como se plantea.
Los daños irreparables al entorno medio ambiental son de tal magnitud que el último informe del Club de Roma alerta acerca de que:”El tiempo se está acabando, y algunos problemas ha alcanzado ya una magnitud que impide abordarlos con éxito”.
Los santiagueños somos conscientes que lamentablemente el tiempo se esta acabando y los bosques y los hombres que perdimos son irrecuperables. pero aun nos queda muchas cosas por conservar todavía.

Santiago del Estero y el NOA: Antecedentes históricos
La historia de América Latina es la historia de la destrucción de sus recursos naturales. Desde la conquista y colonización hasta nuestros días fue la región de las venas abiertas al decir de E. Galeano.
Santiago del Estero, la vieja ciudad del Barco, no escapó a este destino trágico. Su historia es la crónica de un largo proceso de empobrecimiento. De madre de ciudades, la provincia más antigua y de donde salieron las principales expediciones fundadores de la mayoría de las ciudades más importantes del país, hoy es una provincia estancada, destruida y con uno de los mayores índices de pobreza.
Más aún no sólo perdió su peso económico y político, sino que también fue descapitalizándose humanamente, producido por la erosión inmigratoria hacia las zonas industrializadas del país, donde viven cerca de la mitad de sus hijos.
El Noroeste, el Centro, Cuyo y el Litoral constituyeron las regiones que integraron la realidad económica y social vigente en el actual territorio argentino durante los siglos XVI hasta fines del siglo XVIII. No había una economía nacional por la inexistencia de un mercado con un intercambio considerable de capitales, mano de obra y mercancías entre las distintas regiones. Existía un marcado equilibrio entre estas "economías regionales de subsistencia" como las denomina Aldo Ferrer, en la primera etapa de iniciación de la actividad económica en nuestro territorio. (1)
Entre estas regiones, la del Noroeste abarcaba a las actuales provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán y fue durante toda la época colonial la de mayor importancia relativa dentro del territorio argentino, debido fundamentalmente a su cercanía al centro minero de Potosí. La población de la región representaba el 40% del total y tenía la mayor producción, teniendo en cuenta la especialización en el rubro textil.
La llamada "ropa del Tucumán", elaborada del algodón cultivado en las provincias norteñas, sobretodo en Santiago del Estero, fue artículo de alto valor comercial y también motivo de lucro y explotación de la mano de obra indígena y fue exportada a Potosí y al Virreinato del Perú donde se necesitaba ropa de trabajo para la numerosa población minera.
El algodón fue el oro y la plata que carecía la región y fue utilizado en un comienzo para el hilado de la ropa, para luego convertirse en un excelente factor de comercio y de intercambio, muy solicitado por la población, usándolo como moneda. Hasta el salario del gobernador se pagaba de esta forma.
Los tejidos de algodón del Noroeste fueron los productos de intercambio comercial que dieron origen al comercio internacional argentino. El obispo Victoria, inauguró el intercambio comercial con el extranjero al enviar estos productos, por el puerto de Buenos Aires vía Brasil, un 2 de septiembre de 1587, fecha instituida por ese motivo como el Ida de la Industria Nacional.
La región del Noroeste gozaba de relativa prosperidad y buscaba su evolución, al igual que todo el interior, hacia formas artesanales de producción vinculadas al mercado interregional.
El litoral fue durante la Colonia el área más atrasada y menos poblada del territorio argentino. A mediados del siglo XVIII su población ascendía a sólo 50. 000 habitantes que vivían en una área marginada dentro del orden colonial.
Recordemos que Buenos Aires estaba con su puerto cerrado por disposiciones virreinales gracias a las cuales se había logrado proteger a las industrias del interior contra los productos ingleses competitivos. De allí que estas florecieran convirtiéndose en el principal fundamento económico del interior argentino.
Pero la derrota sufrida por la tendencia revolucionaria morenista y el pase del control gubernativo a manos del grupo comercial porteño abrieron el puerto de Buenos Aires a un librecambismo que enriqueció a la "pandilla del Barranco", nombre por el que se conocía a las clases comerciales del puerto de Buenos Aires hábiles para todo tipo de contrabando. Por el contrario esta política aperturista iba a empobrecer al interior del país.
Y entonces, diezmadas por las guerras de la independencia donde lucharon sus hijos con valor, arruinadas por las mercaderías europeas que destruyeron sus artesanías, usurpadas sus rentas por Buenos Aires, las provincias argentinas se hicieron pobres.
Aparecieron los caudillos, viejos generales de la independencia, Pancho Ramírez, Ibarra, Felipe Varela, Bustos, Artigas, Güemes, entre otros que al mando de sus tropas irregulares defendieron como podían las autonomías provinciales resistiendo a la política centralista ordenada desde el puerto de Buenos Aires en manos de los estancieros del Plata y los comerciantes porteños.
La guerra civil fue inevitable. Era Buenos Aires y su política librecambista que creaba la "barbarie" provincial al impulsar con esta política el separatismo.
La metrópoli ya no iba a ser Buenos Aires sino Londres. El comercio porteño pasa a ser simplemente un agente comprador y exportador y el interior una colonia.
Proteccionismo y librecambio: un debate actual
La máxima de Lord Gobden: Inglaterra sera el taller del mundo y la América hispana la granja de Inglaterra se hizo realidad con la fragmentación de América Latina bajo los intereses económicos regionales y la ayuda del colonialismo inglés.
De este modo se frustraron las posibilidades de desarrollo y el país quedó limitado a producir los productos requeridos por la industria europea. Y en el interior empobrecido, aislado totalmente, surgía también un patriciado local que malvendió irremediablemente sus mejores tierras que fueron a parar en las manos de la oligarquía terrateniente y vacuna del puerto de Buenos Aires ligada al extranjero.
De esta forma las oligarquías provinciales remitían a Buenos Aires los capitales provinciales sin dejar ninguna compensación productiva.
Y para esa dominación los ingleses y en menor medida sus aliados franceses y europeos, tuvieron un arma fundamental: la famosa libertad de comercio. O para emplear un lenguaje moderno tan conocido, la famosa "apertura de los mercados".
Como vemos no es un concepto nuevo. No hay una política "neoliberal". Es la vieja política del librecambio "hacia afuera" de sus fronteras y colonias y proteccionismo "hacia adentro".
Los "hábiles industrialistas", como los llamaron Agüero, representante de los comerciantes españoles y Yañiz, síndico del Cabildo, en el famoso debate de 1809 sobre la apertura del puerto de Buenos Aires, aliados a los ganaderos y comerciantes del puerto de Buenos Aires fueron los responsables de la destrucción de las artesanías del interior. 
Destruidas las artesanías del interior por el triunfo de la política del puerto de Buenos Aires e incorporado el país al modelo agro- exportador obliga a la provincia a sobrevivir con las nuevas condiciones impuestas por las oligarquías locales y el capital británico.
A comienzos del siglo XIX en Santiago del Estero existieron molinos harineros, atahonas a tracción animal, que aprovechaban la excelente cosecha agrícola de la zona de regadío del Río Dulce. El trigo de Santiago del Estero se exportaba a Córdoba y a Tucumán en largas filas de carretas construidas también en la provincia aprovechando sus tupidos bosques. Esta incipiente industria servía, sobretodo, para sostener una economía de subsistencia.
En el último tercio del siglo XIX es importante destacar el intento industrialista del francés Pedro San Germes que inaugura un gran ingenio azucarero en Santiago del Estero, en el año 1879, el Contreras, al que le suceden una docena de establecimientos del mismo tipo. (2)
Se trataba de capitales locales o cuyos titulares residían en la provincia, que importaron modernas maquinarias de Francia para moler la caña y producir la mejor azúcar del país. El ejemplo del francés San Germes estimuló a los agricultores la plantación de materia prima propia en la tradicional zona de riego del Dulce(Capital, Banda y Robles). Pero la alianza o tela de araña trágica entre los capitales azucareros tucumanos, el ferrocarril inglés y posteriormente el francés, La Forestal del Chaco y la Banca E. Tornsquist que se unieron, entre otras cosas, para extraer y desarrollar la producción azucarera de Tucumán terminó por arruinar la embrionaria industria azucarera santiagueña.
El ferrocarril de Buenos Aires y Rosario llegó directamente a Tucumán, corazón del azúcar, aislando los viejos pueblos de Santiago del Estero y a la capital, la madre de ciudades. Los ingenios azucareros santiagueños, peligrosos competidores de los tucumanos, del otro lado del Dulce, del trazado ferroviario inglés, no pudieron colocar su excelente producción y el francés San Germes, el más grande industrial de la provincia, tal como lo había nominado el pueblo, se suicida arrojándose al trapiche de su propio establecimiento.
Fue el comienzo del fin de esta industria que tantas expectativas había generado y el meritorio intento de los industriales santiagueños de insertarse a la economía nacional a través de una de las pocas actividades agro- industriales protegidas del interior y orientadas al mercado nacional.
Los países industrializados habían ya resuelto que Santiago del Estero iba a convertirse en el principal proveedor de las maderas duras para el trazado ferroviario y para los postes que iban a alambrar las grandes estancias de la pampa húmeda, proveedoras de la carne y los cereales que el mercado europeo necesitaba.
La mesopotamia santiagueña, enmarcada por los ríos Dulce y Salado, base territorial tradicional del poblamiento y de la economía provincial, constituida por las tierras del regadío del centro oeste, zona donde se erigieron los modernos establecimientos azucareros, ya no sería el escenario del principal factor dinamizador y de articulación con el sistema agro-exportador.
Por el contrario una región totalmente desconocida, ignorada del territorio provincial, el Chaco santiagueño, lugar al que sólo osaba ingresar el indígena, y el mielero, sería la elegida para que Santiago del Estero cumpliera un rol decisivo y muchas veces olvidado, en la economía nacional. Allí estaba el "bosque sin fin", interminable, donde reinaba majestuoso el quebracho colorado, el príncipe de las especies, cuya madera era inalterable a la acción del fuego y a la humedad.
Y fue entonces que comenzó casi de imprevisto, la gran devastación forestal de casi 11.000.000 de Hectáreas forestales, de los mejores quebrachales del mundo, dando nacimiento a una mal llamada "industria forestal" que tuvo su auge en la primera mitad del siglo XX.(3)
Durante un largo período esta actividad forestal se constituye en el principal sostén de la economía provincial. Los ferrocarriles ingleses y franceses realizan sus trazados ferroviarios, sobretodo para llegar al corazón del azúcar de Tucumán y extraer la madera de los bosques santiagueños y van surgiendo centros urbanos donde se concentra la abundante mano de obra que esa actividad extractiva necesitaba.
Fue en ese período que se forjó una ecuación fundamental con verdaderos vasos comunicantes de muy difícil separación: El ferrocarril la explotación forestal, la formación de los grandes latifundios. Ninguna de estas partes hubiera podido existir independientemente sin las otras. Comenzó entonces la gran privatización y entrega de las tierras públicas de la provincia de Santiago del Estero, ya que las mayores reservas forestales se ubicaban en tierras fiscales del este y noroeste de la provincia, hasta ese momento desocupadas. y que fueron vendidas a entregadas a vil precio. (Departamentos Moreno, Ibarra, Copo, Taboada y Figueroa).
Los gobiernos provinciales que se sucedieron a partir de 1898 cambiaron la ECOLOGIA por la ECONOMIA. La supuesta riqueza presente por la pobreza futura.
Remarcaba Irigoyen. en oportunidad de una de estas ventas fiscales:. . . "la riqueza de la tierra como la del subsuelo mineral de la República no puede ni debe ser objeto de otras explotaciones que la de la Nación misma. . . ". . . . "la riqueza forestal, fuente de vida, de recursos y de trabajo, debe ser contemplada como uno de los grandes beneficios de la Provincia otorgados al suelo argentino, y en consecuencia su resguardo y su utilización no pueden hacerse sino en beneficio del pueblo y de acuerdo a planes científicamente meditados. . ." (Del Mazo, 1930). Que lastima que el pensamiento rector de don Hipólito Irigoyen no haya sido tenido en cuenta en materia de venta de las tierras públicas que aún continúa imperturbablemente.
Las promesas de buenos salarios y condiciones de vida digna, los "ríos de dinero" que iba a traer aparejada la explotación forestal atrae a los grupos migratorios de toda la provincia y también de fuera de ella que abandonaron sus pertenencias y su hábitat natural para incorporarse al obraje y a una continua trashumancia. Fue la destrucción del hombre igual que la del medio ambiente. El viejo obraje textil de la época colonial, instrumentado alrededor de la mano de obra servil de los indígenas, pasa a convertirse en el nuevo obraje forestal que se establece sobre la base del trabajo semi feudal, casi esclavo, de los hacheros y su grupo familiar.
El genocidio de los indígenas se convierte en el genocidio de los hacheros. Esta explotación en los obrajes llevó a don Amalio Olmos Castro, a comparar a los hacheros con los esclavos de los algodonales del sur de los Estados Unidos reflejados magistralmente en la Cabaña del Tío Tom. Este preclaro director de Trabajo de la provincia llamó a esta explotación que nos debería avergonzar a todos “la esclavitud blanca” del obraje.(4)
Debemos rescatar en esa larga noche de casi cien años y que aún continúa dos intentos fundamentales para industrializar la madera del bosque santiagueño, y que nos interesa remarcar: l)La Instalación de las Fábricas de Tanino y 2) Los Distritos Forestales.
Los enclaves Forestales
Hemos visto anteriormente como la provincia de Santiago del Estero, desde la época colonial, estuvo integrada al sector económico dominante. La producción de la pampa húmeda otorgó a la Argentina la imagen de una gran homogeneidad interna y de esta forma se identificó a la región pampeana con el espacio nacional, así como la de sus terratenientes con la burguesía del país.
Por cierto que en el país, desde la colonia misma, existía una gran diversidad regional, inclusive señalamos en este trabajo la gran importancia histórica y socio- económica de la región del Noroeste.
Al identificarse a la región pampeana con el resto del país, las regiones carecieron de pasado, de historia, de economía y por cierto que otras formas de producción pasaron a ser totalmente dependientes de la pampa húmeda.
“Una historia regional será verdaderamente nacional en la medida que no se limite a una crónica de sucesos locales y aprehenda la conexión que ellos tienen con los sucesos nacionales, y cuando fuere necesario con los que operan en el ámbito continental y mundial” dice con razón Armando Raúl Bazán. (5)
Al comenzar a hablar de los obrajes es muy importante consignar como antecedente la aparición del obraje textil como una variante del sistema de encomienda. Y este último era una forma productiva del territorio conquistado que seguía al de la ocupación militar.
La encomienda era una forma de recompensa o tributo que se le otorgaba al conquistador, comprometiéndose este último a convertir al cristianismo a los indígenas encomendados. El tributo adquirió las formas de trabajo forzado para producir los bienes para el encomendero.
Las primeras encomiendas tenían como base dos antiguos pueblos de indios: Manogasta en Silípica y Soconcho en Atamisqui. En ellos se producían en el año 1585 ropa, lienzos, calcetas y otras telas de algodón, cinchas y aparejos, trigo y maíz.
El obraje textil se constituyó en verdaderas fábricas de tejido ubicadas en “lugares sombríos, techados con ramas, cercados de muros y adobes y donde fueron encerrados los indias e indias de los encomenderos...”[2]
Al respecto es importante consignar la distinción hecha por la historiografía entre formas de desarrollo localmente administradas, como la estancia pampeana, y formas de tipo enclave, aplicable a los obrajes forestales y a las fábricas de tanino del Chaco santiagueño y santafecino. Por supuesto que la historia moderna y contemporánea nos señala muy interesantes ejemplos de enclaves, tanto agrarios- plantaciones- como mineros, industriales y comerciales.
El origen de los enclaves forestales santiagueños lo encontramos en el gran remate de más de tres millones ochocientas mil hectáreas de bosques fiscales realizadas entre los años 1898-1904 por el gobierno de don Adolfo Ruiz. Se vendieron estas tierras desconocidas e inhóspitas, ubicadas en los departamentos 28 de Marzo (Gral Taboada), Moreno, Copo y Figueroa pobladas por quebrachales, únicos en el mundo, al precio vil de 023, ctvs. la hectárea, cuándo el precio del durmiente que pagaba el ferrocarril era de 1,48. De esta forma se formaron los grandes latifundios forestales.(6)
Los bosques santiagueños fueron comprados por “ El Sindicato de Capitalistas Para la Adquisición de las tierras de Santiago del Estero”, sociedad formada en el puerto de Buenos Aires integrada por las principales familias de la oligarquía porteña, y dónde podemos apreciar apellidos notables, como Zuberbuhller, Santamarina, Lloveras, Rufino, etc.
Y a partir de allí, de la formación de los grandes latifundios, los enclaves forestales, fue que comenzó la gran devastación forestal en la provincia.
Y para ello debía consolidarse una gran red de vasos comunicantes, una verdadera tela de araña, que se relacionaban de una manera muy estrecha: la oligarquía porteña, los ferrocarriles ingleses y franceses, la oligarquía azucarera tucumana y posteriormente la Forestal del Chaco, que se apropiaron y distribuyeron la tierra pública y también el trazado y distribución de la red ferroviaria y por cierto el desempeño económico de toda la región, con especial vinculación con el funcionamiento de la economía pampeana.
Esta red de intereses condenaron a Santiago del Estero a convertirse en la productora de los durmientes para el ferrocarril, el combustible para sus locomotoras y los postes para el alambrado de las grandes estancias de la pampa húmeda. Una de las razones fundamentales fue que el quebracho colorado santiagueño tiene menor contenido de tanino que los quebrachales colorados de la zona del chaco santafecino, chaqueño y paraguayo.
Es por eso que recién en la década del 40 se construyeron las dos grandes y únicas fábricas de tanino, también importantes enclaves, en el territorio provincial: Weisburd en el Departamento Mariano Moreno y la Cotan S.A.(Compañía Taninera) en Monte Quemado –Copo.
Es decir que del análisis y revisión de este proceso formativo, tan vinculado al funcionamiento de la economía pampeana, surgen nítidamente la existencia de estructuras económicas que divergieron notablemente con las del capitalismo agrario pampeano.
Una peculiaridad notable es la ubicación de estos establecimientos productivos en una región geográfica alejada de la sede de las decisiones administrativas y políticas.
Esta denominación enclave tiene un doble significado que es muy importante destacar:
En primer lugar se trataba de núcleos de actividad económica controlados de una manera directa desde afuera del país.
Un ejemplo característico lo tenemos con la célebre La Forestal del Chaco, que monopolizó la fabricación y el comercio del tanino en el país. En este caso sus accionistas, su directorio, su sede central, residían en Londres. Al exterior, a Inglaterra, se remitían las utilidades a distribuir de esta empresa monopolista.
Otra de las peculiaridades importantes de esta empresa era que tenía pocas vinculaciones con los eslabonamientos regionales, ya que las máquinas de sus ingenios, los ferrocarriles, los puertos, etc., provenían del exterior. Inclusive la harina y los productos de alimentación eran de otras regiones; sólo podemos consignar al combustible(leña y carbón) y algunas veces la carne(como el caso de las empresas tanineras santafecinas) que eran de la propia región.
La producción taninera se exportaba en el 90% para el exterior lo que señala bien claramente cuál era la orientación. Este enclave, era una especie de extensión de la economía y de la soberanía de los países centrales.
En segundo lugar el término enclave también determina un aislamiento físico, o geográfico, determinado originalmente por condiciones sociales, naturales e institucionales. Como la presencia del bosque, la selva y la incertidumbre sobre las condiciones legales e institucionales.
Por ejemplo, el gran latifundio de Quebrachales Tintina Sociedad Anónima de los Tornquist, tenía en territorio santiagueño más de 600.000 hectáreas. En campos de su propiedad se fundaron las estaciones de ferrocarril de Vilelas, Puna, Quimilí, Girardet, Roversi, Lilo Viejo, Alhuampa, etc.
Enormes obrajes dónde trabajaban más de cinco mil hacheros y dónde la civilización de la ley y la justicia no llegó sino hasta mediados del siglo XX.
Y también en los enclaves forestales destacamos las características especiales del hachero y del trabajador forestal.
En el caso de los hacheros su nomadismo. La obligada trashumancia del obraje, con poblaciones efímeras, pueblos fantasmas, construidos a la vera de las estaciones ferroviarias y destruidos con la devastación del bosque. Un nomadismo que los obligaba a trasladarse con sus familias siguiendo al obraje una vez terminado el bosque del lugar asignado. Pero este traslado era sólo en el interior de los enormes latifundios, verdaderos feudos medievales que solo se podía escapar con la muerte.
La difusión generalizada del pago con especies, con vales o notas de créditos, que se podían canjear solamente en las proveedurías del obraje, al igual que la ausencia total del control del estado ya que el comisario y los jueces de paz eran pagados por la Compañía, contribuía a una coacción generalizada y por supuesto a este aislamiento.
Recién con el gobierno radical de Santiago Maradona(1928-1930), se reglamentaron las leyes nacionales que, pese al tiempo transcurrido desde la promulgación de las mismas, carecían de aplicación en la provincia. Como la ley 9688 de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales; La Ley 11.723 sobre el Trabajo de las Mujeres y de los Menores, etc.
También se sentaron las bases para el estricto cumplimiento de las leyes obreras al crearse el Departamento Provincial del Trabajo.
Y para poner fin a los continuos abusos que se vivían en los obrajes, donde no era extraño ver a los jueces de paz dirigiendo las tareas del aserradero o a los comisarios vendiendo mercaderías en las proveedurías, el Ministro de Gobierno de Maradona, don Julio Olivera, dictó el 9 de julio de 1928, una resolución ministerial ejemplificadora, que como bien dice Luis Alén Lascano debería destacarse con letras de oro: “.....Prevenir a los empleados policiales que serían exonerados si detienen o molestan a los señores trabajadores, por deudas contraídas con los señores patrones o por otras causas que no estén especificados en el Código de Policía...”
Lamentablemente estas continuas violaciones a las leyes laborales y sociales perduran en la actualidad por este aislamiento que aún se mantiene.
Las fábricas de tanino santiagueñas, y posteriormente, los distritos forestales cambiaron este “hábito” obligado al crearse pueblos estables, con luz eléctrica, agua corriente y hasta escuelas y hospitales.
En Santiago del Estero, desde la explotación forestal intensiva de comienzos del siglo XX hasta la década del 40 y luego con las fábricas de tanino, que también abarcaron a los obrajes, fueron los núcleos típicos de una producción organizada en la forma de enclave forestal.
Ambos tienen una enorme importancia, porque fueron los esfuerzos más serios y reales, sobretodo el último, de terminar con un sistema de destrucción irracional de nuestra ecología y medio ambiente, cambiando el destino histórico del bosque santiagueño y por las posibilidades presentes que este recurso natural aún posee para la provincia. Pasaremos a describirlos sintéticamente.
La industria del tanino en Santiago del Estero.
El descubrimiento del tanino extraído del quebracho dio comienzos a partir del año 1880 con la exportación de los rollizos del quebracho argentino a las fábricas ubicadas en El Havre y Hamburgo(Alemania). Hasta esa fecha se extraía en Europa del nogal ,roble o el castaño pero la el quebracho tenía la enorme posibilidad de utilizar prácticamente todo el árbol , que lo hacía sumamente atractivo económicamente y abaratando la producción y utilización del cuero.(7)
Pero fue en el año 1890 cuando se inaugura la primera fabrica de extracto de quebracho (tanino) en el país, en Pehuajo, Corrientes, industrializando la materia prima en el lugar de origen. Una razón fitogeográfica iba a influenciar en el destino del quebracho colorado santiagueño con una proporción de tanino inferior al que existía en los quebrachos colorados de la región de Santa Fé, el Chaco, Formosa y el Chaco- Paraguayo. De allí que el quebracho santiagueño fue "reservado" para los durmientes y el combustible del ferrocarril y de las otras industrias y para levantar los postes de las estancias de la pampa húmeda.
Ese fue el motivo principal que la Forestal del Chaco, y sus empresas adláteres, establecieron todas las fábricas de tanino en la región chaqueña- santafecina- paraguaya, constituyendo un gran emporio que monopolizó la fabricación y exportación del tanino en nuestro país y controló todo el comercio mundial durante más de ochenta años.
El extracto sólido del quebracho salió del país por miles de toneladas a un ritmo de exportación continuo hasta el año 1963, en que la Forestal prácticamente extinguido el quebracho colorado y descubierta las propiedades similares de la mimosa, original del Africa, decidió levantar sus instalaciones. Pueblos enteros, vías férreas, puertos, viviendas, etc. fueron abandonadas y dinamitadas por la Forestal Del Chaco, para evitar que la población del lugar se quedara en las instalaciones.(8)
Debemos hacer notar que en la década del 40, durante la guerra mundial, como consecuencia del proceso de extinción de los quebrachales santafecinos y pese al menor rendimiento del quebracho santiagueño, se produce una expansión en procura del tanino del quebracho santiagueño que pasaba a ser rentable. Inclusive, se advierte como consecuencia de esta demanda, un aumento de la población rural del área forestal, que en esa fecha alcanzo a representar el 20% de la población rural de toda la provincia. Esta situación es importante teniendo en cuenta la elevada emigración de las provincias del norte hacia la zona metropolitana de Buenos Aires.
En ese período se instalan dos fábricas de tanino en el territorio santiagueño. Una en la localidad de Weisburd, Departamento Mariano Moreno y la otra en Monte Quemado en el Departamento Copo, en el límite con Salta. Ambas fábricas dieron prácticamente vida a los pueblos de Weisburd, (dpto. M. Moreno) y a Monte Quemado en el departamento Copo al dotarlos de viviendas de material, agua corriente, luz eléctrica, hospitales, salarios dignos para los obreros, cine, etc. que contrastaban notablemente con los pueblos forestales existentes hasta entonces.
Lamentablemente, en un final que nos recuerda al ingenio azucarero del francés San Germes, tanto la Empresa Weisburd y Cía. como la Cotan(Compañía Taninera) de Monte Quemado no pueden colocar la excelente producción de sus fábricas en el mercado mundial controlado por la Forestal y se ven obligadas a cerrar las fábricas y vender las maquinarias como hierro viejo. Las ruinas silenciosas, todavía imponentes, de estas dos grandes fábricas de la Provincia de Santiago del Estero se encuentran en los mencionados pueblos y son verdaderos símbolos de los intentos vanos de industrialización del monte santiagueño.(9)
Los distritos forestales: Una esperanza
De la Facultad de Ingeniería Forestal creada en el año 1958 en la provincia más castigada por la depredación forestal, fueron saliendo las bases fundamentales para la constitución mediante Ley 3275 del IFIA( Instituto Forestal de Industrialización y Administración), que tuvo por objetivos el fomento de la tecnificación y el mejoramiento de la economía forestal.
Y de este Instituto salieron los estudios y las bases de los denominados Distritos Forestales. Los Tigres, los Pirpintos, El Caburé fueron pueblos dotados de centros cívicos, casas de material confortable, agua potable, infraestructura vial y sanitaria y sobretodo de una moderna tecnología, que aún se conserva en partes, para la fabricación de parquee, muebles, paneles de madera, etc., utilizando las maderas de los bosques santiagueños.
Si aún resuenan las palabras del ingeniero Néstor R. Ledesma, artífice del IFIA y uno de los fundadores de la Facultad de Ingeniería forestal: “Nunca más los pueblos nómades. Nunca más los vales ni las proveedurías. Nunca mas la explotación del hombre por el hombre más inicua e irracional que se conoce en la historia de la humanidad. Viviendas dignas, salarios dignos. Atención y Salud adecuadas”.
Y los Distritos Forestales se convirtieron en una nueva esperanza para terminar para siempre con el drama del obraje, de la depredación irracional del medio ambiente y del hombre, y de convertir a la provincia de Santiago del Estero en un verdadero polo industrial utilizando sus recursos naturales depredados salvajemente.
Estos Distritos Forestales, posteriormente convertidos en cooperativas, habían logrado realizar en el período 1979/1981 mas de 120.000 toneladas de madera. Una cifra muy significativa y que las convertía en grandes empresas industriales. Mas de quinientas familias vivían en torno de estas cooperativas forestales, engrandecidas y fortificadas por la participación de las mismas en los planes de construcción de viviendas en la provincia del FONAVI (Fondo Nacional de la Vivienda.)(10)
En este crecimiento de las Cooperativas Forestales tuvo mucho que ver la acción del ex-Gobernador de la provincia de la Revolución Argentina, Gral. Cesar F. Ochoa que facultó al Instituto de Vivienda y Urbanismo de la Provincia a contratar directamente con las cooperativas, sin licitación alguna, la carpintería de las obras públicas y numeroso mobiliario para las escuelas provinciales. Además por su excelente producción las cooperativas estaban en condiciones de competir en el mercado nacional e internacional.
No únicamente se lograba en las cooperativas forestales una utilización industrial del bosque, sino también existían planes de reforestación y de protección de nuestra naturaleza.
Es fácil advertir los perjuicios de las empresas constructoras, contratistas del Estado, como consecuencia de esta competencia de las cooperativas forestales que no únicamente habían abaratado los costos, sino que estaban en condiciones de copar el mercado con viviendas prefabricadas construidas totalmente de madera. Los Grupos Económicos Provinciales(GEP), estructurados sobretodo alrededor de las Empresas constructoras monopolizaron en las provincias el gran negocio de las obras públicas(viviendas, caminos, canales de riego, etc.) constituyéndose en verdaderos poderes dentro de los Estados Provinciales, con una gran influencia económica y social.
Solamente en el período 1980-1994, se construyeron en Santiago del Estero 16.500 viviendas, con ganancias aproximadas de unos siete millones de dólares anuales para estos GEP. De allí que los denominados “hombres de paja” de las Empresas Constructoras ubicados en los poderosos Ministerios de Economía y Obras Públicas, advirtiendo esta competencia “desleal” de la cooperativas forestales urdieron una trama o confabulación contra el bosque santiagueño a través de una feroz campaña de desprestigio contra ellas y contra las propiedades de las maderas santiagueñas para la carpintería de obra.
Carlos Jensen Viano, sucesor civil del General Ochoa, en sorprendentes declaraciones “destapó la olla” y anunciaba, que conforme a los informes de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, muy controvertido por cierto, ”la madera de quebracho no servía o no se había demostrado que era apta para ser utilizada en carpintería de precisión”.
Fueron inútiles las voces esclarecidas que se alzaron para defender nuestros bosques. Como el caso de científicos de valía internacional como Casimiro Uhrin, experto alemán y profesor de Universidades del país y del extranjero. Fue el comienzo del fin de las cooperativas forestales luego atacadas por sus reales desórdenes, aunque exagerados, administrativos.
La provincia madre de ciudades, a mediados del ochenta, retornaba bajando la cabeza a la vieja política de destrucción forestal sin control alguno. Las cooperativas forestales aún existen en el corazón del bosque santiagueño. Sus modernas maquinarias casi abandonadas, ,son utilizadas para fabricar ataúdes, y los pobladores de los ex-Distritos Forestales y de toda la región del norte santiagueño esperan la instrumentación de nuevos planes que los saquen del atraso y de la miseria. Mientras tanto, como una gran sombra el mal de Chagas, el gran flagelo provincial, anida con forma de vinchuca en los ranchos. Uno de cada cuatro santiagueños padece de este mal endémico. Las viviendas de madera, para erradicar los ranchos, aún esperan su realización.
Algunas propuestas:
Los recientes datos referidos al aumento del desempleo, de la pobreza, de los hogares con necesidades básicas insatisfechas, las manifestaciones de protestas de los diversos sectores, son explicados por el gobierno y algunos economistas oficiales como el costo de la reconversión y del ajuste necesario en la economía nacional que ha tenido un gran crecimiento en los últimos años.
Una economía nacional que como hemos visto anteriormente obliga a privilegiar, dada la apertura de los mercados, la provisión del exterior de los insumos de la producción.- Esto ha traído aparejado un olvido de las regiones del país que podrían hacerlo.
Las economías regionales no pueden quedar expuestas al libre juego del mercado, que por otra parte, como hemos visto, no existe y nunca existió.
Es de fundamental importancia, y la única forma de parar los estallidos sociales, fomentar un programa de desarrollo de las economías regionales, la gran ausente del debate nacional.
Para ello el Estado Nacional deberá invertir los fondos necesarios, y si es necesario(evidentemente lo es) renegociando el pago de los intereses de la deuda externa, tal como lo han venido pregonando recientemente algunos obispos y el propio Papa al calificarla de "injusta e inmoral".
El gobierno nacional debe asistir, con créditos subsidiados a la destruída actividad primaria de las provincias implementando sistemas de comercialización que impidan el despojo al productor.
Es muy importante la radicación de las agro- industrias en los mismos lugares de producción de las materias primas, aumentando el valor agregado de las mismas.- La búsqueda en el mercado internacional y en el Mercosur de colocación de los productos regionales, etc.
Estas y otras medidas son fundamentales para salvar a las economías regionales y a las provincias rezagadas, "inviables", o en vías de franca extinción.
Notas:
1) Ferrer, Aldo: “Manual de Economia Argentina”,
2) Dargoltz, Raúl Eduardo: “Hacha y Quebracho. Historia Ecológica y Social de Santiago del Estero.”, cuarta edición corregida y aumentada, Santiago del Estero, 1998, Ediciones Conciencia y Nacional.
3) Ibid.
4) Olmos Castro, Amalio: “El trabajo”, Santiago del Estero, 1942.
5) Bazan, Armando Raúl, “ El Noroeste y la Argentina Contemporánea”( 1953-1992), Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1992.
6) Dargoltz, Raul E.: “ La Alianza Anglo Porteña. Historia de la destrucción de una provincia”, Ediciones del Mar Dulce, Buenos Aires, 1983.
7) Ibid.
8) Ibid.
9) Dargoltz, Raul: “Hacha y Quebracho. La Confabulación contra el bosque Santiagueño”, Ediciones El Liberal, Santiago del Estero, 1988.
10) Dargoltz Raul, "Santiago del Estero. El Drama de Una Provincia", op.cit..
[1] El autor es Magister de Estudios Sociales Para América Latina. Profesor de Historia Social Regional de la Univ. Nacional de Santiago del Estero e investigador del Conicet.
Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas.
http://www.geocities.com/trabajoysociedad/
Para que no haya hombres sin tierra ni tierra sin hombres
Por María de Estrada
En Santiago del Estero, al igual que en muchos otros lugares de América Latina, la lucha por la tierra lleva más de 500 años de historia. Así lo reconocen hoy los campesinos que allí viven, que allí luchan, quienes distinguen dentro de este proceso tres claras etapas.
La primera se inicia con la conquista española, que destruyó la organización de la producción existente, principalmente mediante el ataque y dominación de los pueblos originarios y su utilización, mediante la mita, ecomienda y yanaconazgo, como mano de obra para el centro minero de Potosí, por ese entonces una de las áreas más pobladas y dinámicas del mundo. Al Noroeste argentino (NOA), y dentro de éste a la provincia de Santiago del Estero, se le asignó la “función de abastecedora de recursos agrícola-ganaderos y humanos, como periferia de Potosí.” 1
Durante este período colonial se reorganizó el espacio de acuerdo a los intereses económicos y políticos de los invasores. La fundación de núcleos urbanos (Santiago del Estero fue el primero en 1553) permitió no sólo la apropiación de las tierras aledañas por parte de los blancos, y la defensa de la frontera frente a los indios, sino además articular un sistema de caminos que permitiera el aprovisionamiento de la fuente minera, base de la economía mercanitilista europea.

La segunda etapa que distinguen los campesinos comienza en el siglo XX. El espacio argentino es organizado ahora en torno a la región pampeana, de acuerdo a la inserción del país en la División Internacional del Trabajo como proveedora de granos y carne, principalmente a la potencia del momento, Inglaterra, que llevaba a cabo la Revolución Industrial.
La expansión del ferrocarril, que en esta provincia llegó en 1870, fue la herramienta por excelencia para incorporar a estos espacios al modelo productivo, manteniendo su carácter de periferia, y haciendo posible así, sostener la hegemonía de las fértiles llanuras pampeanas. El trazado del ferrocarril re-configuró el territorio santiagueño, aislando antiguas poblaciones de origen quechua cuyo modo de producción combinaba la explotación equilibrada del bosque con la ganadería de subsistencia. Centrado en una especialización económica basada en la depredación forestal, ciento cincuenta millones de quebrachos colorados fueron destruidos en esta provincia en algo más de 50 años. “Entre 1806 y 1915 Santiago del Estero produjo 20.700.000 durmientes de quebracho, con lo que se construyeron 1600 kilómetros de vías férreas, pero que simultáneamente implicó la degradación de 3/4 partes de los bosques de la provincia”
En su rol de “periferia de incorporación temprana”2, Santiago del estero, al igual que Chaco, proveyó las maderas duras necesarias tanto para el tendido del ferrocarril, como para los alambrados, cercos, corrales, etc. Como afirma Morello “en el interior de países dependientes las regiones centrales destinadas a producción agrícola para exportación están sujetas a un manejo conservador, que es subsidiado en función de la explotación irrestricta de otros recursos naturales complementarios en espacios periféricos”.3
Dentro de este mismo modelo, y basándose también en la explotación del quebracho, a comienzos de siglo se instala allí la empresa británica “La Forestal”, destinada a la fábrica de extracto de tanino, insumo básico para el curtido e impermeabilización del cuero. El poder de esta empresa, que compró 472.000 hectáreas forestales, derechos sobre otras 197.000 has. Fiscales y 170 km. de vías férreas fue tal que llegó a constituir su propia flota y puertos fluviales expandiéndose hasta poseer 2.266.175 hectáreas; emitiría su propio dinero para pagar los salarios de los obreros, válido sólo en su territorio.4 Pero no se trataba solamente de la depredación de los bosques naturales, esto mismo se reprodujo en la fuerza de trabajo. En una de las principales fábricas, el 45% de los obreros tenían tuberculosis y el 90% sífilis. Hubo localidades donde la cuarta parte de la población mayor de 11 años no sobrepasaba los 35. 5
Este modelo productivo, que coexistía con explotaciones campesinas de subsistencia. Para 1937 un tercio de las explotaciones eran minifundios de menos de 25 has. con mano de obra casi exclusivamente familiar, que debía combinar esta actividad con la venta de su fuerza de trabajo a las empresas quebracheras como “hachadores”. Sumergida ampliamente en la pobreza, esta provincia se convirtió en uno de los principales centros expulsores de mano de obra que se dirigía hacia Buenos Aires en mayor medida, en el marco del modelo de industrialización sustitutiva de importaciones.
En la década del 50 la mayoría de las fábricas de extracto existentes fueron cerradas por el reemplazo del tanino por el extracto de Mimosa, especie producida por la misma empresa “la Forestal” en el Sur de África. Esto produjo un proceso de “recampecinización” que queda evidenciado en el Censo Nacional Agropecuario de 1960, donde el 63% de las explotaciones tenía menos de 25 has. y el 71% de la mano de obra utilizada era familiar.
Pero el rol de periferia de la región pampeana continuó signando la organización del espacio en este territorio. Durante los 70 el ciclo favorable en la ganadería papmpeana conllevaría la expansión de la frontera agropecuaria hacia esta región. Los cultivos de porotos y de soja destinados a la exportación son realizados ahora en Santiago del Estero fundamentalmente por empresas no residentes en la zona caracterizadas por el uso intensivo de capital.
Esto implicaría dos procesos: por un lado la concentración de la tierra en manos de quienes estaban en condiciones de incorporarse a este modelo productivo, es decir en su mayoría empresas foráneas que contaban con el capital suficiente. En forma simultánea y como contrapartida, un gran número de pequeños productores, con economías de subsistencia, que si bien representan el 69% del total, sólo tienen el 1,15% de la superficie.
La lucha entre estos dos modelos productivos, que implican diferencias en cuanto relaciones de producción, utilización de insumos y tecnología, usos del suelo, articulación con el mercado, etc., también se tradujo en una lucha concreta por apropiarse del espacio. Durante la dictadura militar comienza un proceso de “exclusión silenciosa”; se trata de empresas que se presentan como dueñas de tierras ocupadas por campesinos, que si bien no poseen título de propiedad, llevan allí generaciones trabajando la tierra. Éstas presentan escrituras avaladas desde Buenos Aires o Santa Fe y desalojan a los campesinos que viven allí mediante el uso de la fuerza pública y topadoras que destruyen ranchos y alambrados.
La falta de organización de los productores santiagueños en concordancia con el alto nivel de represión facilitaron este proceso, pese a que la ley garantiza la propiedad de la tierra para quien la ocupe por 20 años o más y manifiesta “ánimo de dueño” de la misma.
El retorno a la democracia en 1983 no implicó una modificación de esta situación; con ésta retorno el juarismo, icono del regionalismo en esta provincia. Carlos Antonio Juárez, junto a su esposa “Nina”, en el poder desde 1949, es un fiel representante del patrón político local que se repite en gran parte del interior argentino. Caracterizándose por su fuerte verticalidad y la represión sistemática de las libertades civiles y políticas, así como el control de los medios de comunicación locales, actúa como “caudillo”, como “patrón” de este espacio al que considera su feudo. Mediante acuerdos de poder con el gobierno nacional, una fuerte red de clientelismo, el control de la mayoría de los juzgados y la “alineación automática” entre la gobernación y la legislatura provincial, en una provincia donde el 58% de los ocupados trabaja para el estado provincial 6, el juarismo perpetúa el modelo de pobreza, indigencia y marginalidad que le permite reproducirse y perpetuarse. Y las topadoras seguían pasando, y los campesinos teniendo que abandonar sus tierras.
En 1986 se produce un quiebre, cuando 1500 campesinos se movilizan en lo que se llamó “el grito de los Juríes”; es en esta localidad donde tres años más tarde se reunirían representantes de organizaciones campesinas locales.
Finalmente, el 4 de agosto de 1990 se constituye formalmente el movimiento de Campesinos de Santiago del Estero (MOCASE). Entre sus principales objetivos se encuentra la lucha por la tenencia de la tierra y el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias campesinas. El primer punto se lleva a cabo principalmente en el ámbito judicial, buscando que no haya más desalojos de campesinos, mientras que el segundo implica una compleja labor que se amplía a medida que los propios campesinos van tomando conciencia de las causas de su situación, de la similitud con los problemas de campesinos de otros lugares, etc…
A principios de esta década se producirá un cambio fundamental en el modelo productivo santiagueño, impulsado tanto por la demanda a nivel mundial como por condiciones propias del país. La soja transgénica (Soja RR comienza a invadir el país. El aumento del precio de esta oleaginosa, que pasa de U$D 165 en 1999 a U$D 222 a mediados del 2003, resulta explosivo si se considera la devaluación de la moneda nacional, que implicó así un aumento del 290% para el precio de este cultivo.
El factor fundamental para que la “sojización” del país haya sido posible, fue la incorporación de los paquetes tecnológicos asociados a esta producción e impulsados por grandes multinacionales como Monsanto o Cargill. La utilización de semillas modificadas genéticamente, fertilizantes y herbicidas permite integrar casi cualquier suelo al cultivo de soja, borrando la frontera natural de estos cultivos. “A nivel nacional esto ha posibilitado que, mientras la superficie sembrada con soja pasa de 5,8 millones de has. En 1993/4 a 12,6 millones en el 2002/3 (variación del 118%), la cosecha pase de 11 millones de toneladas a 35 (variación del 199%) en igual período”. 7
Así, la lucha por el espacio se recrudece en Santiago del Estero, ahora con testaferros que buscan apropiarse de las tierras para sembrar soja y exportarla. “El avance sobre las tierras de los campesinos es brutal y simple. Un testaferro, por lo general santafesino o cordobés, soborna a un habitante de algún pueblo cercano. Este figura cediéndole la “posesión de hecho” del monte, posesión que no es necesario demostrar ya que los jueces no son justos. Luego llega el alambrado, que atrapa escuelas, caminos y cementerios. Y la matanza se concreta. Las topadoras “limpian” el terreno y los cazadores matan a los animales que intentan escapar. Contra las familias largan bandas de hasta 25 matones armados.” 8
Pero el MOCASE ha ido fortaleciendo su organización y se ha convertido en un referente de lucha para muchos de los movimientos sociales del país. Ante un modelo de producción basado en la compra de insumos extranjeros, utilización de transgénicos y agrotóxicos, tecnología que reemplaza la mano de obra y la degradación de los suelos para la exportación, reivindican la necesidad de llevar a cabo una reforma agraria que permita organizar este espacio desde bases totalmente distintas.
Reinaldo, miembro del MOCASE, comienza por explicar cuales son sus términos generales: “Nosotros consideramos la reforma agraria como un respeto por la forma de vida y tenencia de la tierra de los campesinos. La reforma al estilo mexicano o chileno con reconocimiento por familia de una parcela a nosotros no nos sirve, porque tenemos la influencia de la herencia cultural aborigen, donde las propiedades son comunitarias. No hay una visión de decir “esta es mi parcela”, los parajes son de todos, y si vos sos de ahí vas a hacer tu potrero o tu represa en cualquier lugar, porque es de todos. Es mucho más adecuado a nuestro planteo de reforma agraria el reconocimiento no tanto de la parcela sino del territorio. Nosotros hablamos de territorialidad, cada comunidad tiene un territorio donde desarrolla su vida.”9
De forma similar al zapatismo en México o el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil, la estructura política del MOCASE está sustentada en las bases, en dirigentes surgidos de las mismas comunidades campesinas. Carlos Luna, actual presidente del movimiento, relata: "Partimos de una forma horizontal, democrática, de hacer política. No hay caudillos o líderes. Las comunidades campesinas son las que trabajan y deciden. Todo se discute en las comisiones y se lleva a la práctica a través de delegados". La estructura interna del Mocase está conformada por tres niveles: comisiones de base, centrales campesinas y cooperativas y una comisión directiva, donde los delegados consensúan las distintas posiciones hasta lograr decisiones satisfactorias para todos.10 La ausencia estatal en la zona ha impulsado modelos autogestivos en diferentes frentes. A la organización comunitaria, la creación de cooperativas productivas y la puesta en funcionamiento de radios locales hay que agregar el proyecto de la Escuela secundaria politécnica en un pueblo a 50 Km. de la capital provincial y de la creación de la Universidad Campesina. Esto último constituye un eje fundamental si se tiene en cuenta la importancia de la educación como herramienta de emancipación en los distintos movimientos sociales de América Latina.
Se trata de 9000 familias campesinas que integran alguna de las trece organizaciones distribuidas a lo largo y a lo ancho del territorio provincial. Forman parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (CLOC) y de Vía Campesina, organización a nivel mundial. Es quizás esta combinación entre su lucha cotidiana y la participación en niveles superiores - el intercambio constante con campesinos del MST y de muchos otros países, su integración al Foro Social Mundial, a la Cumbre de los Pueblos y a gran parte de este proceso que se está gestando en Latinoamérica y en todo el mundo en general como espacio de construcción de alternativas ante un modelo que se trata de imponer como único - lo que los ha convertido en un modelo de organización para gran parte de la sociedad. Son conscientes hoy de que la lucha porque no los expulsen de su tierra es parte de la misma lucha por la reforma agraria, por la soberanía alimentaria y por la construcción de otro modelo de país:
¨La Soberanía Alimentaria pasa por el derecho a producir y comer lo que queremos, este es un derecho avasallado (...). Sabemos que tenemos un rol, una responsabilidad, el producir alimentos para que los compañeros de la ciudad se alimenten sanamente.¨ Como resultado del exportar para crecer y el producir para exportar, la Argentina, país de hambre y miseria, agota sus suelos, envenena montes y niños, usando la tierra para alimentar el ganado extranjero y la sobra de este festín se utiliza en planes solidarios, alimentos de moda y las ganancias económicas que decaen en pocas manos.”11
En una de las provincias con mayor hacinamiento habitacional del país, donde el 38,2% de la gente vive sin satisfacer las necesidades básicas, cifra que sube estrepitosamente a un 53,7 % para los hogares rurales y el 40,9% de las viviendas carece de agua corriente, este Movimiento se está organizando a una escala mayor, comprendiendo la unicidad del conflicto con los sectores urbanos. Reinaldo, del pueblo de Quimilí, explica:
“Estamos impulsando con el MTD Aníbal Verón, una organización urbana, para ir construyendo un “movimiento sin tierra”, una vuelta al campo masiva. La gente se va a venir caóticamente, cagada de hambre (...) Los territorios sin población los ocupa el capitalismo anónimo. Buenos Aires y su conurbano tiene 15 millones de habitantes y Córdoba 3 millones de habitantes ¿Como puede? Este es un país que podría distribuir más de 100 millones de habitantes, con un campo cuidado en lo ecológico y ciudades sanas de 30 o 40 mil habitantes. Con un esquema de distribución territorial mucho más sustentable y sano. Pero en principio pensemos la cuestión básica de comer, queremos un pueblo que produzca su comida, que no la este mendigando.” 12
De esta forma el MOCASE busca exceder el espacio rural, articular su identidad campesina con otros sectores de la sociedad que padecen, desde otros contextos, las consecuencias del modelo de acumulación vigente.
Primero como periferia del Alto Perú, más tarde de una Argentina centrada en la región pampeana, Santiago del Estero, al igual que muchas de las provincias del interior, lejos de haber sido dejada a su suerte, ha sido expoliada para que esos modelos pudieran ser puestos en práctica. Pero dentro de este espacio se reproduce esta misma lógica, un pequeño sector ligado al poder provincial o proveniente de otras regiones, que busca imponer un modelo basado en grandes explotaciones que se vinculan con el mercado externo, con insumos importados y tecnología que reemplaza la mano de obra, generador de gran deterioro para el medio ambiente; del otro lado los campesinos, mayormente con producciones de subsistencia, con una organización del espacio no basada en la propiedad privada de las parcelas sino en el uso comunitario del territorio; sin títulos de propiedad, pero con historias de generaciones ligadas a esas tierras, a esos montes.
Aquí, en Santiago del Estero, la lucha por el espacio es directa, es explícita…son las topadoras tumbando ranchos contra los campesinos. Después de muchos años de que esto sucediera sin que si hiciera algo al respecto, la gente comenzó a organizarse. Primero en torno a la Ley Veinteñal en el ámbito judicial, pero más tarde ampliando el reclamo, complejizándolo, lo que los llevó a articularse con otros movimientos campesinos del país y de América Latina. En la actualidad, el MOCASE se encuentra en la búsqueda de expandir su accionar y coordinarlo con otros movimientos -estudiantiles, de desocupados, de trabajadores – que compartan no sólo el modo de entender el conflicto, sino también la necesidad de articularse de una manera alternativa para construir otra realidad.
Notas
1. Gejo, O. y Liberali, A.: “Fases de desarrollo en la Argentina. Asignación de recursos y procesos poblacionales”. Bs. As, 1999.
2. Gejo, O y Liberali, A.: “Las economías regionales bajo la lupa demográfica.” En Benítez, Liberali, Gejo: “Estructura económica y comercio mundial”. Ed. Pharos, Bs. As, 1992.
3. Morello, Jorge: “Manejo integrado de recursos naturales”. En Brailovsky, A.: Introducción al estudio de los recursos naturales, EUDEBA, 1987.
4. Brailovsky, Antonio y Foguelman, Dina: “Memoria Verde. Historia ecológica de Argentina”. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1992.
5. Álvarez, Antenor: “Riqueza forestal de Santiago del Estero”. Santiago del Estero, 1916.
6. Barbetta, Pablo N. y Lapegna, Pablo.: “No hay hombres sin tierra ni tierra sin hombres: luchas campesinas, ciudadanía y globalización en Argentina y Paraguay”. En Giarracca, Norma y Levy, Bettina (comp.): “Ruralidades latinoamericanas. Identidades y luchas Sociales”CLACSO, Buenos Aires, 2004.
7- Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: “Tierra y Reforma Agraria” . En www.rebelion.org
8- Ídem anterior.
9. Ídem anterior
10. Le Monde Diplomatique. “ Movimiento campesino de Santiago del Estero. La tierra es nuestra »
11. Grupos de Reflexión Rural. “Argentina: La lucha por la soberanía alimentaria”. En www.rebelion.org
12. Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: “Tierra y Reforma Agraria”. En