martes, 26 de enero de 2016

OTRA ESTAFA DE LA FARMAFIA CON LA COMPLICIDAD DE LA ANMAT





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183.210.720 $ pagó el estado en noviembre de 2015 a los laboratorios Gador  y Richmond por una mezcla de pichín de gato, tierrita y jugo de ceniceros, todo bien batido y destilado con los pomposos nombres de sofosbuvir y declastavir para someter a la tortura de la esperanza a mas o menos mil pacientes con cirrosis o ya directamente deseando que alguien se muera y sea compatible para meterse el hígado del cadáver.
    Además, claro, a seguir tomando ribabirina, que hace tan bien que casi no tiene efectos colaterales salvo algún intento de suicidio o pavadas por el estilo.
    Y esto recién empieza, se espera a futuro compras como para venderle a 800.000 clientes, perdón, pacientes que no saben que tienen hepatitis c hasta que el médico se la invente.
Aquí el relato cuasi filantrópico.

jueves, 21 de enero de 2016

EL ORIGEN DEL PODER NARCO EN SANTA FE

Por Carlos del Frade
  (APe).- El narcotráfico comenzó siendo un negocio paraestatal de la dictadura argentina a partir de las relaciones tejidas desde el Segundo Cuerpo de Ejército, con asiento en Rosario y jurisdicción sobre las provincias de Santa Fe, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Eran los tiempos de Leopoldo Fortunato Galtieri, Jorge Videla y Emilio Massera, por un lado; y los altos oficiales del ejército boliviano que luego desatarían la dictadura del 17 de julio de 1980, general Luis García Meza y coronel Luis Arce Gómez.
Así se desprende de la declaración de un ex integrante del Servicio de Inteligencia del Ejército argentino realizada en Brasil en el año 2009 y que, por primera vez, es publicado en esta nota. De tal forma, los primeros envíos masivos de cocaína a través de la ruta 34 fueron la consecuencia de un acuerdo que venía estableciéndose, por lo menos, desde los tiempos del Mundial de 1978, entre funcionarios de las dictaduras de Hugo Banzer y Videla. Esta es la historia que sigue desarrollándose por estos días en las geografías de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, entre otros centros urbanos. Y como todo gran negocio capitalista, de arriba hacia abajo y con complicidades en los diferentes nichos de corrupción de los distintos gobiernos.
La memoria de los represores
El 10 de diciembre de 1998, el entonces comisario principal José Rubén Lo Fiego, fue puesto a disponibilidad por la resolución 879 del gobierno provincial. Estaba imputado de 68 delitos de lesa humanidad y fue el principal torturador del Servicio de Informaciones de la Unidad Regional II, entre 1976 y 1979. El “Ciego” o “Mengele”, habló en tres ocasiones con este cronista entre setiembre y diciembre de 1997 en su despacho del área Logística, en el subsuelo de la ex Jefatura de Policía, justo en la ochava de Santa Fe y Moreno. No está arrepentido de nada y sus diálogos con los periodistas apuntan a relativizar su siniestra historia personal. Lo que sigue es un resumen de aquellos encuentros.
-Vamos a ahorrarnos algunas cosas. Sé quién es usted. ¿Dónde están los cuerpos de los desaparecidos y qué hicieron con los chicos nacidos en cautiverio?- fue la pregunta que sintetizó la primera entrevista.
-No sé nada de eso -contestó Lo Fiego en su despacho adornado con un poster del equipo de Central ganador de la Conmebol de 1995.
-Me gustaría saber quiénes fueron los apoyos políticos y económicos que los manejaban a ustedes.
-No se consiguió todo a través de la tortura. Acá mucha gente jugaba al superagente y en todos lados había un terrorista. Colaboracionismo. Hubo mucho colaboracionismo. Trate de grabar esa palabra en su memoria. Más allá de lo que usted piensa. Lo peor de todo es la conspiración de los idiotas -dice en referencia de otros oficiales de la policía.
“Había una presión insoportable de parte del comando. La formación la obtuve por las mías. Ahora hay una cultura light. Acepto la tortura, pero no el robo ni la droga -admitió el 9 de diciembre de 1997, en comparación con otros policías. Tampoco soy un matasiete -agregó ese día mientras tomaba mate haciendo alusión a una palabra que surgió en la literatura nacional en “El Matadero”, el cuento de Esteban Echeverría en el que denunciaba las atrocidades de la policía rosista, “la mazorca”.
Esta crónica fue publicada en nuestro libro “El Rosario de Galtieri y Feced”, del 2000 y también formó parte del primer tomo de “Ciudad blanca, crónica negra. Historia política del narcotráfico en el Gran Rosario”, publicado durante el mismo año.
Lo Fiego daba a entender que él se lavaba las manos de la sangre de los torturados y que luego escribía los partes al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, en los días de Ramón Genaro Díaz Bessone y Leopoldo Fortunato Galtieri, sin necesidad de recurrir a algún tipo de apoyo químico. Sin embargo, algunos de sus compañeros de torturas sí necesitaban “de la blanca que venía del Comando”, tal como lo sugirió en aquel encuentro.
El negocio paraestatal
En forma paralela a aquellos recuerdos de Lo Fiego, Gustavo Bueno, ex oficial de la policía rosarina desde 1971 a 1975, fue convocado al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército en 1977.
Luego lo enviaron a un área de “preconflicto entre la Argentina y Chile. Hacia 1978 volvió a Rosario “para ejercer actividades de inteligencia en el Destacamento de Inteligencia 121, en el sector llamado AEI –Actividades Especiales de Inteligencia-, donde había estado desde 1975.
Bueno, en medio de estas idas y vueltas, trabajó durante dos años junto al entonces coronel Oscar Pascual Guerrieri en el llamado Grupo de Operaciones Especiales (OE).
Muchos años después, en el contexto del juicio por delitos de lesa humanidad, Gustavo Bueno (integrante del Servicio de Informaciones del Ejército Argentino, dependiente del segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121, el entonces teniente coronel Pascual Oscar Guerrieri) confesó que el alto jefe militar estaba en el negocio paraestatal del narcotráfico. Lo hizo ante el doctor Otmar Paulucci, presidente del Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario, en la ciudad de Belem, estado de Pará, en la República Federativa de Brasil, el lunes 30 de noviembre de 2009.
La primera mención a esta declaración apareció el domingo 13 de diciembre de 2009 en el diario “Rosario/12” a través de una nota del periodista José Maggi. Ahora, por primera vez, se publica la copia en castellano de los dichos de Bueno en la sede policial brasileña:
-…Sí, Guerrieri estaba vinculado al tráfico de cocaína. Estaba vinculado a Arce Gómez y García Meza. Había una interna en la época de elección de Galtieri, que desplazó a Viola. Había plata que trajeron de los cocacoleros de Bolivia. Tenía que liberar el norte de Argentina. Otro del acuerdo era Noriega, del que se encargaron otros servicios de otros países. El organizó cosas muchas veces en mi contra. En Rosario fue en varias veces.-sostuvo Bueno quien goza de un tratamiento muy especial en Brasil, según constató el juez Paulucci.
El 2 de diciembre de 2009, Bueno agregó que “en principio, Oscar Guerrieri dijo que el grupo especial tenía por objetivo combatir a los Montoneros. Que el declarante entró en conflicto con ese grupo porque no aceptó los desvíos de conducta de Guerrieri. Que el declarante desempeñaba actividades de contrainteligencia y, en ese trabajo, investigó al teniente coronel Oscar Pascual Guerrieri y a otros, por supuesto involucramiento con oficiales del ejército boliviano relacionados al tráfico. Que se quedó trabajando en el sector de Actividades Especiales de Inteligencia hasta noviembre de 1979… y que en noviembre de 1979 salió de la Argentina al entender que el coronel Guerrieri quería ejecutarlo… que en 1979 el declarante salió a pie de Rosario, dejando su arma y su credencial y vino a Brasil…”.
Guerrieri se desempeñó desde el 6 de diciembre de 1976 hasta el 26 de enero de 1979 en el Destacamento de Inteligencia 121 del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército con asiento en Rosario. Fue ascendido a teniente coronel el 31 de diciembre de 1976. Revistaba como segundo jefe, un escalón por debajo de Edgardo Alcides Juvenal Pozzi, titular del Destacamento de Inteligencia. Fue condenado por crímenes de lesa humanidad a perpetua porque quedó establecido que tenía “absoluto dominio de la puesta en marcha de los operativos, sobre las líneas concretas que debía seguir la inteligencia represiva, sobre la “evaluación” de los secuestrados y su permanencia en los centros clandestinos de detención, sobre la metodología y lugar de cautiverio y, en definitiva, sobre el destino final de las víctimas”. Era el mayor “Jorge” en la Quinta de Funes, descripta en “Recuerdo de la muerte”, de Miguel Bonasso. Junto a él, en aquellos días, estaba “Gustavo” que no era otro que Gustavo Bueno.
La conexión boliviana
Roberto Suárez Gómez, el llamado “Rey de la cocaína”, proveedor nada menos que de Pablo Escobar Gaviria, “acusó a la coalición de gobierno de Paz Estensoro y Banzer Suárez, además de todos los anteriores gobernantes del país desde finales de la década del setenta, de ser y haber sido cómplices del narcotráfico bajo la protección de la CIA y la anuencia del gobierno de los Estados Unidos de América, supervisada por medio de su embajada en el país”, cuenta su ex mujer, Ayda Levy, en su libro “El Rey de la Cocaína. Mi vida con Roberto Suárez Gómez y el nacimiento del primer narcoestado”.
La mujer sostuvo, además, que “en el mes de febrero de 1980 viajaron a la ciudad de Buenos Aires, el ex ministro de Agricultura Marcelo Ibáñez, Klaus Altmann y un agente de la CIA, de apellido Perou, para reunirse con los miembros de la Junta Militar que gobernaba la Argentina desde 1976. Su misión era lograr el apoyo de nuestros vecinos al golpe de Estado que se gestaba en Bolivia. Los emisarios cumplieron su mandato a cabalidad. La junta de comandantes, dirigida por el general Jorge Rafael Videla, dio su total respaldo al proyecto. Las alas del tenebroso Plan Cóndor se extenderían hasta nuestro país”, expresó Ayda Levy.
La señora explica que el principal argumento que desarrollaba su marido era que “al ser Bolivia un país monoproductor minero, ante la caída del precio del estaño en los mercados internacionales la coca era el único recurso estratégico renovable que le quedaba al gobierno para sacar al país del subdesarrollo y saciar el hambre del pueblo. Estaba completamente seguro de que podíamos pagar en treinta y seis meses la deuda externa del país que, por esos años ascendía a tres mil millones de dólares americanos. Finalmente, para tratar de convencerme, me dijo: “Los gringos siempre manejan un doble discurso y tienen una falsa moral. Te doy sólo dos ejemplos para comprobar la veracidad de lo que te estoy diciendo: los cigarrillos que fabrica la tabacalera Philip Morris y las armas que fabrica Smith & Wesson, que se venden sin control en los Estados Unidos, matan anualmente a más gente que la cocaína”, se puede leer en otro párrafo del libro mencionado.
El testimonio de Ayda Levy y las confesiones de Lo Fiego y Gustavo Bueno dan cuenta de una serie de relaciones que venía estableciendo la dictadura de Videla con sus pares bolivianos desde antes del narcogolpe del 17 de julio de 1980.
Contactos que tuvieron su mayor desarrollo alrededor de la llamada zona franca boliviana en el puerto rosarino.
Los contactos de Massera y Galtieri
“Los comandantes en jefe de las Armadas de la Argentina y Bolivia, almirante Eduardo Emilio Massera y vicealmirante Gutenberg Barroso Hurtado, respectivamente, presidieron en la mañana de ayer el acto de recepción en la zona franca de Bolivia, en el puerto de Rosario, del buque “Libertador Simón Bolívar”, escribió el diario “La Prensa”, el 25 de abril de 1978.
Se leyó un mensaje del entonces presidente del país hermano, Hugo Banzer Suárez, donde destacaba que “es el primer barco boliviano que surca el océano, llevando en el corazón de sus tripulantes la esperanza de un pueblo que a pesar de todas las adversidades jamás renunciará al derecho de volver soberanamente al Pacífico”.
Junto al almirante Massera estaba el comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, Leopoldo Fortunato Galtieri.
-América tiene un significado en el mundo de hoy, con una Europa convulsionada con el terrorismo que ya pasó por acá; donde hay un Medio Oriente también convulsionado entre grupos y grupos, en los que yo diría que nadie sabe quién es quién. Latinoamérica significa una cosa nueva. Una cosa más profunda…-filosofó Massera ante los periodistas.
Por su parte, el vicealmirante boliviano Barroso Hurtado sostuvo: “Nada habría sido más significativo para mi país que recibir al buque transporte “Libertador Simón Bolívar” entrando en aguas y puerto bolivianos. Ello no pudo ser, como lo esperaba América a los casi cien años del encierro asfixiante que sufre mi patria. Pero frente a la incomprensión que todavía ensombrece el horizonte del destino continental, felizmente surge la palabra amiga, el respaldo solidario, la tierra que se brinda…”, agradeció el oficial de la armada de la dictadura de Banzer Suárez, aquella que ya comenzaba a comercializar los productos de Suárez Gómez, el “rey de la cocaína”, tal como lo expresó su mujer Ayda Levy.
La zona franca de Bolivia en el puerto rosarino fue el resultado de un convenio suscripto el 4 de junio de 1969 por el que se cedieron 55 mil metros cuadrados y que tenía previsto realizar el primer embarque en febrero de 1973 consistente en 25 mil toneladas de algodón hacia Japón. Después vendrían exportaciones de azúcar a los Estados Unidos, madera a Europa y minerales.
Uno de los principales impulsores de los acuerdos en torno a la utilización de la zona franca en el puerto rosarino era Waldo Cerruto Calderón de la Barca que sería luego embajador durante la narcodictadura de Luis García Meza y Luis Arce Gómez.
Otro de los que fogoneaba los encuentros con los referentes rosarinos de la dictadura argentina era el entonces director general de Política Exterior de Bolivia, el embajador de Hugo Banzer, Javier Murillo de la Rocha.
El 6 de julio de 1976, el vicealmirante retirado, Jorge Aníbal Desimoni, a cargo del gobierno de la provincia de Santa Fe, recibió a representantes de la dictadura de Hugo Banzer Suárez para hacer entrega formal de la zona franca del puerto rosarino.
Entre ellos estaba Raúl Tejerina Barrientos, agregado militar, uno de los principales integrantes del Plan Cóndor, corresponsable del asesinato del General Juan José Torres, cometido en Buenos Aires el 2 de junio de 1976 y señalado como uno de los más hábiles cerebros del negocio paraestatal del narcotráfico, según señalan las excelentes investigaciones de Martín Sivak (“El asesinato de Juan José Torres: Banzer y el Mercosur de la muerte”) y Román Lejtman (“Narcogate”).
Los negocios de Banzer con la dictadura argentina fueron continuados y profundizados durante los tiempos de la narcodictadura de García Meza. Por eso hubo reciclaje de funcionarios y, en forma paralela, la zona franca del puerto rosarino siempre apareció como excusa para desarrollarlo como cabecera de playa.
Por eso la confesión del ex servicio de inteligencia del Ejército argentino, Gustavo Bueno, termina siendo la confirmación del inicio del negocio paraestatal del narcotráfico desde la región del Gran Rosario.
No fue casualidad que a principios de 1979, Leopoldo Galtieri saltara al Primer Cuerpo de Ejército y luego a la presidencia en reemplazo de Roberto Eduardo Viola.
Galtieri no solamente tuvo el apoyo de los grandes empresarios del sur de la provincia de Santa Fe sino también del narcoestado construido por las dictaduras de Banzer y García Meza.
Quizás por eso Galtieri sostuvo, alguna vez: “En Bolivia yo decido a quién y cuándo poner en el poder y cuándo sacarlo”.
Quizás por eso Pascual Guerrieri, el nexo entre ambas dictaduras, en uno de sus alegatos en los juicios de lesa humanidad llevados a cabo en Rosario, ofrecía sus servicios, su larga experiencia y preparación para combatir al narcotráfico.
De allí que la confesión de Gustavo Bueno prueba que el negocio del narcotráfico es, desde su origen, paraestatal y que, como muchas actividades económicas ilegales del presente, comenzó en los tiempos del terrorismo de Estado. Desde una geografía estratégica que no por casualidad sufre las consecuencias de tanta impunidad acumulada durante años: la región del Gran Rosario.
Línea:

miércoles, 20 de enero de 2016

LA MIRADA DEL MENDIGO

¡EL AMARILLO ESTÁ DE MODA!

20 enero 2016


Mientes, Bergoglio, y lo sabes

Filed under: religión — Mendigo @ 14:24 

La violencia del hombre contra el hombre está en contradicción con cualquier religión digna de este nombre, y en especial con las tres grandes religiones monoteístas.
Jorge Mario Bergoglio (de nombre artístico, Francesco I)
Bergoglio quiere alcanzar al ciudadano chino-tibetano Tenzin Gyatso (título nobiliario: 14º Dalai Lama) como máquina de decir simplezas, lo suficientemente ampulosas y ataviadas de boato para dar apariencia de sabiduría.
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Pero en este caso, ya no se trata de una botaratada santurrona, sino de una evidente, flagrante mentira.
Supongo que Bergoglio sabrá que el Corán tiene algo que ver con la religión islámica. Pues no hay más que abrirlo para encontrarnos aleyas llamando a la violencia sectaria:
Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. La sedición es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles.
Sura de La Vaca, aleya 191
También me figuro que alguna vez habrá abierto la Biblia, la cual es una colección de crímenes sin nombre en nombre del aborrecible Yahveh hebreo:
Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que descendían del cielo.Así destruyó esas ciudades y toda la extensión de la región baja, junto con los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo. Y como la mujer de Lot miró hacia atrás, quedó convertida en una columna de sal.
Libro del Génesis 19:26 (el Génesis (בְּרֵאשִׁית) es el primer libro de la Torah (תּוֹרָה))
Y la Biblia alguna relación tendrá con el cristianismo, así como la Torah como el judaísmo. Vamos, digo yo. Otra cosa es que te avergüences, en el s.XXI, de lo que en esos nefastos libros está escrito, y pretendas salir por peteneras para que no se venga abajo el tinglado. Una tarea que desquiciaría al buen Heracles, tratar de hacer compatible la violencia que preconizan esos textos revelados (y, por lo tanto, inmutables) con el nivel ético propio del s.XXI, que la civilización ha ido alcanzando tras tropezar tantas veces en la trampa del odio promovido e incitado por la religión.
Muchachas armenias crucificadas en Deir el Zur (actual Siria) por militares turcos, en 1916. Un episodio más del genocidio armenio perpetrado por el gobierno otomano para lograr la homogeneidad religiosa y étnica de su decadente Imperio.
Es la misma Deir el Zur que vuelve a estar de actualidad por noticias como ésta: El Estado Islámico secuestra a unos 400 civiles en la ciudad siria de Deir el Zur.
Pero nada de esto tiene que ver con la religión, nos dicen…
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Pero.. ¡alto! Me doy cuenta que Bergoglio hablaba de “la violencia del hombre contra el hombre”, y en el ejemplo del Génesis que he puesto es el infame Yahveh el que masacra directamente a seres humanos, como un niño cabrón haría con unas hormiguitas. No hay problema, basta con abrir la Biblia por otra página y en seguida saltan nuevos ejemplos. A ver qué os parece éste, del Libro del Éxodo 32:27-28 (en la religión hebráica, Libro de los Nombres (שמות) o segundo libro de la Torah):
Cuando Moisés vio el desenfreno del pueblo –porque Aarón le había tolerado toda clase de excesos, exponiéndolo así a la burla de sus enemigos– se paró a la entrada del campamento y exclamó: “¡Los que están de parte del Señor, vengan aquí!”. Todos los hijos de Leví se agruparon a su alrededor, y él les dijo: “Así habla el Señor, el Dios de Israel: Que cada uno se arme de su espada; recorran el campamento pasando de una puerta a otra, y maten sin tener en cuenta si es hermano, amigo o pariente“. Los levitas cumplieron la orden de Moisés, y aquel día cayeron unas tres mil personas del pueblo. Entonces Moisés dijo: “Reciban hoy la investidura sacerdotal de parte del Señor, uno a costa de su hijo, otro a costa de su hermano, y que él les de hoy una bendición”.
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La idea de limpieza étnica y genocidio está constantemente presente en las religiones abrahámicas, como la historia nos recuerda.
Hallaréis a otros que desean vivir en paz con vosotros y con su propia gente. Siempre que se les invita a la apostasía, caen en ella. Si no se mantienen aparte, si no os ofrecen someterse, si no deponen las armas, apoderaos de ellos y matadles donde deis con ellos. Os hemos dado pleno poder sobre ellos.
Sura de las mujeres, aleya 91.
Insisto: la religión es una enfermedad mental de tipo social, como la adición a sustancias estupefacientes.

miércoles, 13 de enero de 2016

LA IDEOLOGÍA, MEMBRANA DE ÓSMOSIS INVERSA, CONVERSA Y TRAVERSA

EL TIEMPO OSCURO

Hay mucha más materia en el Universo que aquella que somos capaces de detectar con nuestros mejores aparatos de medida; hay materia que no “vemos”, materia oscura, puesto que no emite radiación electromagnética que podamos captar,  pero cuya existencia intuimos, ya que tiene efectos gravitatorios sobre la materia visible. Debe existir, además, una forma de energía presente en todo el espacio que esté de alguna manera presionándolo, forzando su expansión; así se explicaría por qué las galaxias se aceleran tanto más cuanto más cerca se encuentran de los límites del espaciotiempo. Esta energía, campo de fuerzas o lo que quiera que sea, se ha convenido en llamar energía oscura, aunque el término no sea afortunado y dé a entender que existe una relación con la materia oscura, es decir, que una se puede convertir en la otra, lo mismo que se convierten materia y energía en las reacciones nucleares, cuando no es así.
Abandonando el ámbito de lo científico y entrando en el terreno de la analogía, la presencia no confirmada de la materia y la energía oscura me sugieren la existencia de un posible tiempo oscuro, un tiempo que no se percibe pero que podría explicar la sensación permanente de que el tiempo se escapa o no se tiene suficiente para completar una vida. Sería algo así como el tiempo no vivido o el tiempo que desaparece mientras se mira un reloj.  
Según la física ortodoxa, el tiempo es una magnitud escalar, como también lo son la masa o la temperatura; es decir, no necesita de una dirección y un sentido para definirse. Si recordamos nuestros tiempos escolares, al escribir las fórmulas de la velocidad o de la aceleración la t de tiempo no llevaba encima una flechita, no era un vector.  Pero la experiencia parece decirnos que el tiempo siempre avanza hacia el futuro, que no se puede desandar el camino recorrido. Sabemos que pasa el tiempo porque envejecemos y porque las cosas se desordenan o se rompen, porque surgen situaciones que no se pueden recomponer. El tiempo viene marcado por el incesante aumento de la entropía.
No sabemos exactamente qué es el tiempo, aunque a efectos prácticos es aquello que medimos con los relojes. Sabemos, sin embargo, que todos los relojes no funcionan al unísono. No hay un tiempo absoluto. El tiempo no corre igual para todos los observadores, sino que depende de la velocidad con la que se muevan y del campo gravitatorio al que estén sometidos: el tiempo se dilata, pasa más despacio, a medida que aumentan la velocidad y la gravedad.
Al volver a la Tierra, el reloj de un astronauta no marcará lo mismo que los relojes de los que le esperan, aunque todos ellos estuvieran sincronizados a la partida. Mientras giraba  a gran velocidad alrededor del planeta, mucho mayor que la velocidad con la que se mueven sus habitantes, el reloj del astronauta se habrá retrasado; por otro lado, al encontrarse alejado de la superficie terrestre y sometido a una gravedad menor, el reloj del astronauta se adelantará; el resultado combinado de ambos efectos, aunque opuestos, es el que produce el desfase entre los relojes espaciales  y los terrestres: el astronauta que partió de la Tierra hace un año, al volver a ella, nos encontrará un año y unas milésimas de segundo más viejos.
Esta dilatación del tiempo es un hecho medido y aceptado, aunque en las condiciones habituales de nuestra vida (en las que la velocidad de los objetos es muy inferior a la de la luz y la gravedad es insignificante en comparación con la de otros entes estelares) pase desapercibido y sus efectos sean prácticamente indetectables. Lo cual no significa que no se produzcan: comparado con el tiempo de los demás, nuestro tiempo transcurre más despacio o más deprisa dependiendo de dónde estemos y de cómo nos movamos. Algo que no indican nuestros relojes de pulsera pero que, posiblemente, sí que detectan nuestros relojes biológicos.
Lo que sí parece claro es que todos los segundos no se desarrollan igual. Un segundo de vigilia no es equivalente a un milisegundo de ensoñación profunda; el tiempo de los sueños transcurre de diferente manera, contemplado desde la intensidad de lo vivido. Pero nos dejamos engañar por los relojes y, como ellos, cuantificamos en fragmentos nuestra vida.
El invento del reloj de bolsillo permitió guardarlo junto a las monedas y reforzó la idea de que el tiempo se podía vender o comprar, ahorrar o gastar. También era algo que se podía perder. El tiempo y el dinero se volvieron intercambiables en nuestras cabezas.
Momo, la magnífica novela de Michael Ende, es una genial metáfora de todo ello. En una ciudad donde la vida se desarrolla de forma armónica y placentera llegan los Hombres Grises, unos empleados del Banco del Tiempo que consiguen convencer a sus habitantes de la necesidad de ahorrar tiempo y depositarlo en su Entidad, de la que después podrán retirarlo, con un interés, cuando lo necesiten. Y tal es la obsesión por el ahorro de tiempo que los ciudadanos  dejan de hacer todas aquellas actividades que no se consideran productivas, como la charla, el arte o incluso dormir. La vida se vuelve ajetreada y cuanto más tiempo ahorra una persona menos tiempo tiene. Y con ello volvemos a la idea inicial de este artículo, la del tiempo desaparecido.
El tiempo es una realidad física, sujeta a medición y que puede formularse en términos matemáticos, pero también es una realidad subjetiva, única para cada persona. Nuestras ideas sobre la eternidad,  la forma en que devienen los acontecimientos, el encadenamiento de las causas y los efectos, el determinismo o el destino son las que están dotando o vaciando de sentido y de trascendencia a nuestras vidas. Y estas ideas, que consideramos propias, son en su mayor parte aprendidas, transmitidas por el modelo en el que hemos nacido. Un modelo que no es solo político o económico, sino también, y prioritariamente, ideológico.

ESQUEMA DEL PLAN POLÍTICO DE MUGRICIO DEL RESPETO A LAS INSTITUCIONES Y LA DIGNIDAD CIUDADANA














martes, 5 de enero de 2016